Quejas por un paciente que esperó más de 48 horas por una tomografía de urgencia

Chávez contó que todo comenzó el miércoles 25 de diciembre por la mañana cuando su padre, que es hipertenso y diabético insulino-dependiente, amaneció con 24 de presión. 
“Se tomó la medicación y le bajó a 16, que es más o menos la presión de él de todos los días, pero tenía una mano dormida, con menos fuerza. Pensamos que podría ser porque había dormido sobre esa mano o algo así; esperamos un rato; después de almorzar no se le pasaba y decidimos llevarlo a la guardia del Sanatorio”, relató.
Y continuó explicando que “lo vio la médica de guardia, lo atendió muy bien, le hizo ejercicios para ver si estaba atravesando un ACV y decidió que se necesitaba hacer una tomografía. Nos contó que no hay tomógrafo en el Sanatorio, que está roto hasta febrero. El del Hospital tampoco funcionaba. El centro de tomografías de Alem tampoco tenía hasta la semana que seguía”. 
“Entonces, intentaron comunicarse con la Clínica Chacabuco por más de media hora y no podían. Una vez que lo lograron, les dijeron que a partir de las 20 podían hacer la tomografía. Lo internaron, llegadas las 20 nos avisaron que no había médico para que lo acompañara en la ambulancia. Se tenía que quedar hasta el otro día a la mañana para que le hicieran la tomografía”, afirmó. 
Por lo tanto, lo pasaron a terapia intermedia para poder monitorearlo mejor. “Mi papá tuvo que decir cuatro veces que es insulino-dependiente, que se aplica tres veces por día, pero igualmente no le aplicaron la insulina, lo tuvieron durante todo el día con 300 de azúcar. Recién a la noche se la administraron. A la mañana, llegada la hora para hacer la tomografía, nos dijeron que recién habían conseguido turno para el día siguiente a la mañana”, contó con indignación. 
Entonces, Diana Chávez se dirigió a la administración del Sanatorio para preguntar cuál era el motivo de esa demora y le comunicaron que recién se acababan de comunicar para pedir el turno, no el día anterior como le habían dicho. 
“Mientras tanto mi papá seguía con la disminución de la fuerza en la mano derecha, con sospecha de ACV y sin la tomografía no se podía descartar. Yo no puedo creer que haya un solo tomógrafo para 120 mil habitantes. Si llega a ser una urgencia, queda mi viejo idiota para siempre porque no le hacen una tomografía y medicando sobre sospechas”, cuestionó. 
 
El servicio médico
es “un desastre”
 
“A las 8 de la mañana le hicieron la tomografía y por suerte salió todo bien. Yo había pedido que localizaran al médico de cabecera de él; le conté la situación y le dije que si la tomografía estaba bien me lo llevaba, porque estaba cansada de la desatención. El médico de terapia dijo que había evolucionado bien, que la idea era pasarlo a pieza común un par de días más, y yo volví a decir que me lo llevaba, así que el médico de cabecera pidió que le dieran el alta”,  explicó. 
Por otra parte, contó que hace algunas semanas su madre estuvo con pérdida de sangre por saliva. “La llevamos a la guardia y le dijeron que no la internaban porque era de gusto ya que no se conseguía endoscopista de urgencia los fines de semana en Tandil”, aseguró. 
Por último, lamentó que “es un desastre el servicio médico en Tandil. No puede ser que haya un solo tomógrafo en toda la ciudad. Si estás en pleno ACV no podés esperar ni un minuto, podés perder la vida, movilidad, quedar discapacitado de por vida porque no hay un servicio de urgencia. Es una vergüenza”. u
 

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