Las dos mujeres contaron el drama que vivieron y dijeron sentirse “aterradas”

Todo se desencadenó sin imaginar que la cena que estaban preparando en forma conjunta madre e hija, una en cada sector de la propiedad, culminaría de repente por la aparición en el domicilio de una persona cuyo único objetivo era agredir.

El nuevo hecho de violencia de género que se registró el pasado martes en el domicilio de Pasaje Vela 2028, vuelve a poner al descubierto lo mucho que aún falta realizar para educar a aquellos que al perder lo que consideran de su propiedad, lastiman y hasta llegan a cometer femicidios.

Lo vivido por Evangelina Esther Martínez (35) y su madre Nancy Corrado (51), fue narrado por ellas al El Eco de Tandil ayer en el patio del domicilio donde la tragedia merodeó y la angustia y el miedo se apoderaron de ellas.

Martínez detalló pormenorizadamente de cómo se fueron sucediendo las acciones que desencadenaron en la locura del martes por la noche. “Me separé de él (NdR Omar Saldubehere) el 21 de octubre y seis días más tarde sufro el episodio que me espera afuera del Jardín, cuando voy a subir me pega dos trompadas y me llevaba no sé a dónde porque a las pocas cuadras me tiré del vehículo y corrí más de una cuadra en contramano. Esto sucedió por calle Roca y su continuación, Martín Fierro”.

Agregó que “el me alcanzó y una señora al escuchar los gritos y el pedido de auxilio me abrió las puertas de su casa para poder refugiarme”.

A raíz de este hecho la damnificada hizo la correspondiente denuncia, pero las amenazas nunca cesaron. “Desde aquel día estamos viviendo una odisea, con amenazas tanto para mi familia como personales. Y te repito, él se fue el viernes 21 de octubre y nunca me dijo el motivo de la decisión que había tomado. Llamó un remís cerca de la 1 de la madrugada y acá nunca más volvió”.

Continuó narrando que “estuvimos en pareja cuatro años y quien nos atacó es el mismo que en el mes de junio de este año corrió a unos delincuentes que querían robar en un negocio donde trabajábamos”.

Sin nombrarlo a lo largo de la nota, dejó en claro que “con él no tuve hijos, mis cuatro hijos tienen a su padre que perfectamente se hace cargo de la situación”.

Al borde de
la muerte

Sin ningún tipo de diálogo que pudiera derivar en el posterior ataque, la víctima, junto a su madre, mostrando las secuelas que dejaron las heridas recibidas, contó que “no hubo nada previo, solo que el domingo a las 4 de la madrugada le mandó un mensaje al marido de mi mamá porque estábamos en el campo, diciéndole que esto no iba a terminar bien si no le contestaba los mensajes. Desde el día que pasó lo del Jardín, nunca más le contesté un mensaje, y quizás esa haya sido la bronca que lo llevó a cometer este ataque”.

Recordó que “estábamos preparando para cenar, y una de mis hijas la de 14 años estaba en la pieza. Mi otra hija de 12 años se quedó con mi hermana que tiene la misma edad en el departamento de atrás con mi mamá. Cuando estaba cocinando siento un ruido en el paredón que está paralelo a la puerta de la cocina, pensé que eran las nenas que siempre andan saltando. Cuando me asomo lo veo que venía apuntándome con la carabina”.

A partir de ese instante el máximo objetivo pasó por defenderse y defender que ningún miembro de su familia saliera lastimado. “Tenía un fuerte aliento a alcohol, me vino apuntando hacia el centro de la cocina y cuando estaba cerca de mi cabeza con el arma, empezamos a forcejear. Yo haciendo fuerza y agarrándole el caño de la carabina para que no disparara. Empecé a gritar, mi hija salió de la habitación a preguntar qué pasaba y le dije que se encerrara y llamara a la policía”.

Contó que “minutos antes que sufriera el ataque, estaba hablando por celular con el papá del nene más chico porque mañana (por hoy) le festejamos el cumple. Cuando vi que era él quien había ingresado, dejé el celular en la mesada para que pudiera escuchar lo que pasaba, cosa que hizo, cortó y avisó también a la policía”.

Locura

Aseveró que “mi mamá al sentir la discusión se acerca a observar qué pasaba y al verme forcejando con él se metió y recibió tres trompadas. Mi hermana le gritaba que por favor nos dejara y también quería quitarle la carabina, hasta que en un momento junto a mi hija se encerraron en el departamento de atrás”.

Siguió recordando que “en un momento tomó el cuchillo y le dio un puntazo a mi mamá que quedó en el piso. Cuando veo que viene hacia mí, le arrojé una silla, me insultó y ahí sí me lastimó con el cuchillo. En ese momento no sentí nada, seguía queriéndole sacar el cuchillo y terminé con cortes en las manos. Fue en ese instante que mi mamá de atrás le pega con otra silla y él sale hacia el patio”.

Aún quedaba algo más a la noche de violencia y locura por parte de Saldubehere y era el accionar de su carabina. Precisó que “hizo dos tiros al aire pausados y mi madre salió pensando en las nenas que estaban en su departamento. Ahí lo ve que estaba apuntándole y le disparó, por suerte, sin puntería. Cuando se vuelve a meter cerramos con traba la puerta de la cocina y yo al mirar para el patio veo que también me estaba apuntando, por lo que me agaché y salió el disparo que pegó en la pared”.

Tras esos disparos el agresor comenzó la fuga por el fondo de la casa, evadiendo de esta manera a la policía que lo buscaba.

“Aterrada”

Al preguntarle cómo se encontraba tras lo que tuvo que padecer dijo estar “aterrada, dolorida y cansada. Al lugar que indiqué que puede ir, no fue (NdR: fue donde lo encontraron ayer, ver aparte). Hoy a la mañana mandó mensajes a algunas personas y hasta se comunicó con la Comisaría de la Mujer en Rauch donde contó lo sucedido y dijo que se iba a entregar porque no quería lastimar a nadie más. No pasó nada”.

Sobre si además de las situaciones de violencia que vivió, hubo otras en el tiempo que estuvieron juntos dijo que “hace seis meses atrás por una infidelidad de parte de él, tuve una amenaza de arma blanca en la carnicería donde me dijo que no le importaba matarme y matarse ya que no tenía nada que perder”.

Por último sostuvo que “tener la compañía de la policía acá nos da un poco de tranquilidad”.

El agresor fue detenido ayer

En medio de la crisis emocional por lo que había acontecido, el mismo martes las víctimas le indicaron a la policía un domicilio en la calle Basílico donde suele concurrir Saldubehere. Los efectivos se trasladaron pero no dieron con el violento hombre que estuvo muy cerca de cometer un doble femicidio.

En la tarde de ayer casi en el mismo momento que este Diario estaba haciendo la nota con las mujeres atacadas, la policía encontró en la vivienda de Basílico 2250 al agresor, quien tras evadir a los uniformados se había escapado hacia Rauch regresando al indicado domicilio, antes de que se efectivizara la orden de allanamiento.

Saldubehere no ofreció ningún tipo de resistencia y fue derivado a la comisaría Segunda por corresponder jurisdicción.

Irusta

El comisario Andrés Irusta confirmó la detención y sostuvo que “no solo recibimos alertas de llamados al 101 que se produjeron, sino también del botón anti pánico que una de las víctimas tenía ya que estaba notificada de la medida perimetral, pero su agresor no”.

Sobre la detención dijo que “se libraron tres órdenes de allanamientos, una en la zona céntrica, otra en jurisdicción de la comisaría Segunda y la restante en la calle Basílico, zona de la comisaría Cuarta, donde finalmente fue localizado Saldubehere y detenido. El hecho a priori quedó caratulado “Doble tentativa de homicidio agravado”.

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