Se cumplen diez años del ascenso de Santamarina

Un día como hoy, hace diez años, Santamarina alcanzaba un logro largamente anhelado. En una de las finales del Argentino B daba cuenta de Rivadavia de Lincoln, pegando el salto hacia la tercera categoría del fútbol nacional.

El club por entonces presidido por Marcelo Cifuentes llevó adelante una fuerte inversión para reforzar el plantel.

Así fue que se sumaron el arquero Víctor Sieracki (Sporting de Punta Alta), Ariel Barth (Grupo Universitario), el tandilense Martín Aguirre (Huracán de Tres Arroyos), Hebert Noya (San José de Uruguay), Derlis Correa (Caballero de Paraguay), Ramón Ortiz (Skoda Xanthi de Grecia), Juan Marcos Forchetti, Leonel Liberman (ambos de Chacarita Juniors), Carlos Arias, Patricio Bedrossian (los dos de Banfield de Mar del Plata) y Roberto Saavedra (Racing de Olavarría).

El aurinegro ya contaba con valores del ámbito local y la zona como Adrián Arévalo, el florense Alejandro Saurel, Matías Méndez, el azuleño Andrés Cardoso, Diego Bucci y Alejo Menchón. Además, sería el campeonato de la gran explosión de otro azuleño, Matías Alustiza, quien con 21 años terminó deslumbrando con su velocidad y goles.

Fue una temporada con altibajos para uno de los representantes tandilenses (el otro era Grupo Universitario). La inició con Rubén Conti, quien condujo al equipo durante los primeros siete partidos, en los cuales hubo pocos resultados positivos. Sumado al arrastre de un campeonato anterior sin logros, el exmarcador de punta izquierdo tuvo que dejar su cargo.

Lo reemplazó Vicente Pernía, a cargo de la dirección técnica en trece cotejos. Tampoco existió mejoría y el plantel sufrió variantes en el receso veraniego. Hubo varias bajas y entre las caras nuevas estuvo la del chileno Osvaldo Gullace (Aldosivi de Mar del Plata), al tiempo que Jorge Valverde cumplía una sanción sabiendo que estaría habilitado para los tramos finales.

Con el aurinegro en riesgo de perder la categoría, llegó el entrenador marplatense Mario Gambini.

No solamente se logró ese objetivo, sino que el equipo se clasificó a las finales del torneo Clausura, donde dio cuenta de Independiente de Neuquén.

Quedaban tres cruces para conseguir el ascenso a la tercera categoría, y fueron quedando en el camino Deportivo Madryn (le había ganado a Grupo en el Apertura), Nueve de Julio de Río Tercero y Rivadavia de Lincoln.

La llegada al Argentino A representó algo muy importante para Santamarina y el fútbol tandilense en aquel momento. Parece lejano, porque el aurinegro transita hoy un nivel superior, pero nada de lo actual hubiera existido sin aquella conquista.

 

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