Para fruteros y verduleros, la nueva ordenanza les va a “cortar la fuente de trabajo”

Fruteros y verduleros se reunieron ayer por la tarde en el comercio situado en la esquina de Paz y Garibaldi, con el fin de plantear ante El Eco de Tandil su preocupación por la inminente Ordenanza 10.633 de Uso y Ocupación del Espacio Público.
Cabe recordar que la reglamentación se puso en marcha el 1 de enero de 2014 y trata principalmente de la ocupación de las veredas y de dejar libre la línea de edificación municipal que es lo que la gente conoce como “el lado de la pared” para que aquellos ciudadanos con algún tipo de dificultad puedan transitar sin riesgos.
En su momento, los propietarios de fruterías y verdulerías expusieron su dificultad para adecuarse a la ordenanza y el Ejecutivo les otorgó una prórroga de un año que vencía el 31 de diciembre pasado. A partir de esa fecha, se dio una nueva prórroga de 10 días, que ya estaría vigente.

El reclamo
Javier Cuvillier cuestionó el hecho de que los funcionarios municipales se hayan encontrado con personas vinculadas al área de discapacidad en diversas oportunidades, pero que “nunca se reúnen con nosotros”.
“Nosotros les explicamos que tenemos muchas ideas, que somos gente nueva que quiere hacer las cosas bien, pero queremos que nos den la posibilidad de aportar nuevas ideas para que sea beneficioso para todos”, argumentó.
Por su lado, Mauricio Villarruel señaló que “estamos en desacuerdo totalmente” y explicó que en su momento se reunieron con los funcionarios y en 2014 “nos obligaron a firmar un contrato que no era lo que nosotros pedíamos, pero si no lo firmábamos nos clausuraban”.

“Nos van a cortar la
fuente de trabajo”

“Había que adecuarse a los 80 centímetros de la pared. La normativa decía que nos daban plazo por un año para sacar toda exhibición de frutas y ubicarlas dentro del local. Nosotros limpiamos todo de la ochava, sólo pedimos la exhibición de frutas pero la normativa dice que no tiene que haber nada afuera. Nos van a cortar la fuente de trabajo”, lamentó.
Y manifestó que “todos tenemos empleados en blanco. Nosotros utilizamos la gente para sacar cajones, y si nos obligan a tener todo adentro, va a terminar en que trabajemos nosotros solos. Yo ya se lo expliqué a los concejales, a la gente de Inspección General, que esto va a generar desempleo, porque nosotros no necesitamos empleados si ubicamos la fruta adentro”.
En ese contexto, se preguntó “cómo le explico yo a mi empleado que lo tengo que dejar sin trabajo porque una ordenanza municipal nos obliga a tener todo adentro y la función de la gente que trabaja con nosotros es esa, es sacar, es ordenar, es limpiar, ayudarnos, porque todos trabajamos. Entonces no se ven las consecuencias que puede llegar a tener esto”.
A su vez, afirmó que muchos no tienen espacio suficiente en el interior de los comercios. En ese sentido, Javier Cuvillier explicó que “en mi caso tengo frutería y anexo la despensa, pero la voy a tener que sacar. Me quedaré con la frutería, que es lo que más me rinde, pero la voy a trabajar yo, los dos empleados que tengo no los necesito”.
Y consideró que quienes elaboraron la ordenanza “no tienen ni idea de lo que es este trabajo. Se buscó que los discapacitados puedan transitar, eso está bien; pero al crear algo, no podés trabajar solo, tenés que hacerlo con quienes vas a afectar. Se podría haber elaborado la ordenanza con la opinión de todos o trabajando en conjunto”.
“Nunca nos pidieron opinión, es más, la ordenanza estaba dormida hace añares y nunca se ejecutó”, criticó.

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Modificaciones

Mauricio Villarruel explicó que “hubo que modificar exhibidores. En mi caso yo lo tenía a un metro cuarenta sobre la línea de la pared, me tuve que venir a 80 centímetros. Me pareció bien, tengo que hacer otro tipo de trabajos, porque tengo que encintar los cajones para que no se caiga la mercadería, pero ya ahora es otra cosa porque no podemos tener la mercadería afuera”.
“Esto no es como una mercería que vas directamente a buscar un hilo, acá la gente pasa, ve los precios y si le interesa, entra. Es algo que llama”, señaló.
Asimismo, manifestó que “algunos recibieron notificación. En mi caso ni una, en ninguno de los dos comercios, algunos tienen el 6 de enero, otros el 7, otros el 15, ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos en una fecha”.

Gran preocupación
Por su lado, Pablo Bjalke contó que la intimación llegó con 6 a 10 días hábiles para adecuarse, pero confió que “la gran preocupación es el trabajo”.
“Lo que estamos pidiendo es que nos den la posibilidad de trabajar. Sacar la exhibición de fruta no sólo afecta a la gente que nosotros tenemos a cargo, sino a nosotros mismos. Mi local es muy chico, yo estoy habilitado hace 10 años, y de un día para el otro me deja de servir. No sólo dejo a la gente en la calle, sino que es muy probable que yo me quede en la calle, mi familia, la gente que vive de esto”, sostuvo.
Y expresó que “esa es la gran preocupación. Hace 2 años que vengo yendo a Inspección General, charlando. Se había llegado a un acuerdo totalmente diferente a lo que es esto. De un día para otro nos obligaron a firmar un contrato, y con el tema de las elecciones nos pidieron que les diéramos tiempo, pero cuando fuimos en diciembre nos dijeron que ya no hay tiempo, que la ordenanza ya está y nos tenemos que adecuar. Me parece muy deshonesto de la gente que está manejando el tema”.
“Lo que reclamamos es solamente la posibilidad de trabajar, llegar a un acuerdo en cuanto a lo que nos conviene a nosotros, a ellos y al ciudadano que transita pero con la exhibición de los 70 u 80 centímetros sobre la pared”, argumentó.
El frutero admitió que “en años anteriores hemos ocupado mucho la vereda, hemos mal ocupado la vereda, por eso queremos llegar a un acuerdo de dar un libre tránsito pero con la posibilidad de usar la pared, que es lo que nos sirve”.
En tanto, el viernes dialogaron con funcionarios municipales que les dijeron que “no se puede hacer nada hasta febrero, que se vuelva a reunir el Concejo, pero mientras tanto tenemos que poner todo adentro”.
Son más de 200 las fruterías y verdulerías afectadas por la ordenanza y cada una tiene alrededor de dos empleados, por lo cual estimaron que directa o indirectamente entre 300 y 400 familias se van a ver afectadas por la situación. u

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