Se podrán ver dos funciones de ?Arriba los pasajeros, sale el tren El Tandilero?

La obra se podrá ver hoy a las 21 y mañana a las 20 en el Club de Teatro.
El dúo Elías El Hage-Pepo Sanzano presenta esta comedia con el eje de la recuperación del servicio ferroviario. El espectáculo gira en torno a un viaje desopilante por la ciudad. El relato comprende nueve estaciones donde el tren El Tandilero se detiene, entre textos y canciones, que ilustran con humor las vivencias sociológicas del Tandil actual.
El guarda es el alter ego de Pepo Sanzano: Angel Teté Molina, presidente de la peña El Atraso. Un guarda típico del tren de las décadas del ‘70 y ‘80. El maquinista, a fuerza de guitarra y canciones, es el autor Elías El Hage. El periplo del viaje son las calles, los paseos públicos, las mitologías, nuestras celebridades for export, personajes y leyendas urbanas del Tandil posmoderno. Un relato concebido tanto para los vecinos como para los turistas acerca “de lo que no muestra la historia oficial”. Así, durante una hora y quince minutos “Arriba los pasajeros, sale el tren El Tandilero” promete un combo de humor, sarcasmo y nostalgia para el nuevo show del otrora dúo radiofónico.

Los protagonistas

-¿Cómo se preparan para las próximas funciones?
Pepo Sanzano: -Con la alegría de haber tenido estas dos primeras funciones a sala llena y sabiendo que le gustó a la gente. El barómetro de las dos primeras funciones en un espectáculo como éste, es fundamental. Para saber cómo va a impactar…
Elías El Hage: -Es cierto. Lo veníamos ensayando y pensando qué iba a pasar con la gente. La sala siempre te sorprende en cuanto a quién es el receptor y cómo cae e impacta lo que tenías pensado. Y resultó gratamente superador de nuestras expectativas.
-¿Cómo se sintieron en el estreno?
E.E.H.: -Muy bien y relajados. Yo venía de 4 años sin subir al escenario con Pepo. Aunque habíamos seguido trabajando juntos en varios proyectos, como “La estatua de Fugl” o en la misma radio. Y eso sentimos los dos, que luego comentamos. Fue recobrar el clima del programa de radio. Ese contrapunto entre el personaje de Teté y El Escribidor. Esa pica y esa complicidad, esa relación que es marca registrada de lo que logramos de tanto conocimiento mutuo.
P.S.: -Y es fundamental ese registro. La gente lo vive y se suma a las complicidades por turnos, es maravilloso. Además de la alegría de volver a trabajar juntos y al conocimiento casi “de memoria” que tenemos entre los dos cuando nos ponemos la situación al hombro.
E.E.H.: -Sí, porque de eso se trata de conocimiento de la situación. Es un espectáculo muy musical y de mucha situación, más que de gags consecutivos. La riqueza de la risa pasa por el desarrollo de las situaciones.
Respuestas y desafíos
-¿Cómo los ha recibido el público?
P.S.: -Maravillosamente. Dos salas colmadas. Agotando las entradas y con mucha respuesta instantánea. Mucha risa, mucho aplauso durante el show, y después con la yapita extra de quedarse a saludar para comentar las diferentes partes.
-¿Qué desafíos emprendieron desde lo actoral y desde el guión?
E.E.H.: -Desde el guión lo que me propuse fue hacer un viaje por adentro de Tandil. De manera que los pasajeros “vivieran” las estaciones que proponíamos. Abstractas, figurativas, netamente concretas, como la de los adefesios que es un recorrido por todos los monumentos que están a la vista de todos y que por acostumbramiento nos pasan desapercibidos y acá les damos el valor agregado de reírnos de todo eso.
P.S.: -Desde lo actoral es un placer interpretar a Teté, un personaje que nació para la radio y que ya tiene un recorrido de más de seis años de vida, y estuvo en tres espectáculos. Y que me permitió divertirme tanto como cuando escribí “Norma y Teté” y contar más su historia y la de su familia. Teté ya piensa solo, habla por él mismo, se me independizó del cuerpo.
-¿Qué le pueden decir a quien no la vio? ¿Con qué se van a encontrar?
E.E.H.: -Fundamentalmente se van a encontrar con un espectáculo para los vecinos nacidos y criados y los “venidos y quedados” con más de 20 años de residencia, con esa complicidad que nos alimenta, con ese contrapunto intelectual tan gracioso que mantienen Teté y El Escribidor durante la hora y media de un viaje hacia el corazón de la tandilidad, donde le exhibimos a los pasajeros las mitologías urbanas, las “truchadas” fantasmagóricas y las anécdotas desopilantes de un Tandil que a diario caminamos y queremos.
P.S.: – Fiesta segura en el club, hablando y cantando sobre Tandil.
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