Pasa por el diván: Marcelo Spina: “Volvería a hacer lo que hice, aún sabiendo que perdería otra vez”

(La sesión transcurre en el despacho del decano de la Facultad de Ingeniería, en Olavarría, otrora rector de la Universidad del Centro que en 2008 intentó, sin éxito, continuar en ese cargo enfrentándose a Néstor Auza).

-¿Qué fue de su vida post Tandil?

-Me he dedicado a fortalecer mi cuestión académica, retomé el cargo de profesor exclusivo en la facultad y en diciembre pasado reasumí como decano.

-Ya pasaron cuatro años, vayamos al confesionario: ¿Superó aquella derrota cuando no pudo continuar como rector de la Universidad del Centro?

-Sí, sí; claro, si era bastante previsible eso.

-Pero usted jugó fuerte, apostó mucho.

-Uno siempre tiene una expectativa, pero no quedé dolido, ya le dije, porque era previsible.  Además, dimos una pelea digna, estuvimos ahí: a muy pocos votos, cerca, muy cerca, con un altísimo número de votos en la asamblea. Pero sí, la realidad objetiva decía que era muy difícil ganar. Muy difícil.

-¿Por qué se la jugó entonces?

-Porque cuando te tocan esas funciones tenés que estar dispuesto a ganar o a perder. Uno no puede entusiasmar gente para perder, la entusiasma para ganar. Y en mi lugar yo no podía defraudar  a quienes me habían acompañado en momentos difíciles -como en 2006 y 2007, dentro del conflicto universitario- y que tenían la expectativa de un modelo de gestión que, precisamente, iba por el lado nuestro.

Antes de su ruptura con Auza sobrevolaba la idea que existía entre los dos un acuerdo, algo así como aquel mítico episodio en la carrera en que Reutemann tenía que dejarse pasar por Alan Jones -de la misma escudería- cuando el jefe del equipo lo indicara ¿Fue así? ¿Le pusieron el cartelito y usted no quiso hacer caso?

-No, creo que no. Bah, no sé, qué se yo, es muy difícil hacer un revisionismo.

-Vamos, Spina, mire que no se va a acordar…

-Lo que le puedo decir es que no estaba en juego solamente un proyecto político universitario, había mucha política detrás. Pero rescato que al menos aquello puso a la Universidad en un debate interesante y llegamos a la elección de rector con dos fórmulas que se expresaron en una asamblea absolutamente libre y democrática.

-Sí, muy “libre y democrática” pero a usted lo trataron de “Cobos Iscariote”.

-Sí, pero nosotros realmente estábamos convencidos del modelo de gestión de la universidad. Fue Néstor (Auza) el que tomó otras decisiones entonces: fue senador, presidente de la CIC. De modo que si en algún momento alguno de los dos decidió hacer otra cosa, el que se quedó no fue el traidor. Pero ya pasó. No es para enojarse. Hicimos lo que creíamos. Hoy en cambio es mucho más livianita la situación.

-¿Cómo es eso?

-Es todo mucho más light en la Universidad, hay otras relaciones, producto de….

-¿Del discurso único?

-Sí. Sí. Tal cual.  

-Por lo visto entonces piensa que de algo sirvió aquella apuesta.

-Y sí, después de nuestro intento, ¿cuál fue la evolución? Una fórmula única, la de Tassara. Frente a alguien que ahora podría decir “no tuve lugar para hacer una construcción diferente”, bueno, me parece que nosotros sí dimos esa batalla. Pero le voy a reconocer una cosa: es muy difícil hacer política en la Universi­dad cuando no se está ubicado en el pueblo. El liderazgo de un grupo político que exprese una idea diferente debe estar presentado y conducido desde la propia ciudad.

-¿No fue el pato de la boda entre la ambición de la Universidad de quedarse con la Municipalidad de Tandil y la ambición de la Municipalidad de quedarse con la Universidad del Centro?

-No sé.  Está demostrado que es muy difícil desde la Universidad quedarse con el Municipio. Y al revés también, está demostrado, ¿o no lo demostró, acaso, la historia reciente?: podés ser un excelente rector y no llegar a ser intendente.

-Lunghi lo quiso de su lado luego y le ofreció un cargo, pero usted no aceptó. ¿Qué sucedió?

-Yo atravesaba cuestiones personales muy complejas, se estaba muriendo mi viejo, o sea, fue por algo que no tuvo nada que ver con la política.

-¿Sigue siendo muy radical?

-Soy radical, pero no estoy dentro de la estructura partidaria. Dejé de participar hace mucho tiempo.

-Lo eligieron decano sin muchas vueltas hace poco. Al menos sigue siendo profeta en su tierra.

-Y sí, porque la coherencia histórica es lo que vale. ¿Cómo le expresa uno a los estudiantes una ideología desde lo político si después anda con idas y venidas en su conducta personal? En Ingeniería la situación es así porque hay una coherencia de todos los actores de la facultad.

-Vamos a ir terminando.

-Está bien (suspira, como aliviado)

-Quédese tranquilo, Spina. Lo voy a dejar en paz. Me parece que esta sesión lo ha alterado.

-Es que me ha hecho recordar tantas cosas… Por suerte nunca fui al psicólogo. (Risas) Pero usted vino endemoniado, eh.

-No. ¿Sabe qué pasa? Vengo de Tandil. Y esa palabra deber ser maldita para usted.

-¡No! Para nada, al contrario: me quedan muy buenos recuerdos de Tandil porque conocí gente magnífica, personas muy loables. Y no es solamente un recuerdo: los sigo viendo. Ojalá haya dejado un buen recuerdo, porque Tandil en mi vida fue una etapa muy importante; crecí muchísimo y fue una experiencia de alto vuelo. No fue la política de una “internita” de un partido político, no; fue una experiencia desde un lugar clave en una sociedad muy politizada como lo era Tandil en ese momento.

Pero ya pasó.  Vivimos cuatro años de cosas muy buenas. Y lo volvería a hacer y volvería a participar de lo mismo, más allá de que sepa cuál será el resultado final. 

 

Ficha Personal

Nació en Olavarría

Edad: 53 años

Casado, cuatro hijos

Profesión: ingeniero electromecánico (Universidad Nacional del Centro) e ingeniero laboral (UTN)

-Secretario general de la Facultad de Ingeniería (UNC)

-Vicedecano y luego decano de la Facultad de Ingeniería (UNC)

-Vicerrector y rector de la Universidad del Centro.

-Actualmente se desempeña como decano de la Facultad de Ingeniería.

La frase: “Tengo una pertenencia fuerte a la Universidad del Centro y jamás se me pasó por la cabeza el delirio, el disparate de llevar el rectorado a Olavarría. El estatuto de la Universidad dice que ella tiene su sede establecida en Tandil y los que me conocen saben que me he opuesto hasta en la constitución de universidades diferentes en Olavarría, es más: incluso me opuse a la idea de que Olavarría tenga su propia universidad”.

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