Los productores porcinos advirtieron que están en grave peligro

Los productores porcinos mostraron gran preocupación por el ingreso de carne de Brasil, lo que provocó que se desplome el precio que pagaba la industria por el kilo vivo. Sumado a esto, la preocupación por la entrada de enfermedades exóticas o que no tenían incidencia en el país. Ante este panorama, las granjas más chicas enfrentan graves problemas y peligran los puestos de trabajo directos e indirectos ante la falta de rentabilidad. El presidente de la Asociación de Productores Porcinos de Tandil (Aportan), Alejandro Castro, y el veterinario Fabián Amanto dieron detalles del complejo panorama que atraviesa esta cadena productiva.

“Siempre se trajo algo de carne de Brasil, lo que pasa es que se cuidaba un poco la industria nacional y completaban el cupo que Argentina no podía producir. Esto era por un intercambio comercial y es respetable, pero en los últimos tiempos se abrió demasiado la importación”, explicó Alejandro Castro.

El tanto, el veterinario Fabián Amanto, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén y asesor técnico de Aportan, explicó que en Argentina se consumen entre 15 y 16 kilos de carne porcina por habitante por año.

“Esos 15 kilos, con el crecimiento que ha tenido la industria en los últimos años, estamos llegando a producirlos. En cierta altura del año, por ahí producimos 12 o 13 kilos. Esos dos o tres kilos extra se importaban de distintos cortes o para complementar los cortes que faltaban. Para la industria más que nada, pero nunca para el fresco que es faenado en el día y repartido en la semana. Hoy además dicen que traen cortes frescos, que en realidad son congelados; los descongelan en la góndola del supermercado y los ofrecen como fresco”, describió.

Por otra parte, el profesional remarcó que la industria luchó mucho tiempo para regularizar cuestiones sanitarias que hoy están en riesgo. “Es un trabajo previo de mucho esfuerzo del sector productivo y de los entes del gobierno, cada uno a su medida, y esto pone en riesgo que ingresen enfermedades de las cuales Argentina es libre, que son exóticas en el país”, explicó el profesional.

En cuanto al mercado, Argentina cuenta con 400 mil madres en producción, cuando Brasil tiene 4,5 millones, diez veces más, ya que es el tercer o cuarto productor mundial de carne de cerdo. El veterinario dijo que comprenden la necesidad de avanzar en vínculos comerciales, pero “todo el mundo tiene protecciones, a veces sanitarias. Se importa lo que no se puede producir, no sin pensar las consecuencias”.

Y evaluó que “sería una lástima” que el Gobierno nacional se dé cuenta tarde, una vez que cerraron los criaderos pequeños y medianos.

 

Los insumos

 

“A partir del cambio de gobierno se dieron un montón de factores que fueron totalmente en contra de la producción. Como por ejemplo, liberar el dólar o dejarlo a 15 pesos. Muchos núcleos vitamínicos para las madres en gestación y lactancia, y alimentos para lechones, se dispararon los precios porque son importados”, indicó Castro.

Sumado a esto, sostuvo que “el maíz lo estábamos pagando 900 pesos, que era irrisorio -de esa forma seguramente iba a quebrar la cadena maicera y a nosotros nos interesa tener los granos-, pero ahora está a 2600 o 2700 pesos. La otra fue la soja que se disparó a 4 mil o 4200 pesos de los 2 mil pesos o 2200 que estaba”.

 

Bajó el precio

 

El presidente de Aportan analizó que “con la entrada de carne de Brasil en el verano nos estaban pagando 20,5 pesos el kilo de capón vivo en pie y el precio hoy es 16. Lo peor es que en la góndola se sigue manteniendo el mismo precio y otra cosa que fija la cadena es la media res que está en precios que no han bajado. Entonces a los productores les está bajando el valor pero no se manifiesta en otro espacio que podría ayudar también a la economía nacional”.

En cuanto a la baja del precio que le pagan al productor, Amanto afirmó que lo mismo “sucede en otras cadenas. No hay regulación de la cadena, se maneja a libre mercado. Al permitirle al frigorífico importar la cantidad que quiera, congela carne y al productor le dice que tenga los animales en el campo un tiempo más, que les siga dando de comer y gastando plata, que los va a retirar cuando pueda. Cuando el productor le pide por favor que los retire, le ofrece 16 pesos y lo revienta con el precio”.

El profesional sostuvo que “hacen ese juego de estoquear carne” y el cerdo en pie queda en el campo. “Es un juego de presiones en el que es difícil competir”, concluyó.

Hoy Aportan nuclea a catorce productores que comparten esta preocupación, al igual que toda la cadena productiva porcina. “Fue declarada crítica en el Plan Estratégico Alimentario (PEA) 2020, justamente para estimular, para el consumo, para sustituir importaciones, y en el primer trimestre fue 211 por ciento más lo que ingresó de carne de cerdo fresca o congelada que en el trimestre anterior”, informó Castro y reseñó que implicó “la salida de 14 millones de dólares del país por una cosa totalmente innecesaria porque se podía abastecer con el mercado interno. También hay una fuga de capitales un poco irresponsable”.

 

Las gestiones

 

Alejandro Castro analizó que los más afectados son los pequeños y medianos productores que tienen hasta 400 madres, y en Tandil la mayoría de los emprendimientos está dentro de este rango. Por este motivo, entidades provinciales han iniciado gestiones ante los ministerios de Provincia y Nación para plantear la problemática.

“Aparentemente la decisión del ministro es que siga entrando carne de cerdo. Entonces estamos tratando de trabajar con la gente de Tandil, con los senadores y diputados que tenemos, y se ha llegado a firmar una carta de intención con todos los secretarios de Producción de la región, incluyendo Tandil, para hacerla llegar al ministro”, adelantó y agregó que también adhirieron la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén, INTA, Senasa y Secretaría de Agricultura Familiar.

Hasta 2015, las distintas instituciones habían trabajado junto al Gobierno provincial para incentivar la producción. “Tandil fue un puntal, fuimos la primera ciudad de las 135 de la provincia en poder devolver animales en tiempo y forma, como nos habían pedido. Trabajamos muy bien con el Municipio, con la Universidad, con INTA, con la Secretaría de Agricultura Familiar y con el ministerio provincial. Eso llevó a muy buenos resultados, pero hoy lamentablemente están en peligro. De hecho, muchos de los productores empezamos a achicar las madres porque vemos que está muy complicado”, indicó.

El dirigente consideró que los productores no tienen espalda para resistir mucho tiempo esta situación. En tanto, las chacras más pequeñas son las que primero quedarán fuera de juego. Por eso,  integrantes de Aportan mantuvieron una reunión con concejales de la Comisión de Producción, Trabajo y Medioambiente del Concejo Deliberante, donde les comunicaron la problemática. Los legisladores se comprometieron a elevar la inquietud a la Provincia y Nación.

“Si bien esto al Concejo Deliberante le queda chico hoy, ellos tienen que llevar la preocupación hacia arriba porque después va a ser un montón de gente que va a ir al Municipio cuando algunas fuentes de trabajo se cierren. Fue anticiparles el problema y que no se encuentren con que la bomba ya explotó”, dijo Castro.

 

Los puestos de trabajo

 

Por otra parte, el veterinario Amanto confirmó que son “muchos” los puestos de trabajo que están en riesgo en el sector ante esta coyuntura. “En una granja chica o mediana, entre 20 y 30 madres generan un empleado fijo más otro integrante del grupo familiar; a escalas mayores, un empleado cada 30 o 40 madres. En la provincia de Buenos Aires hay entre 4 mil y 4500 productores o granjas, y estamos hablando de 30 o 40 mil personas en la base de la pirámide”.

Además, sostuvo que la faena también requiere mucha mano de obra, pero luego están los frigoríficos. “En Tandil hay varias fábricas, las más chicas generan entre 10 y 20 puestos de trabajo, ni hablar de las más grandes. Entonces toda la cadena está en riesgo”, agregó.

Amanto reparó en la mano de obra indirecta, entre el camionero que transporta el cereal, gomerías, talleres, veterinarios, agrónomos, etc. “Hay muchos jugadores en la cadena, indirectamente se generan muchos puestos de trabajo. Sería muy jodido que pase lo que ocurrió con la avicultura en la Argentina, que está concentrada en 5 o 6 empresas grandes que manejan todo el pollo del país. En el cerdo está mucho más diversificado, hay muchos pequeños productores y eso genera mano de obra real”.

Advirtió que “en Argentina es muy difícil poder sentarnos en la misma mesa y desde mi punto de vista, creo que el Gobierno tiene que hacer un poco de árbitro de este tipo de cuestiones porque cada argentino mira su propio ombligo y lamentablemente, no cuidamos al resto de la cadena”.

Por último, adelantó que este panorama llevará a “una cesación de pagos”, teniendo en cuenta que los productores dejarán de responder a los créditos que tomaron, de afrontar los impuestos, alimentarán de otro modo a los animales y comenzarán las enfermedades, como la triquinosis. “Es un vuelco de 180 grados”, dijo y explicó que si no entrara mercadería de Brasil, el precio del cerdo estaría en 23 pesos, el negocio sería rentable. “Ha habido alguien que gracias a la importación de carne de afuera se ha quedado con un pedazo más grande de la torta y está teniendo rentabilidad”, denunció.

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