Expectativa mundial por la votación del rescate financiero en Estados Unidos

Los ojos de los estadounidenses y de medio mundo estarán puestos mañana en la Cámara de Representantes del Congreso en Washington, donde se deberá votar la aprobación definitiva del plan de rescate para la economía del país. Sin embargo, aún hoy nadie se atrevía a adelantar cuál sería el resultado de la votación.
Ni siquiera está claro que la votación de hecho se realice. La decisión le corresponde tomarla a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, que puede hacerlo en cualquier momento.
Lo único seguro es que la ley sólo se presentará a voto si tiene asegurada su aprobación. Pelosi no está dispuesta a que se repita el rechazo que ya dio la Cámara a un texto similar el lunes, que provocó un desplome de las bolsas.
Por si acaso, los mercados enviaron ayer un claro mensaje a la Cámara de Representantes para que apruebe el plan de 700.000 millones de dólares: el Dow Jones cayó un 3,22 por ciento, el Nasdaq perdió un 4,03 por ciento y el Standard & Poor?s 500 cayó un 4,03 por ciento.
En ese contexto, el presidente George W. Bush y los líderes demócratas y republicanos se lanzaron a la frenética caza de los congresistas para convencerlos.
Bush fue uno de los más activos, no sólo llamando personalmente a congresistas, sino alistando a líderes del sector privado como la Cámara de Comercio para que presionen a los representantes.
“Mucha gente está mirando a la Cámara de Representantes para determinar si serán capaces o no de actuar positivamente”, afirmó Bush. “La Cámara debe escuchar estas voces y aprobar la ley”, señaló.
Los líderes del Congreso se mostraron todos optimistas de que el texto será aprobado. Pero ninguno de ellos se atrevió a dar números, porque nadie los tenía claros.
“Estamos trabajando duro para ver si todavía tenemos los 141 votos que teníamos antes”, afirmó Pelosi sobre el número de demócratas que apoyaron el texto el lunes. La votación aquel día fue de 225 votos en contra y 205 a favor.
La presidenta de la Cámara explicó las dificultades encontradas. “Los representantes quieren ver el texto antes de dar una respuesta. A medida que la vayan revisando iremos pudiendo ver cómo será la votación”.
Los republicanos tampoco pudieron adelantar nada. “El problema que encontramos cuando telefoneamos a los ?noes? republicanos fue el número. El número de 700.000 millones sigue siendo difícil para nosotros. Y lo es porque nadie es capaz de explicar por qué el secretario necesita 700.000 millones”, aseguró Steven LaTourette, congresista por Ohio.
El polémico plan consiste básicamente en autorizar al secretario del Tesoro, Henry Paulson, a gastar 700.000 millones de dólares de dinero público para comprar los valores “tóxicos”, principalmente inmobiliarios, que están lastrando los mercados financieros.
El Senado aprobó en la noche del jueves una versión del texto que incluía mecanismo de control del gasto, además de rebajas de impuestos para las empresas y mayores garantías para los depósitos bancarios. Algunos críticos calificaron la versión de “edulcorada”.
 

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