Robaron mercadería de una carnicería en Palacios al 1600

En diálogo con El Eco de Tandil, el propietario del comercio, Claudio Trejo, explicó que “es la primera vez que nos roban, a un mes de abrir la carnicería”, y especificó que los delincuentes se llevaron “una balanza y alrededor de 2500 pesos en carne”.
Posteriormente, contó que “una vecina de acá a la vuelta, a las 4 de la mañana más o menos, vio a 2 personas con 2 bolsas de consorcio al hombro que llevaban carne porque justamente se les rompió una bolsa y se les cayó la carne congelada a la calle”, y si bien la vecina dio de inmediato aviso a la policía “nunca apareció”.
Habiendo efectuado él mismo la denuncia al día siguiente, se le consultó a Trejo cómo es la seguridad en el barrio, a lo que advirtió que “es malísima, normalmente si no es uno, es otro, todas las noches le toca a alguien siempre”, y alertó que no observa patrulleros, que tal vez sea porque la calle está cortada, pero insistió en que “en ningún momento se ve nadie acá. Seguridad, olvidate acá”.
El dueño de “Nat-Ale” aclaró también que “la gente sabe quiénes son pero nadie hace nada. Son de acá del barrio, sabe medio mundo quiénes son pero nadie hace nada; o los agarran y vuelven a salir así que seguimos siempre en la misma”, por lo que lanzó que “nadie les puede hacer nada, ¿Qué les van a hacer?”.

El barrio cambió
 
Trejo informó que en su local no tiene alarma, “como el seguro no me había pedido la alarma, por eso no la tenía puesta todavía”, pero aseguró que ahora “sí, voy a tener que ponerla, por lo menos para que haga un poco de ruido”.
Contó luego que vive por la zona, que conoce el barrio y que nunca fue así. “Desde muy chico vivo acá y nunca fue como ahora”, dijo, citando algunos de los hechos delictivos ocurridos durante el último tiempo, que tuvo como blanco también a la Escuela 32 -ubicada en la esquina-, una pañalera; entre otros.
Denunció en consecuencia que “estamos siempre en la misma, esperando a que te roben de nuevo porque no se sabe”.
Por último, advirtió que el dueño anterior del local había sufrido reiteradas veces hechos de similares características, lo que lo obligó a irse. “Lo cansaron y se fue, si no podía hacer nada tampoco. Le llevaron hasta los cuchillos, no le dejaron nada de nada así que se tuvo que ir”, por lo que deseó que “ojalá que se termine de una buena vez”.

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