Números que no curan

1. Una semana de incertidumbres fue la que hemos transitado frente a las negociaciones continuadas entre ruralistas, miembros del Gobierno nacional y legisladores de las diferentes bancadas respecto del tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo para la ratificación de la polémica Resolución Ministerial 125, sobre derechos de exportación de granos.
2. Pero el camino se bifurca al ahondar la mirada sobre el escenario que se presenta cotidianamente. Pueden distinguirse a partir de aquí dos claves dimensiones que es bueno aclarar y sobre las que se proyecta la realidad del debate y la puja entre los actores involucrados: éstas son las dimensiones cuantitativa y cualitativa del panorama que se aprecia.
3. La aprobación o no en la Cámara de Diputados o en el Senado, las alícuotas que bajan o suben después de cada reunión de bloque o comisión, las compensaciones presentes en cada debate, son algunos de los puntos de esta tensión que nos aqueja desde hace más de tres meses, y que se materializan en cifras y números que mantienen en vilo nuestra atención. Si de números de peso se trata, no puede dejarse de rescatar un dato no menor y hasta hace un tiempo impensado: el mismísimo bloque oficialista y un aliado importante, el bloque de radicales que apoyaban al Gobierno, se encuentran divididos en concepciones y consecuente votación.
4. Pero esta dimensión de tipo cuantitativa, que se refugia en normas y manejo de procedimientos, esconde toda una trama que trasciende los votos reunidos por uno u otro bloque, imagen de las voluntades de adhesión por las que desesperan dirigentes de distintos sectores.
5. Si se atiende a las opiniones de las mayorías, a la aceptación popular, a la imagen misma que continuamente la sociedad va configurando acerca de su propia dirigencia, estamos cambiando el código de interpretación. Esto no responde ya ni a comisiones, ni a bloques ni a llamamientos por cadena nacional: sino a convicciones e intereses legítimos que se expresan de distintos modos, y en un momento determinado de la línea del tiempo, a través del voto popular.
6. Que la sociedad conciba a sus representantes, sean del Poder Ejecutivo como del Legislativo, como responsables en verdad de aquello que se les confió mediante el voto es también producto de que tales representantes muestren y demuestren clara actitud de apertura al cambiante sentir general. La representatividad, cualidad matriz de un legislador, se contrapone al hacer oídos sordos o mostrar la espalda a las demandas populares.
7. Por ello, más allá de quién “gane” la pulseada parlamentaria cuantificada en número de votos, puede ya verse cómo día a día, a medida que el tiempo sigue corriendo, cómo, unos y otros van o ganado o perdiendo espacio, y si se quiere también, aceptación.
8. Quien desde el comienzo perdió y continúa perdiendo es el conjunto de la oposición política argentina: en primer lugar, porque todavía su “peso específico” sigue siendo dependiente de las decisiones y declaraciones del Gobierno. Ningún sector de la oposición ha podido aún estatuirse por sí solo: las clases medias que no votaron por Cristina y apoyan al campo, no lo hacen por Carrió o por Macri o por el Comité Nacional: en todo caso se unen ellos, posteriormente, o sea, es el espanto lo que los acerca. En segundo lugar, la oposición no ha podido o no ha sabido generar una alternativa que supere la política agropecuaria que le denuncian inexistente al Gobierno actual. El mismo presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, decía días atrás que muchos de los proyectos que los diputados de la oposición acercaban, era sólo la derogación de lo actuado por el Poder Ejecutivo, mientras desde la Mesa de Enlace esperaban opciones favorables al fomento de la producción agraria argentina.
9. Del lado de enfrente, ahora bien, el Gobierno, al margen de haber reunido las voluntades necesarias para las votaciones de su proyecto en Diputados, suma una pérdida cada vez más riesgosa para sí: tanto adentro del bloque oficialista como en los bloques aliados, las disidencias en vez de ser contenidas fueron eyectadas. Y lo más preocupante es que esas voces de disenso no contenidas en el bloque del Frente para la Victoria-PJ son las que sí generaron propuestas alternativas: es decir, que el núcleo del bloque de la mayoría está cometiendo el mismo pecado que la oposición, o sea, no elaborar alternativas superadoras, sino sólo retransmitir mandatos provenientes de la Casa Rosada.
10. Haber perdido el manejo de la fluidez y capacidad comunicativa interna en el frente oficial y la contención de sus disensos internos, por una parte, y un gran paquete de adhesión social que supo estar de su lado, es la gran derrota que ya el Gobierno avizora.

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