Los dueños del geriátrico clausurado arguyen pases de factura del Municipio y de un ex empleado

Los propietarios del geriátrico Bet?El, clausurado el miércoles por el Municipio, argumentaron que la sanción se debe a una represalia de la comuna y a una ?venganza? un ex empleado del lugar.
Juan Uzabiaga y Luján González desmintieron a este Diario que el hogar para ancianos  haya sido cerrado temporalmente por falta de higiene, mala alimentación o maltrato a los abuelos, sospechas que se generaron tras el deceso de una mujer de 94 años el pasado 13 de junio.
La pareja tomó el geriátrico a mediados de diciembre. ?Cuando llegamos a este lugar había piojos, sarna, falta de alimentación y la higiene era terriblemente mala?, contó González.
?Lo que pasó ayer para mí fue una injusticia, porque hay otros lugares que están peor y justo vienen a inspeccionar acá. El tema por el que sucedió todo esto es porque acá había gente traída por Desarrollo Social, mucha con problemas psiquiátricos mezclada con personas de la tercera edad. Con mi esposo, no estamos capacitados para trabajar con este tipo de pacientes. Por eso, cuando compramos la llave del lugar, decidimos separarlos?, agregó la mujer.
La pareja contó que estos abuelos sufrían ataques que se volvían incontrolables y ponían en riesgo la integridad física del resto de los habitantes del geriátrico.
Pero la cuestión con la comuna atañe también a un aumento que los propietarios le pidieron por cada uno de los abuelos (hasta la clausura eran tres) que Desarrollo Social alojaba en el lugar.
?Ellos pagan 650 pesos por persona. Dicen que nos pagan 1.200 por mes, y eso es mentira?, sostuvo Uzabiaga.
Los dueños aclararon que a pesar de lo que la inspección declaró mediáticamente la clausura tiene como sustento la falta de la habilitación, que ya se encuentra en trámite, por lo que consideran que la semana entrante reanudarán sus actividades.
?Ellos también están en falta, entonces, porque nos traían abuelos a nosotros aún cuando estábamos regularizando los papeles para trabajar. Eso es como el que compra algo robado?, se quejó Uzabiaga.

La denuncia
del ex empleado
 
La inspección del miércoles, que desencadenó la posterior clausura del geriátrico, se habría efectuado por una supuesta denuncia de un ex empleado del lugar, al que los propietarios acusaron de robarse las historias clínicas que certificaban el estado de los abuelos alojados, entre ellas la de la mujer fallecida a mediados de junio.
?Esto es una venganza de este chico. El tenía una enfermedad, pero le dijimos que no teníamos problema de que se quedara, siempre y cuando tomara todos los recaudos en el trato con los abuelos. Cuando había que hacer la habilitación y las libretas sanitarias, se empezó a abrir y a poner otras cosas de por medio?, contó González.
?Se fue sin que lo echemos. Ahora nos amenaza telefónicamente y nos dice que nos quiere destruir, que cueste lo que le cueste nos va a sacar de acá?. acotó Uzabiaga.
?Lo que me duele es que se nos acuse de la muerte de una abuela, que yo cuidaba hace cinco años, primero en otros dos geriátricos. En el otro lugar ella era maltratada, se cayó, decía que le pegaban. La familia contaba que ella estaba mal?, señaló la mujer.
?Acá no se le pegaba, no se la maltrataba y vivía en perfectas condiciones. Hay diez abuelos que pueden atestiguarlo?, agregó el propietario.
Uno de los hijos de la mujer que falleció, Rigoberto Aphat, defendió a los dueños del geriátrico y sostuvo que ?la atención acá es extraordinaria?.
?Toda mi familia está conforme. Mi madre falleció porque ya iba a cumplir 95 años. Sufrir, no sufrió nada. En otro geriátrico, se cayó, y ahí empezaron los problemas. Entonces decidimos pasarla a otro lugar. Ahí sí que la tenían atada en una silla y le pegaban?, denunció.
?Mi papá estuvo viviendo acá durante seis meses y yo no vi maltratos físicos a las personas. Es verdad que aquí habitaba gente con desórdenes mentales y era muy difícil contenerla. Golpear, yo nunca vi golpear a ningún abuelo?, apuntó la hija de otro abuelo que se alojaba en Bet?El, Silvia Graziano.
La mujer, al igual que los propietarios, supone que ?el tema apareció cuando el enfermero se fue?, aunque destacó ?la excelencia profesional de esta persona. No hay palabras para el orden, la dedicación, el tiempo y su relación con la gente?.
En el final, Uzabiaga y González manifestaron que en la última semana el doctor Bressán no concurrió al control de los abuelos porque estuvo inactivo a causa de una neumonía.
?Ahora estamos con nuestros abogados y ellos decidirán si iniciamos alguna acción legal?, concluyeron.*

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