Juan Carlos Guzmán, dueño de un pasado glorioso

Derrotando en la final al Nacional uruguayo, el rojo se aferró a una conquista que a través de su rica historia repetiría en seis oportunidades.

Uno de los protagonistas de aquella consagración consumada el 12 de agosto de 1964 es Juan Carlos Guzmán, zaguero central que, tras formarse en San Lorenzo, también vistió la casaca de River Plate.

Nacido y criado en Caballito y hoy residente en Ciudad Evita, Guzmán disfruta cada verano de las bondades turísticas de Tandil, obedeciendo la recomendación de un vecino.

En ésta, otras de sus visitas a esta ciudad, Guzmán pasó por la Redacción de El Eco de Tandil para formular un repaso de su trayectoria en el fútbol:

“Empecé en San Lorenzo, en 1954, cuando tenía 13 años. Dije que tenía 14 porque, si no, no podría integrar la novena, que era para jugadores de esa edad. Quería que me probaran junto a mis amigos del barrio. Tras la primera evaluación, me volvieron a citar y me dijeron que me iban a fichar. Cuando me hacen presentar el documento, se enteraron de que no tenía 14, sino 13”.

-¿Y perdió la posibilidad?

-No, me dijeron que no podían ficharme, pero que de todos modos me quedaría con ellos, practicando para el año siguiente. Aunque sin jugar, me quedé un año, para mí era una alegría por haber sido elegido. Seguí en San Lorenzo, año tras año, hasta llegar a la quinta división, con 18 años. Venía mejorando y el técnico, José Maffei, vino un día y me dijo “esta noche te acostás temprano, mañana te quiero de suplente en la tercera”. Yo era muy obediente y le hacía caso, el sábado jugaba en la quinta y me acostaba temprano porque al otro día tenía que ir para la tercera.

-Hasta que se le abrió la chance en esa división.

-Claro, en San Lorenzo había un muy buen equipo, en el cual jugaba Bilardo. Un día faltó el wing izquierdo y el técnico vino y me dijo “Juan Carlos, cambiate”. Y le pregunté si me iba a poner de '11', siendo yo un '6'.

Al final, me puso de '6' a mí y a quien ocupaba normalmente esa posición, Elvio Capdevila, lo mandó de '11'. Debuté ese día, y a partir de ahí comencé a tener continuidad porque Fernández (el jugador que había faltado) no justificó su ausencia.

-Fue un despegue…

-Sí, aparte en el club me eligieron como jugador del año, por el rápido progreso que tuve. Entonces, me llevaron de gira con la primera y tuve la oportunidad de entrar en algunos amistosos. En San Lorenzo, no llegué a jugar oficialmente.

-¿Por qué?

-En el '61, San Lorenzo no andaba bien y trajo a “Toto” Lorenzo, quien no me tuvo en cuenta. Más allá de eso, sentía que estaba para tener mi oportunidad en primera, e incluso para ser superior al titular. Lorenzo quería a Alberto Mariotti, un lateral que jugaba en Chacarita y había pasado por la selección. A cambio, Chacarita pidió a Carlos Ferro, un “5” que era muy buen jugador, y a mí. Y así terminé cambiando de equipo.

-¿Cómo fue ese ciclo en el “Funebrero”?

-Nos fue bien, tanto a Ferro como a mí, salimos quintos, la primera vez en la historia que Chacarita terminaba tan arriba. Había muy buenos jugadores, como Martín, “Pepe” Vázquez, Mario Rodríguez, Savoy, futbolistas de selección. Tanto Ferro como yo encajamos bien y quedamos como titulares. En el '63, “Pepe” Vázquez sufrió una fractura y me pasaron a jugar de “2”, y a Ferro, que era “5”, lo mandaron de “6”. En ese entonces, el diario Clarín calificaba a los jugadores con estrellas, yo ese año fui el que más sumó y quedé, según Clarín, como el mejor jugador del campeonato de primera división. Se ve que Independiente me venía siguiendo y ahí me surge la posibilidad de pasar a ese club. Cuando llegué, el entrenador era Manuel Giúdice, y Julio Grondona, el hoy presidente de AFA, estaba a cargo de la subcomisión de fútbol.

-Un Independiente que venía de ser campeón.

-Claro, al ganarle a River. Entonces me tocó jugar la Copa Libertadores, que en ese entonces era muy dura, se jugaba martes y jueves, y después el domingo estaba el campeonato local. Tuvimos que hacer viajes largos, como a Caracas.

-¿De entrada tuvo continuidad?

-Prácticamente. Empecé en Reserva, la primera estaba bien armada, venía de ser campeona y tenía una buena estructura. Pero en la segunda fecha, fuimos a Rosario para jugar contra Central, y se lesionó Rubén Navarro, uno de los zagueros. En el viaje de regreso, Giúdice se acercó y me dijo “ahora, va a jugar usted”. En la tercera fecha, debuté con Racing en cancha de Independiente, y ganamos 3-1, jugué de manera aceptable.

-Y llega la consagración internacional.

-Claro, en el '64 ganamos la Copa Libertadores, venciendo en la final a Nacional de Uruguay (N. de R: igualaron 0-0 en Uruguay e Independiente ganó 1-0 en Avellaneda) con gol de Mario Rodríguez. Y con ello fuimos a jugar contra Inter por la Copa Intercontinental, perdimos porque enfrente teníamos un equipazo. En Avellaneda ganamos 1-0, otra vez con gol de Mario Rodríguez; pero en San Ciro perdimos 2-0, ellos hicieron diferencias, sobre todo en lo físico. Pero en el desempate, en Madrid, Independiente se destapó, plantamos un equipo con un líbero, otros tres defensores, cuatro volantes y dos delanteros. Estuvimos a punto de ganar, en el suplementario nos anularon un gol dudoso. Cerca del final, Corso nos hizo el gol.

En el torneo local de ese año no nos fue muy bien, quedamos golpeados por la derrota contra Inter, porque le podríamos haber ganado.

-Y al año siguiente repitieron el título de la Libertadores.

-Sí, en ese caso le ganamos la final a Peñarol. Nos consagramos ganando 4-1 en Chile, el tercer partido, después de perder en Uruguay (3-1) y ganar en Avellaneda (1-0). En la Intercontinental nos tocó nuevamente contra Inter, y nos volvió a ganar. Ellos tenían el mismo equipo que el año anterior y nosotros teníamos dos cambios, se agregaron Ricardo Pavoni y Pedro Prospitti. No hubo caso, perdimos 3-0 en Italia y empatamos 0-0 en Avellaneda. Después, empezamos a perder en el torneo local y Giúdice renunció.

-Luego, el ciclo en River.

-Independiente quería a Luis Artime y River a cambio pidió que me cedan a mí, porque necesitaba reemplazar a Ramos Delgado y Varacka. Hubo entonces un canje, Artime pasó a Independiente y Pedro Prospitti y yo fuimos a River, que además recibió dinero.

-Y allí, la posibilidad de jugar con monstruos como Amadeo Carrizo y Ermindo Onega.

-Y como técnico tuve a Renato Cesarini, que era un formador. A mí me corrigió muchas cosas, por ejemplo, a la pierna izquierda la tenía sólo para caminar y con él aprendí a dar pases de 30 metros que jamás pensé que podía hacer. Había prácticas en las que directamente me hacía a jugar todo con zurda.

-En el “millonario” no pudo ser campeón pero le cortaron el invicto a Racing.

-Claro, en 1966. Le ganamos 2-0 en el Monumental con goles de Cubilla y Más. Con ese triunfo lo alcanzamos en la punta. River estaba bien física y futbolísticamente.

-¿Qué tipo de jugador era usted?

-Me gustaba salir jugando y anticipaba la jugada. No tenía un gran cabezazo, en esa época los defensores no íbamos al área rival, eso lo hacía solamente Racing con “Coco” Basile y “Panadero” Díaz.

-¿Comparable con qué jugador de la actualidad?

-Con (Sebastián) Domínguez, el de Vélez, puede ser. Es de anticipar, levanta la cabeza. De arriba, va mejor que yo.

-¿Sigue el fútbol actual?

-Sí, habitualmente voy a ver a River. Vivo en Ciudad Evita, cerca del aeropuerto de Ezeiza, me queda lejos el Monumental, pero en auto llego más o menos rápido.

-¿Cuál fue el jugador más extraordinario que tuvo como compañero?

-Ermindo Onega, hacía una gran diferencia. Era distinto, lo notabas con verlo correr, recibir la pelota, perfilarse. Siempre quería el balón, era muy inteligente, “Pinino” Más lo definió como “el Pelé argentino” y tenía razón. También como persona Ermindo era extraordinario.

 

El tramo final

 

“En el '70 me fui a Guatemala, me llevó Carmelo Faraone. Me quedé un año y medio. Cuando volví, en Argentina estaba cerrado el libro de pases y en ese entonces Faraone estaba en Banfield. Me dijo que si abrían el libro, me iba a tener en cuenta. Entonces fui a hablar con Roberto Rimoldi Fraga, el cantor, que es muy amigo mío y era el yerno de Lanusse, en ese entonces el presidente argentino. Lanusse habló con el presidente de AFA, abrieron el libro de pases por una semana y pude firmar en Banfield. Jugué seis meses ahí y me fui a terminar mi carrera a Chacarita, que era dirigido por Angel Labruna, él ya me había dirigido en River”.

-¿Tuvo alguna chance en la selección argentina?

-En el '63, cuando jugaba en Chacarita, estuve preseleccionado para un partido contra Paraguay, en una copa que se jugaba en ese entonces, llamada Copa Chevallier. José D'Amico me convocó pero fui suplente, los zagueros titulares eran Ramos Delgado y Albrecht. Después, en juveniles, jugué en los Panamericanos de San Pablo, con Ernesto Duchini como técnico. Ahí sí pude jugar, fuimos subcampeones.

-¿Cómo se dio su retiro?

-Tenía 32 años y en esa época el jugador, cuando pasaba los 30, estaba visto como viejo, algo que ha ido cambiando. Por suerte, en los últimos tiempo ha habido ejemplos de jugadores que llegan muy bien en edades avanzadas como Schiavi, “Bichi” Fuertes, Verón y Palermo. Llegó un momento en el que no podía arreglar en ningún club y tuve que retirarme.

 

 

La actualidad

 

-¿Por qué elige siempre Tandil para sus vacaciones?

-Por recomendación de un vecino. Un día me dijo “no sabés lo lindo que es Tandil, por qué no vas, Mar del Plata está tan caro…, andá y cambiá un poco”. Vinimos y nos gustó. En invierno también solemos venir. Nos encanta la ciudad, por la paz, las montañas, las sierras.

-Incluso suele tener a River haciendo la pretemporada.

-Claro, cuando vino el año pasado me reuní con Passarella, que es muy amigo mío a pesar de que somos de generaciones distintas. Cuando yo me iba de River, él recién llegaba desde Chacabuco, con 19 años.

-¿A qué se dedica?

-Cuando terminé mi recorrido como jugador, conocía algunos dirigentes y pude entrar en la Secretaría de Deportes del municipio, en Capital. Empecé a trabajar con escuelas de fútbol y demás, hasta que a fines del ’84 decidí hacer un cambio porque los ingresos no me rendían. Un amigo me dijo que en el Senado estaban tomando gente y pagaban muy buenos sueldos. Lo fui a ver a Julio Grondona, ya presidente de AFA en ese entonces, a su ferretería de Sarandí. Le dije lo que necesitaba y él me contactó con el senador Edison Otero. Eso me sirvió para entrar y ocupar el puesto que aún hoy ocupo, organizando eventos homenajes y demás, tanto con deportistas como con artistas.

Nota proporcionada por :

Deja tu comentario