Pasa por el diván Carlos Fernández

-“Carlitos”, el eterno concejal que no podía ser intendente, hoy firme en las “grandes ligas” de la política: senador; presidente de bloque de la UCR, armador de Unen en Provincia, ¿qué más pedir, no?
-No me puedo quejar, sería un hipócrita; hago lo que me gusta y tuve la suerte de llegar a un lugar por el que muchísimos trabajan y no llegan.
-¿La suerte?
-Siempre hay que tener la suerte del equipo campeón, ése que patea una pelota, pega en el palo, hace una carambola y entra; es así. Para que sucedan algunas cosas se tienen que alinear los planetas. Pero bueno, a ningún lugar llegué sin peleas previas, en el buen sentido. Peleas políticas y elecciones.
-¿No llegar a la Intendencia es una herida eterna?
-No.
-¿Lo va a volver a intentar?
-Decididamente, no. Creo haber dado todo lo que estaba en condiciones de aportar a la política local. Ya estuve, fue una etapa, superada para mí. Fui cuatro años presidente del Concejo Deliberante, seis años jefe de Gabinete al lado del Intendente en todas las decisiones, ¿qué me queda pendiente? Nada. Quedan desafíos,  por supuesto, pero esa carrera ya la corrí.
-Con toda franqueza: ¿usted sabía que iba a llegar lejos?
-Sí, porque fue mi carrera, porque la elegí. Pasé por todas las etapas. Con más de treinta años de militancia lo que sé es que lo mío es una decisión de vida.
-¿En ningún momento de los malos tiempos pasó por su cabeza irse de la política?
-Nunca. De hecho, siempre redoblé la apuesta y seguí jugando. Uno es grande no por dónde llega sino por lo que intenta hacer. La lucha permanente, la perseverancia son los atributos y virtudes que el dirigente político tiene que tener.
-O sea que se reconoce esas virtudes.
-Sí. Soy un hombre perseverante. Paciente también. Peleo por las cosas en las que creo, con mayor o menor suerte, porque, claro, muchas veces uno expresa cuestiones que son la antípoda de lo que la sociedad quiere en ese momento, pero por dentro uno sabe cuál es el rumbo y por eso tiene la obligación de seguir, a pesar de que la gente vaya para otro lado.
-En esta sección abordamos los traumas, Carlos. No le pesa lo de la Intendencia fallida. Y lo del mercadito de sus suegros, ¿le pesa? ¿Es verdad que fundió ese negocio?
-No fundí nada. Primero: no era de mis suegros. Y en segundo lugar le pido, por favor, tráigame un solo proveedor al que no le haya pagado. Porque ‘fundirse’ significa que dejaste de pagarle a un montón de gente, ¿no? Fue en un momento que me había alejado de la función pública y no me hice rico, claro, sólo sobreviví sin que se me caiga ningún anillo haciendo todo lo que tenía que hacer: levantar cajones de fruta, cortar fiambre, vender pollos.
-¿Por qué surgió esa leyenda entonces?
-Porque formamos parte de la actividad pública. A los dos años de abierto el mercado, justo abrió Norte que arrasaba con todo y luego fui nuevamente electo concejal y ya no podía seguir haciendo las dos cosas. Pero siempre digo lo mismo: traigan algún proveedor al que haya dejado de pagarle alguna cuenta.
-Otro mito es su look. Poco fashion, senador. Un querido colega se brotaba cada vez que llegaba una foto suya -de poncho- a El Eco. “Cómo se esfuerza por ser viejo”, decía. ¿Por qué  tan conservador?
-(Risas). No soy conservador, soy un tipo normal. Probablemente tenga la misma estructura mental que el término medio de la ciudad de Tandil. Soy un típico producto de esta ciudad, que fue al colegio San José 12 años. Y probablemente la época en que usaba el poncho era la misma que todos los dirigentes radicales lo usaban. Sería una cuestión de imitación. Y le aclaro que lo sigo teniendo.
-¿Lo usa?
-De vez en cuando.
-¿No se muere por ser peronista un día? Se imagina, en Puerto Madero, no le digo con Jesica Cirio porque está con Insaurralde pero una Karina Jelinek está desocupada…
-(Carcajada) He ido a Puerto Madero, ¿sabe con quién? Con mi esposa. El mes que viene cumplo 30 años de casado.
-Hablando en serio: todos reconocen que ha sido el gran político de la UCR. En sus fueros íntimos usted está convencido de que, si fuera peronista, sabría cómo recuperar la Intendencia. ¿Me equivoco?
-Qué se yo, bueno, ¿saber? Sí, sé cómo. Para mí el peronismo tandilense tiene una lectura absolutamente incorrecta de esta sociedad, no hacen una lectura adecuada. Y lo puedo decir porque a mí me costó comprenderla también, eh.
-¿Le costó?
-¿Y no perdí durante 20 años acaso?
-Tiene razón, pero una vez que ganó, la UCR no perdió nunca más. Ni siquiera las legislativas. Zanatelli al menos perdía alguna que otra vez.
-Es que con Miguel (Lunghi) y el equipo que lo acompañamos en su momento hicimos una lectura bastante correcta de lo que es la sociedad tandilense.
-¿Y por qué cree que se repite tanto la lectura incorrecta en el peronismo? ¿Cuestiones personales?
-No creo, porque han probado con distintos dirigentes. ¿Sabe por qué? Atrasan demasiado. El discurso, la percepción de la ciudad, están con una lectura absolutamente antigua, planteando cosas que están de vuelta, totalmente. Y en esta última etapa han hecho planteos absolutamente demagógicos que ni ellos mismos se los creen. Llegan al punto de plantear algunas estupideces.
-¿Por ejemplo?
-Le reclaman al Gobierno municipal que haga viviendas, ¡y la Provincia no las hace!, o la Nación las tiene paradas… ¿Quién te va a creer ese discurso? La gente no compra eso.
-¿Cómo quiere quedar en la historia?
-Si me hacía esta misma pregunta hace 20 años,  por ahí le hubiera contestado desde la individualidad.  Pero aprendí. Cuando te vas poniendo más viejo…  o adquirís sabiduría o te resignás. No tengo la respuesta exacta, sólo le puedo decir que a mí me fue bien, muy pero muy bien, sin buscar determinadas cosas. Y esas cosas fueron la consecuencia de mi laburo. Cuando trabajás en política -obviamente con esfuerzo, un cierto grado de capacidad y que se den una serie de circunstancias- te va bien sin buscar las cosas. No sueño con el bronce, por lo menos en esta etapa de mi vida.
-¿Nada de gloria? ¿Ni siquiera una calle con su nombre?
-No. ¡Una calle! ¡Si encima me llamo Carlos Fernández! ¿Qué calle va a llevar mi nombre? No, yo siempre supe que no me iba a destacar ni por mi nombre ni por mi apellido. u
 
Ficha personal
 
Edad: 54
Casado, dos hijos
-Secretario del Concejo Deliberantes entre 1983-1985
-Concejal UCR en cuatro períodos: 1987 -1991, 1993-1997, 1997-2001 y 2001-2003.
Entre 1999 y 2003 fue presidente del cuerpo.
-Entre 2003 y 2009 fue jefe de Gabinete del Gobierno municipal.
-2009-2013 Senador provincial. Jefe del bloque radical.
-2013 reelecto senador y jefe de bloque radical. u

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