Santamarina dilapidó otra buena chance

Tal como ocurrió la semana anterior frente a Guillermo Brown de Puerto Madryn, Santamarina se resignó a otro empate en casa. Esta vez fue Cipolletti de Río Negro quien se llevó de Tandil el punto que vino a buscar, y que le permite mantenerse en soledad en lo más alto de la zona 1 del torneo Argentino A.
El conjunto aurinegro concretó una soberbia labor durante la primera parte del cotejo, maniatando al líder y haciéndolo jugar en su propia mitad de la cancha gracias a su presión en todos los sectores, buen trato de pelota y una permanente búsqueda ofensiva.
En la primera aproximación, Ruiz tapó un disparo cerrado de Arévalo y sus compañeros hicieron lo propio cuando Barrios Suárez capturó el rebote. Y poco después un derechazo de Elizondo dio en Costi para perderse en el corner, tras una buena llegada de Fernández por derecha.
En la siguiente secuencia llegó el 1-0. A García lo agarraban en el área, cuando un rechazo corto fue aprovechado por Harguindeguy para meter el disparo que el oportuno Barrios Suárez capitalizó con una aparición en el borde del área chica, enviando la pelota a la red con rapidez y precisión.
El paraguayo tuvo otra ocasión nítida sobre 21?, pero eligió el pase al medio cuando se imponía el remate al arco. Además, Ischia cabeceó alto un centro de González, en pasajes de neto dominio aurinegro.
Los patagónicos recién inquietaron sobre 32?, cuando Martínez exigió a una gran tapada de Bertoya al ganar una pelota sin dueño en el área local. Y en el siguiente corner, el propio zaguero le pasó a centímetros del vertical izquierdo con su envío desde buena posición.
Santamarina salió del fugaz asedio al que se vio sometido, y en una corrida de Elizondo quedó en superioridad numérica porque Costi recibió su segunda amarilla (la anterior fue por falta contra Barrios Suárez) al derribar al lapridense.
Enseguida, el propio centrodelantero exigió a Ruiz con un cabezazo, pero la acción posterior derivó en el 1-1. Prieto encontró un rebote en tres cuartos de cancha y elaboró una buena acción individual que concluyó desde la medialuna, con disparo raso y ajustado contra el poste derecho de Bertoya.
El aurinegro sintió el impacto, y desde ahí hasta el descanso apenas se aproximó en un frentazo de Beratz que hizo pasar el balón cerca del palo derecho.
Para la segunda etapa, el ingreso del lateralista Nahuel por el atacante Padua denunció las intenciones visitantes de refugiarse más cerca de su área. Medina pasó a acompañar en la zaga al muy firme Martínez, y los rionegrinos dispusieron un 4-4-1 en procura de cerrar los caminos a su arco.
Los tandilenses tuvieron la iniciativa durante todo el período final, pero les faltó cambio de ritmo, precisión y sorpresa para generar juego. Así y todo, su ambición les permitió elaborar dos buenas llegadas. En la primera, Arévalo llegó al fondo por izquierda y su centro fue aprovechado por Barrios Suárez para asistir la llegada de Fernández, cuyo remate se fue muy alto. Y la siguiente tuvo idénticos protagonistas, pero el árbitro Stevenot (a instancias del asistente marplatense Cristian Luengo) marcó falta del paraguayo cuando el mediocampista derecho anotaba con disparo cruzado.
Los ingresos simultáneos de Abalos y Santos, más allá de sus buenas intenciones, no bastaron para modificar el rumbo del juego. El de Gardey fue protagonista en un envío bajo y cruzado que no encontró receptores y en un cabezazo desviado tras centro de Fernández desde el costado opuesto. Además, con un tiro libre hizo pasar la pelota cerca del vertical derecho.
Ya en la recta final del partido, se reclamó penal cuando Ruiz salió a cortar una llegada de Abalos, quien pareció exagerar en su caída.
En definitiva, la insistente búsqueda aurinegra no tuvo el premio deseado. El próximo fin de semana, visitando a Juventud de Pergamino, el representante tandilense buscará el triunfo que le fue esquivo en sus últimos tres partidos.


La figura
Adrián Arévalo
Sin problemas y siempre seguro en la marca, se mostró como salida por izquierda y se proyectó cada vez que la ocasión era propicia. Envió buenos centros desde su sector y se transformó en el arma más peligrosa del ataque de Santamarina.

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