Fernández ve a la Provincia ?colapsada? y aspira a que la UCR sea una opción de centroizquierda

Fernández evaluó que fue “un año positivo en cuanto al trabajo”, porque el Senado abordó “una serie de temas trascendentes”, como el procedimiento del jury y la Policía Judicial, para la profesionalización de las investigaciones, entre otros.
“Tuvimos una muy fuerte discusión en algo que no comparto y voté negativamente, que tiene que ver con las modificaciones del Consejo de la Magistratura. Me parecen un problema serio que se está generando a futuro. Hay un avance, a mi juicio, indebido de la mayoría oficialista en la designación de jueces, que altera el equilibrio planteado constitucionalmente. Estamos copiando los peores vicios del nivel nacional. Yo no quiero en la Provincia de Buenos Aires jueces que me avergüencen, como el caso de Oyarbide”, sostuvo el senador.
Sin embargo, en lo que más puso el foco fue en los números de la gestión de Daniel Scioli: “La Provincia está colapsada”, sentenció. 
Reparó en que “los proveedores de los comedores escolares están sin cobrar, los proveedores de transporte escolar están sin cobrar, los de obra pública, en términos generales, están sin cobrar y la obra pública de la Provincia de Buenos Aires está absolutamente paralizada. Los chicos tuvieron casi un mes menos de clases producto de la conflictividad educativa. También hay que señalar la crisis que tuvimos con los aguinaldos”.
Fernández aludió una vez más a que “la distribución de los recursos públicos en la Argentina es un tema que hay que resolver, y esto se hace mediante una discusión madura que debe pasar por quitar discrecionalidad en el reparto de fondos al Poder Ejecutivo Nacional”.
 
Deuda
 
El ex jefe de Gabinete planteó una situación crítica sobre la base del ejercicio presupuestario de la Provincia: “Prevé 13.700 millones de pesos de endeudamiento durante 2013, para que se termine el año con un déficit de 6 mil millones de pesos. No está incluida ahí la pauta salarial de incremento para el año que viene. El Estado provincial paga unos 85 mil millones de pesos entre sueldos y jubilaciones a lo largo del año. Con una pauta de aumento de 20 por ciento de incidencia real presupuestaria, estamos hablando de 17 mil millones de pesos adicionales. O sea que se necesita que le presten a la Provincia 30.700 millones de pesos para terminar con 6 mil millones de déficit, que eso significa deberle a proveedores de distintos servicios que presta la Provincia”. 
Ante este escenario, Fernández consideró “absolutamente inviable que se obtenga semejante cantidad de recursos en el mercado financiero local” y alertó sobre las consecuencias: “¿En qué se va a traducir esto? En falta de provisión de servicios, como está sucediendo hoy. En los hospitales provinciales no hay medicamentos, están suspendidas las operaciones programadas, solamente se atienden casos de urgencia, hay dificultades y demoras enormes en todo lo que son tratamientos oncológicos. Las obras públicas no se van a hacer o van a empezar a cuentagotas. Por ejemplo, la Ruta 74. ¿Cuántos anuncios de los funcionarios del área tenemos sobre el tema? Está licitada y adjudicada, y sin embargo no empieza. ¿Por qué? Porque no está el anticipo financiero. ¿Qué pasa con la escuela Polivalente, o la 501? Como éstas, hay una escuela o una ruta en cada una de las ciudades de la provincia”. u
 
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Sobre alianzas, errores, 
la credibilidad y Moyano
 
“El radicalismo fue uno de los que más sufrió la crisis de 2001. Reconstruir un partido político no es una tarea sencilla. Yo soy optimista y creo que hay un radicalismo que está creciendo, plantándose en su militancia. Vamos a generar un frente electoral con otras fuerzas políticamente afines. Creo que el FAP es la fuerza más cercana en ese sentido. Hay que encontrar un esquema que nos permita generar una alternativa competitiva”, manifestó el senador, ya en el terreno político electoral.
-¿Cómo se hace para aglutinar a todos? Hay dentro del partido quienes optan por una opción de centroderecha.
-Y hay quienes dentro del FAP no quieren saber nada con el radicalismo. Creo que son, tanto unos como otros, espacios minoritarios en las fuerzas. He tenido la oportunidad de compartir conversaciones a nivel provincial con dirigentes del FAP, que manifiestan voluntad para avanzar en una cuestión de estas características. Hay que encontrar un mecanismo que nos permita votar en las Primarias y resolver las tensiones internas que hay dentro de cada espacio. Mayoritariamente la gente va a votar la generación de una alternativa de centroizquierda. No alcanza solamente con el radicalismo. Ojalá podamos acordar con fuerzas afines.
-Hay un viraje, entonces, con respecto a la última alianza, con De Narváez.
-Hay que poner en contexto las situaciones electorales. En la alianza con De Narváez estamos hablando de una elección nacional, en donde el radicalismo llevaba la fórmula nacional completa con una alianza provincial. Esta elección es totalmente distinta. Se eligen fuerzas legislativas y se trata de elecciones provinciales, no nacionales. Se trata de un acuerdo de características distintas. Me parece que lo peor que uno puede hacer es detenerse, ponerse a llorar sobre lo que creo que son errores.
-Quiere decir que lo ve como un error…
-Fui una voz crítica dentro del radicalismo en su momento. Por supuesto que hago lo que tengo que hacer: discuto adentro y, una vez que se resuelve, adopto la decisión que toma el partido. El cuerpo orgánico del partido decidió esa alianza y yo me encolumné; porque si cada uno hace lo que le parece, es imposible hacer una construcción colectiva.
De todas maneras, no creo que el acuerdo con De Narváez haya sido un acuerdo de centroderecha en el esquema nacional. Si no, podríamos decir que hoy hay alianzas que tiene el Frente para la Victoria que serían de centroderecha, y creo que en términos generales no representa ese tipo de planteo desde el punto de vista ideológico. Uno hace acuerdos electorales porque suma fuerzas. Después hay que ver la plataforma, cuál es la propuesta y, en definitiva, cuál va a ser la gestión, para ver si la orientación definitiva termina siendo de centroizquierda o centroderecha.
-Teniendo en cuenta estas alianzas, ¿cómo se demuestra credibilidad en el electorado? 
-A partir del trabajo concreto, de los candidatos, de la conducta que cada uno pueda exhibir. No hay otra forma.
-Ahora hubo un nuevo episodio: la adhesión a un paro convocado por Hugo Moyano y la foto de Ricardo Alfonsín con el líder sindical.
-La adhesión no fue al paro de Moyano, fue al reclamo de los trabajadores. Una cosa es planteado como usted lo acaba de plantear, que pareciera que hubiera una alianza electoral.
-Bueno, fue un acercamiento con un otrora aliado del Gobierno, que ahora está en la vereda de enfrente.
-Pero está planteando cosas que nosotros respaldamos. ¿Alguien va a estar en desacuerdo en que hay que modificar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias? ¿Alguien va a estar en desacuerdo que la Asignación Universal por Hijo sea realmente universal? ¿O con que a los jubilados se les pague el 82 por ciento móvil, estando los fondos disponibles para hacerlo? Cada uno de estos planteos los tenemos presentados en distintas cámaras, y eso no significa que yo me tenga que aliar con Moyano. En la democracia uno coincide con determinadas cuestiones y disiente con otras.
-¿La aspiración es renovar la banca?
-Uno cuando trabaja en esto (y más yo, que llevo tantos años) no tiene aspiraciones personales. Hay un sector importante del partido que está pidiendo que me vuelva a postular para renovar la banca en el Senado. Todavía no tengo una decisión tomada. Dependerá de la decisión que adoptemos en el conjunto de la dirigencia del partido, si ese es el mejor lugar en el que yo tengo que estar prestando funciones. Sé que termino en diciembre de 2013 el mandato y creo, o he intentado, cumplirlo lo más dignamente posible, representando a los que me votaron.
-¿Se habló también de una diputación nacional?
-También hay quienes han manifestado que yo debería ocupar una banca como diputado nacional. Pero me parece que no es el momento ni puedo definir yo el lugar en el que voy a estar. Puede ser que esté en mi casa, acompañando a la Unión Cívica Radical exactamente igual. No voy a dejar de ser un dirigente del radicalismo de la provincia de Buenos Aires, más allá del cargo circunstancial que tenga que ocupar. u  

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