Hoy, mano a mano con Gastón Dubini

Como actor trabajó en “El soplador de estrellas” de Ricardo Talento, bajo la dirección de Marianela Vallazza; en  “Ubú Rey” de Alfred Jarry bajo la dirección de Gina Biagioli, en “Chau Misterix” de Mauricio Kartun con la dirección de Brenda Di Spalatro, en “Muestra Falsa. Un plano de la mentira”  bajo la dirección de Mauricio Kartun; en “La importancia de llamarse Franco”; en “El organito” de Armando y Enrique Santos Discépolo bajo la dirección de Marcelo Jaureguiberry, en “Sucede lo que pasa” de Griselda Gambaro bajo la dirección de Andrés Carrera, en “Canciones alegres de niños de la patria” de Rafael Spregelburd , en “Aladín regreso a un mundo de fantasías” bajo la dirección de Christian Crosina, en “Corazón murguero” , en “La isla desierta” de Roberto Arlt, en “El centroforward murió al amanecer” de Agustin Cuzzani bajo la dirección de María Carreras-Rodolfo Barone, en “El conventillo de la Paloma” de Alberto Vaccarezza bajo la dirección de María Carreras y Rodolfo Barone en “Entre dos puertos” bajo la dirección de Roxana Vignoni, en “Un atorrante de ley” de Roxana Vignoni, en “La fiaca” de Ricardo Talesnik bajo la dirección de Roxana Vignoni y en “Grandes los chicos” bajo la dirección de Roxana Vignoni.
Como asistente en teatro está en “Continente Viril” de Alejandro Acobino dirigida por Clara Giorgetti, estuvo en “Lapsus” de Marcelo Bertuccio dirigida por Marianela Vallazza, fue miembro de la comisión organizadora en las “Primeras Jornadas de Investigadores en Técnicas Corporales para la Escena”, fue miembro de la comisión organizadora Tandil Teatro 09 "Primer Festival de Artes Escénicas", también fue asistente de producción en “Un enemigo del pueblo” de Henrick Ibsen bajo la dirección de Christian Crosina y de la obra “Aladín, regreso a un mundo de fantasías”. 
 
El mejor café: el de la mañana, con leche.
El mejor consejo que le han dado: no lo pienses tanto.
La banda de sonido de una película: la de “Medianoche en París”.
La reunión ideal: noche, aire libre, amigos.
Tiempo perdido: el de los semáforos de la Avenida España.
Tiempo valioso: el del trabajo a nivel personal y profesional.
Un actor: Daniel Rabinovich.
Un amigo: el que ves después de mucho tiempo y es como si hubiera sido ayer, agradecido porque tengo muchos de esos. 
Un amor: el que me acompaña todos los días.
Un animal: Otto.
Un artista plástico: Minujín.
Un auto: con las ventanas abiertas y la música que me gusta.
Un color: violeta.
Un conductor de televisión: no tengo.
Un disco: “Todos los días de sol”.
Un enemigo: el tiempo perdido.
Un escritor: Herman Hesse.
Un ideal: poder seguir aprendiendo de los grandes.
Un juego o juguete: la escondida y el truco.
Un legado: que yo sepa no. 
Un libro: “La historia de la homosexualidad en la Argentina” de Osvaldo Bazán.
Un lugar: Mendoza.
Un proyecto: “Continente viril”.
Un recuerdo: el olor a tilo.
Un referente: muchos referentes, cada uno de algo distinto.
Un sabor: el de las cosas dulces.
Un sueño: La sala propia.
Un viaje: a Salta.
Una actriz: Norma Aleandro.
Una banda extranjera: Chambao.
Una banda nacional: El Kuelgue.
Una bebida: paso de los toros.
Una cábala: limpiar absolutamente todo.
Una canción: The first, the last, my everything.
Una causa: ser feliz.
Una cuenta pendiente: ir a conocer la casa del bosque.
Una época: ésta.
Una estación: otoño.
Una fecha: 8 de marzo.
Una flor: la de la glicina.
Una fragancia: fresia.
Una fruta: durazno.
Una obligación: recibirme.
Una obra de teatro: “Luisa se estrella contra su casa”.
Una película: “Antes del anochecer”.
Una posibilidad: actuar.
Una pregunta: Adónde voy.
Una prenda de vestir: jeans.
Una tradición: las delicias de la abuela.
Una utopía: la igualdad, la real.

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