Juzgan en el Tribunal Criminal a dos hombres por intento de homicidio y abigeato en un campo de Iraola

Los sentados ahora en el banquillo de los acusados resultan Roberto Zampatti (32) y Julio César Zumpano (40), quienes están representados por los doctores Marcelo Argeri y el defensor oficial Carlos Kolbl, respectivamente.
Durante la jornada de debate, el fiscal expuso los lineamientos de la acusación y los defensores hicieron lo propio, para luego escuchar los testimonios citados para la ocasión. El lunes se cerrará el proceso con los alegatos de las partes, en el que el fiscal Luis Piotti insistirá con la calificación penal de “Tenencia/portación de arma, abigeato en grado de tentativa y homicidio en grado de tentativa”.
 
El caso
 
 
Sobre el suceso ventilado, ocurrió el 18 de febrero de 2010, cuando alrededor de las 18.30, en el establecimiento rural La Aurora (cuartel II del paraje de Iraola),  los acusados mediante disparos y utilización de elementos de corte, dieron muerte a dos animales vacunos Aberdeen Angus con la finalidad de sustraerlos, intención que no llegaron a consumar porque se hizo presente el propietario, Rubén José Cardetta.
Ante la presencia, los sujetos emprendieron la fuga de a pie y a campo traviesa, al tiempo que eran perseguidos por el dueño, quien conducía su camioneta. En la persecución, uno de los sindicados que portaba un arma de fuego larga, se parapetó detrás de un poste y disparó hacia el productor. Allí, la víctima, tomando conciencia que corría riesgo su vida, se retiró de la escena, aunque en plena retirada el ladrón le siguió disparando, al menos en tres oportunidades.
De los disparos en cuestión, dos impactaron en el lateral derecho de la camioneta (guardabarros y puerta), otro ingresó por la ventanilla del acompañante y los tres restantes lo hicieron a través de la luneta trasera,  rozando uno de los proyectiles el antebrazo derecho de la víctima.
Cabe consignar que en plena pesquisa del hecho se realizó un allanamiento en que se halló en la casa de uno de los sospechosos una carabina calibre 22, una escopeta calibre 28, una pistola calibre 22 y una escopeta calibre 32.
 
Fundamentos
 
A la hora de fundamentar la acusación, el fiscal se tomó de varios elementos probatorios, principalmente del testimonio de la víctima, quien relató lo ocurrido el día del hecho, aunado al contenido del acta de inspección ocular y croquis ilustrativo.
A su vez resultó ilustrativa la inspección balística y ampliación de donde surge la multiplicidad de disparos direccionados hacia el lugar ocupado por la víctima.
Finalmente se cuenta con el informe médico, el levantamiento de rastros, peritaje balístico, acta de allanamiento, registro y secuestro en el domicilio de Zampatti de las armas aptas para el disparo, al igual que la cartuchería.
 
Autoría
 
A la hora de imputar a Zampatti y Zumpano, se tomó como prueba los elementos secuestrados en el lugar de los hechos,  cuando fueron sorprendidos por el damnificado. En el acta de levantamiento de rastros de la mochila como una campera tipo militar y utensillos de mate.
Respecto de la campera de lana, se estableció que en su cuello y ambos puños existieron rastros genéticos que cabe atribuir al imputado Zampatti (peritaje de ADN)
Finalmente, y como indicio de sospecha más lejano, pero complementario de lo anterior, se detalló que el imputado fuma cigarrillos de la marca de los secuestrados.
También el fiscal indicó sobre el indicio dado por el resultado del peritaje balístico, de donde surge que el proyectil quitado de la camioneta es compatible con calibre 22 -aunque insuficiente como para establecer correspondencia con las armas secuestradas-, el mismo que una de las armas secuestradas en el domicilio de Zampatti.
Por otro lado, y no menos importante, existía el gusto en común por la caza y las artes camperas en ambos acusados.
 
La declaración
 
Otro de los indicios rescatados por el fiscal fue el de “mendacidad manifiesta”, demostrada por Zampatti al momento de prestar declaración “intentado en forma pueril mejorar su situación procesal, lo cual lo termina claramente perjudicando”.
En la declaración mencionada, la excusación intentada se centró en el supuesto hurto sufrido por el encartado, de la campera de hilo color marrón en la cual con posterioridad fue encontrado su ADN. 
Para justificar ello, indicó que es su costumbre colgar la ropa sucia en la soga para ventilarla -intentando justificar que se la robaron sucia y por ello con su perfil genético- al regresar de su trabajo, circunstancia que fue inmediatamente desacreditada por la concubina de Zampatti, quien en su declaración indicó que al regresar del trabajo, Zampatti se deja la ropa puesta, se la saca a la noche y se la vuelve a poner al otro día si no está muy sucia,  y si así fuera la deja en un canasto; aclarando que no la deja afuera, por los perros. 
A su vez, mientras Zampatti aludió el apoderamiento de prendas en la quinta donde vivía, su concubina dijo no recordar esa circunstancia, imputándola en su caso al supuesto robo sufrido en el lugar de su trabajo cuando se domiciliaban en el barrio Las Tunitas. u

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