La escuela de Azucena también aguarda que el Consejo Escolar le brinde respuestas a sus pedidos

No sólo en lo que respecta a la ciudad la tarea desarrollada por el Consejo Escolar quedó en el centro de todas las miradas. El principal ejemplo fue lo que recientemente sucedió en la Escuela Normal, donde por falta de acción se tuvieron que suspender las clases ante la carencia de calefacción, hasta tanto no se solucione el problema existente.
También la zona de influencia siente esa falta de respuestas por parte del Consejo Escolar, en varias cuestiones. El Eco de Tandil se trasladó hasta Azucena para conocer cuál es la realidad que presentan la Escuela Primaria 28 “Gabriela Mistral” y la Secundaria 12 “René Favaloro”.
Julieta Santos, directora del secundario, y Cristiana Leiva, su par del primario, atendieron a este Diario en una jornada donde realmente el frío se hacía sentir.
Al llegar y mientras llegaban las autoridades, se escuchaba el ruido que produce el funcionamiento de la caldera, ubicada a la mitad del pasillo principal. También llamaba la atención que alumnos y docentes circulaban por el establecimiento con mucho abrigo.
En una oficina contigua a la dirección, en el sector de secundaria, Julieta Santos y Cristian Leiva comenzaron a contar todo el trabajo que desarrollan y las cosas que aún, pese a haber pasado algún tiempo, aguardan que desde el Consejo Escolar se resuelvan.
“Esta escuela tiene una caldera vieja y desde el mes de noviembre del año pasado el Concejo Deliberante aprobó la renovación o reparación de calderas en siete escuelas, entre las que nos encontramos”, manifestaron las directoras para luego decir que “vinieron del Consejo Escolar hace 20 días a hacer el relevamiento del estado de la caldera y detectaron que la calefacción no llega a las aulas más antiguas”.
Un sentimiento de esperanza y decepción dejó la frase “estamos en la nómina de las escuelas a las que le iban a cambiar o arreglar las calderas, quien sabe cuándo”.

La caldera

La caldera de la escuela de Azucena se encuentra en el medio del pasillo principal, generando su funcionamiento un ruido permanente y convirtiéndose en un peligro si llegara a ocurrir algún desperfecto. Las directoras indicaron que “en el relevamiento que realizó el Consejo Escolar nos dijeron que el espacio donde está ubicada la caldera, ellos consideran que deberían hacer un cambio de sector. Principalmente porque es peligroso y por lo auditivo también, ya que es muy ruidosa. En lo que se refiere al funcionamiento, los salones que están al lado son bien abastecidos, pero no así los que están enfrente, más atrás o en otro lugar de la escuela. Y el sector nuevo ni siquiera tiene conexión y los dos splits que hay no funcionan”.

Nadie se hizo cargo

La parte nueva de la escuela de Azucena no tiene calefacción alguna, simplemente porque en una de las tantas obras que se desarrollaron hubo una persona que determinó cortar los caños de los dos splits frío-calor. La obra concluyó, pero nadie se hizo cargo de recomponer las roturas ocasionadas. Como no hubo una persona que asumiera ese compromiso, los chicos hace tres años que sufren, según la época, el frío o el calor.
Cuando llevaron a El Eco de Tandil a recorrer las instalaciones, las directoras contaron que “también aguardamos que nos arreglen los splits que están en biblioteca y sala de informática que se rompieron cuando la escuela se amplió”.
Luego mencionaron que “esta parte es nueva y cuando se construyó decidieron colocarle los equipos de frío–calor. La obra tuvo muchos problemas de infraestructura. El señor que vino a cambiar el techo se ve que tuvo que correr el equipo y cortó el caño, se perdió el gas que lleva, se rompió y se metió agua en los equipos. Este gasto cooperadora no lo puede afrontar y además no nos corresponde, porque del arreglo se tendría que encargar quien lo rompió”.
Luego, las directoras expresaron que “hace tres años que estamos reclamando esta solución, porque es una zona que cuando hace mucho calor o mucho frío los alumnos lo sufren. Desde el Consejo Escolar nos dijeron que se abrieron pliegos y esa licitación fue ganada en el mes de abril de este año. Aún nadie apareció para arreglar los dos splits que también están haciendo falta”.

Fondos

El último fondo bimensual que recibió el establecimiento fue de un total de 1.100 pesos, los que se administran para arreglar cerraduras, llaves, electricidad y vidrios, entre otras cosas. La problemática que se genera es que al estar la escuela a 30 kilómetros de la ciudad, cualquier servicio de reparación cobra para ir a hacer su trabajo. “Hace unos días para un cambio de cerradura, por venir hasta Azucena nos cobraron 300 pesos. Ese pequeño fondo que recibimos más lo que se junta de cooperadora lo destinamos a los arreglos que se necesiten realizar, por el desgaste normal de una institución”, explicaron las directoras. u

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Prisioneros de la burocracia

La burocracia es un sistema organizativo que se encarga de administrar y gestionar determinados asuntos, siguiendo un conjunto de reglas y procedimientos específicos. Como tal, es un concepto relativo a la prevalencia desproporcionada del aparato administrativo en el conjunto de la vida pública o de las empresas privadas. El término es muy utilizado, especialmente en el área de administración, más específicamente en administración pública, para referirse al conjunto de técnicas y metodologías que sirven para aprehender y racionalizar la realidad exterior, y para poder controlarla desde el poder central de una manera estandarizada y uniforme.
Algo de esto sienten desde Azucena que está sucediendo, al analizar las directoras que “estamos siendo un poco prisioneros de la burocracia. Está todo aprobado pero no sabemos porqué no se ejecuta”.
Las docentes posteriormente manifestaron que “el año pasado cuando la caldera se limpió, se mejoró la calidad de calefacción. Después prometieron que iban a cambiarla y hasta ahora, nada. Esta caldera está desde que se creó la escuela, siendo primero a gasoil y después sufrió una reforma para que pueda funcionar a gas”.
En cuanto a la cantidad de alumnos que a diario concurren al establecimiento en Azucena, mencionaron que “son 61 alumnos en secundaria y hay 50 en primaria. Siempre recalcamos que si bien la escolaridad se inicia a las 9 de la mañana, ellos han salido a las 7 desde sus casas y ya vienen con frío en el micro. Después hay jornada completa hasta las 17. Nosotros nos vamos, pero algunos chicos regresan a sus hogares a las 19, por lo que es un día muy largo con condiciones que no son las mejores”.

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