Simón Del Río, el buen momento de un campeón

Hace muchos años que hace artes marciales, ?como 22 años?, expresa. ?Mi viejo siempre me obligó a realizarlas, por hacer una actividad física y por mi personalidad, ya que era muy introvertido, cosa que hoy en día, los que me conocen no me creen?, cuenta y sonríe.
A los 6 años comenzó karate con Ruben Dibatista, y lo practicó hasta los 12 años. ?Luego por mi primo Natalio Polich, fui a probar Taekwondo ITF, y me gustó porque era más movido y exigente. Ahí conocí a mi actual entrenador, Roberto Bonanna. Con el tiempo esta rama del taekwondo fue perdiendo un poco de lugar y decidimos pasarnos al taekwondo WTF, ya que éste brindaba otro tipo de ventajas, como ser reconocido por el Ministerio de Deporte de la Nación, Juegos Panamericanos, ODESUR y, lo máximo, los Juegos Olímpicos. Pagan viajes para torneos nacionales e internacionales, también los torneos Bonaerenses? eran muchas las cosas que nos hicieron cambiar de rumbo?, admite.
A los 19 años comenzó el cambio, Simón requería de mayor velocidad y dinámica para competir. Al año ya había logrado un par de podios. ?A los 22 años estaba en lo más alto pero en cinturones de color y a los 23 vino el cambio mas difícil? lograr estar entre los mejores del país, `llegar a primera´, compitiendo entre mayores de 18 años y entre cinturones negro?. El primer año, lógicamente, fue de transición pero desde los 24 a los 28 lo suyo fue de excepción al conquistar en 17 torneos nacionales, 15 títulos y un subcampeonato. Además, logró la clasificación a los Juegos ODESUR y Panamericanos, ?aunque por cuestiones políticas no me dejaron participar, eligiendo a dedo a otro competidor que estaba por debajo mío en el ranking?.
Luego vinieron los viajes a Brasil y Chile, con podio en Santos 2004 y el reciente título sudamericano en Santiago.
-¿Te esperabas el título que finalmente lograste?, ¿fuiste decidido a llevártelo?
-El objetivo de este torneo, a diferencia de otros viajes afuera, era sólo ganar, es la primera vez que logro ser campeón en un torneo internacional, y creo que el ir concentrado solo en eso hizo que me ayudara en el desenlace final.
-¿Qué fue, o es, lo mas lindo de presentarte en competencias de esta índole como visitante?
-Es muy lindo competir en un torneo grande, y de visitante. Es la satisfacción de escuchar el himno argentino, se siente algo raro, todos te miran y eso te da una energía extra. Como también sentir la hinchada gritando a favor de tu rival y cuando con alguna patada le das vuelta el cabeza, se siente un silencio impagable, creo que dejar callada a la tribuna lo hace a uno sentirse ganador, y psicológicamente lo empezás a aventajar.
¿Y lo más feo?
-Que los árbitros no pueden ser objetivos, pero por eso uno tiene que ir decidido a ganar, tratando de dejar bien en claro quién es el ganador, claro que no siempre se puede porque el nivel internacional es muy parejo.
-¿Cuál fue el rival más complicado?
-Mis dos rivales eran locales, y un poco más altos que yo, con lo cual siempre tienen ventaja porque las piernas tienen mayor alcance, así y todo, el poder conectar patadas en la cara con mucha claridad, hicieron que la pelea se abra a mi favor. Luego ellos tuvieron que salir a buscar el triunfo y de contraataque pude mantener la diferencia.
-Te pido un concepto sobre tu entrenador Roberto Bonanna, ya que alguna vez en El Eco de Tandil sostuviste que no competías vos sólo, sino que eran dos.
-Con Roberto tengo una relación que va más allá de entrenador-deportista, tenemos viajes y torneos compartidos desde el año 1994, o sea, me vio crecer y siempre junto a mi viejo me acompañó y me bancó a todo lugar donde había un torneo. No tengo bien el registro, pero con Roberto de coach sentado detrás mío (cuando viajo con la selección está el entrenador de la misma) no pasamos las 5 peleas perdidas, de un total de más de 60 combates. La confianza que me inspira es importantísima, sabe lo que puedo y no hacer, es motivador como ninguno, se juega por mí como si fuera invencible y eso lo hace irremplazable. Aparte de todo lo deportivo, somos muy amigos, nos vemos todos los días, sea para charlar, entrenar o comer algo y tenemos una excusa para estar en contacto. La frase de que la plata no puede comprar todo, es digna de esta relación y de la alegría y satisfacción que tenemos cada vez que ganamos un torneo, la dedicación y el tiempo que invirtió en mi formación hace que este deporte sea grupal, porque nunca gano solo, siempre lo necesité, y lo sigo necesitando.
-¿A qué aspirás de ahora en más?
-Lo que queda este año es el último Sudamericano, en Buenos Aires, el 7 de diciembre, y el sueño es poder ir con Roberto al Open de Las Vegas, en EE.UU., en febrero 2009. El mayor problema es el económico ya que no hay plata destinada hasta marzo en la Confederación Argentina de Taekwondo. Igualmente vamos a buscar alguna empresa de sponsor que nos ayude a cumplir este sueño de compartir un torneo con las máximas estrellas del taekwondo mundial.
¿Agradecimientos?
-Agradecer a toda la Asociación Serrana de Taekowndo, que constantemente me ayuda a conseguir estos logros, a la gente del gimnasio CRAF (a Marquitos en especial), a mis amigos (Nata, Juan, Marce, Colo, Nacho, Gastón, Maty, Gui y Jose) y familiares que me alientan día a día. A mis alumnos del Club Gimnasia y a todos los medios de comunicación, radio, diario, televisión y paginas de Internet, que dan a conocer lo que hacemos con nuestro deporte.

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