Falleció el canterista accidentado

Tras varias horas internado en el Sanatorio Tandil y perder mucha sangre, falleció en las primeras horas de hoy el canterista accidentado en la jornada de ayer en la Cantera Equimac, ubicada en la Ruta Nacional 226 kilómetro 176 de la ciudad.

En diálogo con “Tandil Despierta”, Marcelo Marcovich titular de AOMA, confirmó la triste noticia y precisó que se trató de un accidente donde el operario estaba realizando el desarme normal de una máquina “y una piedra se desprendió y lo aplastó”.

El empleado, identificado como Gustavo Ibáñez (48), había llegado al Sanatorio Tandil en un delicado estado de salud, producto de haber perdido mucha sangre.

“Las pericias dirán exactamente qué es lo qué pasó”, relató Marcovich y añadió: “Sus hermanos trabajaban junto a él, y era alguien con muchos años de experiencia en el rubro. No lo podemos creer”.

“Ahora queremos acompañar a su familia, era un hombre que estaba casado y tenía dos hijas”, dijo el gremialista.

El hecho

El accidente se originó alrededor de las 14 de la víspera, cuando un grupo de operarios, entre los que se encontraba Ibáñez, estaban trabajando en un sector de la cantera con una máquina.

Según versiones, Ibáñez fue impactado por una pieza de más de mil kilos que se le vino encima.

Producto del fortísimo impacto, el empleado sufrió severas lesiones en su espalda, cintura y miembros inferiores, provocándole la profunda herida con un desangrado profuso.

Conmoción

El accidente ocasionó un estado de conmoción en todos los trabajadores. En plena desesperación era el propio Ibáñez quien, aún consciente, llevaba calma a sus compañeros, entre ellos, dos hermanos.

Con una camilla de madera fue sacado del lugar donde se produjo el hecho y trasladado hasta la caja de una camioneta mientras se aguardaba el arribo de la ambulancia.

Algunos compañeros dialogaron con este Diario sobre lo ocurrido: muchos apuntaron a que la ambulancia de CAMI tardó como mínimo 45 minutos en llegar desde que ocurrió el lamentable suceso, tiempo en que al herido no le podían detener la hemorragia que le había ocasionado el golpe.

A pesar de ello, Marcovich señaló que “las distancias son grandes y en la desesperación todos queremos que llegue rápido la ayuda”

 

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