La cumbre se propuso restaurar el crecimiento y reformar el sistema financiero internacional

Los líderes del G-20 acordaron ayer iniciar un plan para estrechar la vigilancia
sobre los mercados financieros y coordinar mejor sus políticas económicas para evitar una nueva crisis, relanzar el crecimiento y reformar el sistema financiero.
“Estamos resueltos a aumentar nuestra cooperación y trabajar juntos para restaurar el crecimiento global y lograr reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales”, indicó el comunicado final de los dirigentes de las potencias industrializadas y emergentes del G-20, que se reunieron el viernes y ayer en Washington.
Ennumeró así una serie de “acciones inmediatas”: adoptar todas las medidas “adicionales para estabilizar el sistema financiero”, “reconocer la importancia del apoyo que puede aportar la política monetaria” pero según la situación de cada país y “usar medidas presupuestarias para estimular la demanda interna” manteniendo el objetivo de un equilibrio fiscal.
El comunicado comprometió a los líderes -cuyos países representan el 85 por ciento de la economía mundial- a aplicar medidas fiscales para estimular las economías nacionales y planteó seis áreas en las que hay que actuar antes del 31 de marzo de 2009.
Esas áreas son: la reforma de los aspectos de la regulación que exacerban la crisis, las normas de contabilidad, la transparencia de los mercados derivados, las prácticas de remuneración y la evaluación de las necesidades en capital de las instituciones financieras internacionales.
Los ministros de Finanzas deberán igualmente establecer en el mismo plazo una lista de las entidades financieras cuya quiebra afectaría al conjunto del sistema.
El plazo va más allá de la presidencia de George W. Bush, quien aseguró a sus pares que Estados Unidos vivirá una transición “perfecta” hacia el equipo del presidente electo, el demócrata Barack Obama, quien asumirá el 20 de enero el mando del país.
Pero aunque los líderes acordaron trabajar juntos para fortalecer las regulaciones sobre herramientas de inversión como las instituciones financieras en quiebra, en el corazón de la actual crisis, la cumbre estimó que es importante no ir demasiado lejos.
Reflejando los pedidos de Bush, el G-20 indicó que luchará por una nueva regulación “eficiente” que “aliente un mayor comercio de productos y servicios financieros”.
Y en línea con las advertencias estadounidenses contra un regreso al proteccionismo, los líderes acordaron reavivar las estancadas negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la liberalización del comercio mundial antes de fin de año.
“Subrayamos la importancia de rechazar el proteccionismo y no volcarnos hacia adentro en épocas de incertidumbre financiera”, indicaron.
“En relación a esto, en los próximos doce meses nos abstendremos de levantar nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios, de imponer nuevas restricciones a las exportaciones o de implementar medidas incoherentes con la OMC para estimular las exportaciones”.
“Además, lucharemos para alcanzar un acuerdo este año sobre las modalidades que lleven a la conclusión exitosa de la Agenda de Doha de la OMC con un resultado ambicioso y equilibrado”, añadieron.  
Por otra parte, acordaron que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional deberían “modernizar sus estructuras” e incrementar la representación de los países en desarrollo.
“Estamos resueltos a hacer avanzar la reforma de las instituciones de Bretton Woods de manera que reflejen mejor la evolución de los respectivos pesos económicos en la economía mundial para incrementar su legitimidad y su eficacia”, subrayaron los líderes.
“En ese sentido, las economías emergentes y en desarrollo, incluidos los países más pobres, deberían poder hacer escuchar mejor su voz y estar mejor representados”.
Japón ofreció el viernes 100 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que aumente sus reservas.
“Vamos a reformar el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial también podría ser reformado”, indicó el primer ministro británico, Gordon Brown,
La cumbre del G-20 agrupa al G-8 (Alemania, Francia, Estados
Unidos, Japón, Canadá, Italia, Gran Bretaña y Rusia), la Unión Europea y once países emergentes (Argentina, Australia, Arabia Saudita, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía). España y Holanda, que en principio no forman parte del grupo, participan también por invitación de Francia.
Los líderes acordaron volver a reunirse a más tardar el 30 de abril. (NA)

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