La Farándla Estudiantil

Señor Director:

 Es triste pensar el papel paupérrimo que desempeñaron algunas personas en la pasada Farándula Estudiantil y cuando digo estas palabras no me dirijo a los estudiantes, sino por el contrario a los que tenían el deber y obligación de evaluarlos con justeza, con esta triste expresión me refiero al jurado y a su desempeño lamentable.
Aún más penoso es saber que la mayoría de sus dictámenes son aborrecidos por la mayoría del público o por gran parte de éste, que como es evidente lejos de ser justa y equitativa, por ende de carácter puramente objetiva como debería haber sido, se dejó inducir por un manto de preferencia y subjetividad hacia un colegio en particular, el cual monopolizó los premios como viene haciendo, salvo contadas excepciones, hace varios años. Esto para muchos de nosotros es un insulto y una infamia que no termina de escapar de la eterna parodia la cual perjudica a chicos y chicas de distintos colegios que trabajaron a lo largo del año para este hermoso espectáculo; confabularon en contra de ellos constituyendo la peor de las burlas, al menos así parece. Sí, de todo esto he de acusar al absurdo jurado.
Esto no es una crítica a ningún sector estudiantil de la ciudad, tampoco se quiere desacreditar al colegio ganador, sino trato de demostrar que quien tenía la mayor responsabilidad y abuso de ella, tenía que ser justo y no lo fue.
Prosiguiendo con mi crítica, estudiantes que han abordado temas de gran interés, de por sí poco comunes, profundos e intrincados para abarcarlos en su totalidad y sumergidos en un gran marco coyuntural, han recibido a cambio el gran fenómeno de la indiferencia y la desatención por parte del jurado que no hizo más que ignorarlos. Para continuar es dable destacar que ni siquiera se guiaron por la exaltación del público ante la presencia de ciertas carrozas.
No sólo hubo mejores cuestiones tratadas, sino  que también hubo mejores coreografías, vestuarios e incluso banderas; una de las coreografías fue casi desechada por ser ?demasiado aeróbica? cuando no hasta hace mucho tiempo atrás lo que siempre se buscó fue eso o así trataban de que sean.
Por otra parte, quiero resaltar que también hay que evaluar si el colegio ganador hizo el mismo vestuario y la bandera o si recibió ?ayudita? de los profesores, no va a  ser cosa que se premie al tramposo y se castigue al leal.
Todo lo expresado anteriormente no hace más que quitar las ganas de participar  en la Farándula, total como es sabido de antemano, se supone quién será el ganador. También me parece relevante demostrar mi malestar ante la actitud poco benevolente hacia quienes trataron temas que no retornan siempre a lo mismo, porque señores jurados dense cuenta que los chicos tocan siempre los mismos temas para ganar; a través de la indiferencia pasivamente, el jurado va silenciando las opiniones que les disgusta, que por cierto va en contra del mensaje del colegio ganador de la mayoría de los premios, cuya enseñanza era la de la inclusión; por cierto, la actitud del jurado siendo silenciador pasivo recuerda una época nefasta de nuestra historia argentina.
Siendo así, es imprescindible comprender que esto no se soluciona otorgando premios consuelo, sino premiando a quien lo merece.
Para finalizar, el jurado es una parte importantísima, pero debe ser consciente a la hora de desempeñar su papel. Espero que todo lo criticado sea mejorado en la Farándula próxima y espero que no haya obrado de mala fe, por lo tanto les doy el beneficio de la duda. Por último, no quisiéramos tener el desagrado de saber nuevamente que parte del jurado está integrado por padres o profesores de alumnos de algún colegio en particular.
         J. Galán
         DNI 18.093.635

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