Obreros metalúrgicos intentan rescatar la fábrica Ronicevi

La emblemática planta ubicada en avenida Falucho suspendió la producción en febrero, cuando le cortaron los servicios de energía eléctrica y gas. A partir de entonces, algunos trabajadores se avocaron a terminar algunas piezas mientras otros optaron por buscar medios alternativos para mantener a sus familias.
La firma adeudaría unos 35 millones de pesos, 15 millones a la AFIP que es el mayor acreedor. Además, ya se presentaron más de cien trabajadores con sus abogados con el fin de cobrar la indemnización.
La quiebra se tramita desde 2009 en el Juzgado Civil y Comercial 1 de Olavarría. Por ese motivo, los obreros temen que se rematen los bienes y se desmantele la planta.
El objetivo de la movilización de ayer fue evitar que los propietarios retiren máquinas, moldes e insumos de la fábrica, lo que le impediría a una futura cooperativa comenzar a producir.

El proceso
 
El concurso preventivo presentado por la empresa data del año 2000 y en 2009 declaró la quiebra, que ya cuenta con un informe general del síndico y se aguardan los últimos pasos para avanzar con la subasta.
Micaela Herrera, integrante del Centro de Estudios Laborales Tandil, destacó que la nueva Ley de Quiebras “una de las posibilidades que establece es la recuperación de los puestos de trabajo a través de la presentación de un proyecto de recuperación”.
Ante la situación crítica que atravesaba la fábrica, este año su titular intentó gestionar subsidios. Por ese motivo llegó a Ronicevi un funcionario del área de Recuperación de Fábricas y Cooperativas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
“Hace un pedido de un subsidio de 1,8 millón de pesos por mes, que es lo que él decía que necesitaba para funcionar. Así que nos ponemos en contacto con los trabajadores. Su situación angustiante era porque ellos no sabían que estaba la quiebra”, relató Micaela Herrera.
Al chequear la situación de la empresa, el Estado no le brindó ayuda al empresario. “Una de las críticas que hace (Leonardo) Marcovecchio es que nadie, ni radicales ni peronistas, le habían dado una solución o respuesta económica al pedido que él estaba haciendo. Pero era cuestión de averiguar un poquito para saber que era imposible en esta circunstancia”, sostuvo. u

"Puede salir todo bárbaro, pero entrás y no tenés nada”

Al conocer detalles de la realidad de Ronicevi, los trabajadores decidieron pelear por la conformación de una cooperativa.
“Se avanzó. La idea era hacerlo dentro de un marco legal, con una presentación ante la jueza. Pero estos días nos enteramos de que estaban vaciando la fábrica, que camiones se estaban llevando cosas se suma importancia, como modelos de cabezas de cilindros de exportación que si se los llevan, los trabajadores no van a poder continuar”, denunció Micaela Herrera.
Con el asesoramiento de Marcelo Amodio, titular de la cátedra libre de Fábricas Recuperadas de la Universidad de La Plata, y el patrocinio del abogado Luis Alberto Caro, presidente del Movimiento de Fábricas Recuperadas de Argentina, realizaron una denuncia penal por el vaciamiento de la planta y una ampliación para informar que se constituyeron en la puerta de la fábrica con el fin de resguardar los bienes.
El próximo paso de los empleados es avanzar con las peticiones a la jueza Civil y Comercial 1 de Olavarría, quien tramita la causa por la quiebra de Ronicevi. Aparentemente, el expediente terminó en esa localidad porque el domicilio de una de las integrantes de la empresa es en esa ciudad.
 
Buenas expectativas
 
En cuanto a las expectativas y plazos, Micaela Herrera expresó que “nosotros tenemos mucha esperanza de que puedan ellos mantener las fuentes de trabajo y que se puedan generar nuevas, porque esta fábrica supo tener 400 trabajadores”.
Se mostró optimista de cara al proceso judicial, porque “Luis Alberto Caro ya viene de otros procesos de fábricas recuperadas. Para nosotros es una pieza fundamental, porque es el que nos ha dado ánimo en base al conocimiento que tuvo del expediente y nos dijo que es posible que esto avance satisfactoriamente”.
Mostró preocupación por los tiempos de la Justicia y el vaciamiento de la fábrica. “Puede salir todo bárbaro, pero entrás y no tenés nada”, lamentó.
Aclaró que “no estamos en contra de Marcovecchio ni de nadie. Entendemos que se dio este proceso falencial, seguramente no querido o sí, no lo sabemos; pero hay una situación de hecho, que estamos encaminados a una subasta que va a implicar que este lugar se cierre, que cobren los acreedores principales y los trabajadores no vean un peso y que se cierre una fuente de trabajo para Tandil. Eso es lo que nos preocupa”.
Por último, adelantó que la diputada provincial Patricia Cubría, quien visitó la ciudad el martes pasado, se comprometió a impulsar el proceso de expropiación de Ronicevi si es que los obreros logran resultados en la causa civil. u

“No nos interesa que sea un baldío; no le sirve a nadie”
 
 En representación de los metalúrgicos, Juan José Fernández expresó que “cuando no tenés formas, acudís a la última. Las fuentes de trabajo se cerraron y la única forma de no perder el trabajo es conformar una cooperativa, puesto que la Ley de Quiebras y Recuperación de Fábricas del año pasado nos ampara”.
Con 14 años de antigüedad en Ronicevi, explicó que intentan evitar que “se transforme en un baldío”. Hoy se han reunido unos 40 empleados, pero “no es un número definitivo porque depende de lo que se pueda producir cómo va a crecer y de si nos han dejado algún elemento como para poder trabajar”.
Fernández describió que “acá se fabrican en forma integral tapas de cilindro, desde la creación de la pieza hasta elaborarla, terminarla y montarla en el motor”.
Los obreros, que están capacitados para reactivar la producción, proyectaron la cooperativa a partir de “la trayectoria de la empresa. A pesar de estar cerrada, han llamado distintos proveedores y compradores preguntando si teníamos determinadas piezas. Entonces hay interés en las piezas que producíamos”. 
El trabajador sostuvo que han adquirido “ejercicio” para subsistir, porque “hace años que nos están pagando como se les da la gana, de a monedas; con asistencia social, con que la Municipalidad nos brinda la vieja caja de pan o la energía”.
Describió que algunos hacen changas debido a que “la mayoría somos gente de determinada edad. No sirve la experiencia, la contra nuestra es la edad, que es prioritaria. Nos dicen: ‘Tenés un currículum impresionante, podés dar clases, pero con los años que tenés…’”.
La intención de la cooperativa es crear empleo para ir incorporando gente joven y enseñarle el oficio, desde la figura del aprendiz y la capacitación a partir del trabajo.
“A nosotros nos interesa salvar la fábrica porque en cierta medida fue parte de nuestra vida, con idas y vueltas. Es como que te rematen la casa. Vos viviste ahí, está echa bolsa pero es tu casa. Esto es una fábrica que mal o bien nos dio una forma de vida, entonces queremos salvaguardar eso. No me interesa que sea un terreno baldío, no le sirve a nadie”, concluyó.

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