Sin broche en la nariz

Señor Director:

 Según el diccionario, diálogo significa conversación entre dos o más personas, a lo que yo me permitiría agregar: ?en circunstancias normales?.
¿Fue necesario que se produjera un resultado electoral adverso al gobierno, para decidir la iniciación de un diálogo?
De acuerdo al estilo en que vino actuando el actual modelo, donde precisamente no se jerarquizó a la función, tengo mis serias dudas en la concreción de un diálogo sincero, fructífero, lo que el tiempo se encargará de despejar.
No obstante, si se ha convocado al diálogo, me parece que corresponde concurrir, sin aprensión, planteando en forma directa, los cambios que debieran llevarse a cabo para la recuperación de la confianza, todo lo que ha sido motivo de fuerte crítica, comprobado en la práctica, en especial, han quedado ignorados, a pesar de su enorme gravitación en la economía del país.
Esto como un intento de acercamiento positivo, sin necesidad de apretarse la nariz, y si no se obtienen respuestas satisfactorias, queda la oportunidad de generar el debate en forma integral en las legislaturas respectivas, desde el próximo 10 de diciembre, aprovechando el equilibrio de fuerzas logrado el 28 de junio, en el ámbito del Congreso Nacional.
Sí, pese a todos los esfuerzos a realizar, no llegará a concretarse un verdadero entendimiento, lamentablemente el único perdedor sería nuestro querido país. Que Dios los ilumine.
        Ismael Alfredo Fuentes
         L. E. 5.355.846

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