Los cien años de María Delia Proserpio

Hace trece años que María Delia, oriunda de La Plata vive en El Chapar. Es la residente más antigua del pensionado que está casi llegando al Parque Independencia sobre calle Dorrego y avenida Estrada. Se la ve contenta a la cumpleañera que no dudó en contestar las preguntas que le hicimos, dedicándose luego a degustar todo lo preparado para su gran festejo.
Es que llegar al centenario, tal como lo ha hecho esta señora, es una bendición, una gloria. Ya que cada mañana se levanta temprano, después de desayunar en la cama y se prepara para el día. Se vale por sí misma y tiene varias distracciones, entre ellas el tejido a dos agujas, también la costura, le encanta hacer arreglos de prendas, es una gran tomadora de mate y prefiere en televisión los canales de noticias.
La vida no le dio marido ni hijos pero tiene sobrinos y sobrinos nietos que la acompañan desde el cariño, en todo momento. De hecho ayer estaban todos presentes y fueron parte de las muchas voces que le cantaron el feliz cumpleaños.
Delia no está ceñida a un menú de dieta; por el contrario, su naturaleza le permite comer de todo y darse el gusto de paladear un buen vino. Eso sí, rebajado con agua.
Y para la mesa dulce del festivo día de ayer le prepararon no una sino tres tortas, a cual de todas más ricas, ya que es bastante golosa y se da los gustos. Tal vez sea una de estas cosas que hemos escrito, positivas y de buena onda que han hecho que Delia llegue a los cien años llena de vida y rodeada de su familia y la familia del Ema Chapar.
Luego de charlar un poco sobre estas cosas de su vida, Delia sale caminado con su andador -más que nada por precaución- y lo deja a un costado extendiendo los brazos al jovencito que la saca a bailar al escucharse las primeras notas de un vals. Y Delia se deja llevar por el salón, soñando con giros, como si volviera a tener apenas quince…
¡Felicidades Delia! Una mujer que sabe honrar la vida.

Fotografía Profesional L.V.

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