Sin dudarlo, una despensera defendió a su marido de dos jóvenes asaltantes con golpes y un botellazo

Un matrimonio mayor fue víctima este domingo, alrededor de las 20, de un intento de asalto en una despensa de barrio que tiene desde hace más de 30 años en la calle Maritorena 546, cuando dos jóvenes ingresaron al comercio para robar. La señora forcejeó con uno de ellos, a quien golpeó y logró sacarlo a la calle, y luego le pegó a su compañero con una botella en la cabeza, frustrando así su cometido.
Tras lo sucedido, los delincuentes se dieron a la fuga, mientras que los comerciantes Manuel Silva, de 79 años, y su esposa Mercedes Lueje, de 68, dieron aviso al 101 de lo que había ocurrido.
Si bien la policía se hizo presente rápidamente en el lugar, la mujer habló en la víspera con El Eco de Tandil y confesó que para ella poco sirve hacer la denuncia porque “los agarran, los llevan, están un día y los sueltan”.
Por eso, dijo que ya está cansada de “vivir así”, enrejada en cada rincón de su casa, con alarmas y timbre para controlar el ingreso de las personas que van a comprarle en la despensa ubicada de la zona de Villa Italia Norte.
En diálogo con este Diario, Mercedes Lueje contó que el hecho se registró alrededor de las 20 cuando su marido volvía de buscar su auto que, habitualmente, dejan estacionado a la vuelta del almacén. Calculó que lo habían estado siguiendo y esperado, porque los dos jóvenes no tocaron timbre y entraron atrás suyo.
Relató que es ella quien está siempre en el negocio, es raro que esté su esposo, pero como él entró y estaban los asaltantes atrás, siguió con ellos para atenderlos. En ese instante, uno de ellos se quedó cerca de la puerta de entrada, mientras que el joven que lo acompañaba se fue hasta el mostrador y se pasó del otro lado. “Y mi marido ahí le dijo: ‘Acá atrás del mostrador vos no tenés nada que hacer’. Entonces, ahí el chico le dijo: `Esto es un asalto´, y ya lo encañonaron”, detalló la damnificada.
El comercio da a la cocina de la casa del matrimonio y como a ella le pareció raro que su marido no volviera y lo escuchaba hablando, salió y vio al otro joven en la puerta parado. “Ni me imaginé que era un ladrón”, admitió.
Entonces, le fue a preguntar qué buscaba, él se dio vuelta, la agarró del hombro y le dijo que era un asalto. “Entonces yo como reacciono mal, le pegué una trompada y medio que lo desubiqué, no se habrá imaginado que lo iba a golpear. Entonces él me volvió a empujar; ahí lo empujé de nuevo y traté de sacarlo para afuera y una vez que lo saqué, cerré la puerta y ya él no la abrió”, relató.

“La hice
mil pedazos”

Entonces, cuando se dio vuelta para decirle a su marido si no se había dado cuenta de que les iban a robar, miró para donde estaba él y vio que el otro delincuente estaba “encañonándolo”.
“Entonces, me fui caminando tranquilamente, agarré una botella, yo pienso que no me sintió, me fui por el pasillo y como lo vi de atrás, le pegué con la botella en la cabeza, la hice mil pedazos”, confesó.
La señora contó que el asaltante “se sorprendió, no se imaginó, se quiso levantar y antes de que se vaya, le alcancé a pegar una patada y el arma se le cayó, pero tiene que haber sido muy liviana porque él la agarró en el aire. Tiene que haber sido muy livianita, para mí era de juguete”.

“No es la
primera vez”

Contó que no es la primera vez que intentan robarles. La anterior ocurrió hace unos tres años. En ese entonces, mencionó que hicieron la denuncia, pero la policía les dijo que trataran de no hacerla por miedo a represalias. “Igual la hice, sabíamos quiénes habían sido, les dijimos que eran los Baraco, ellos saben muy bien quiénes son”, advirtió la comerciante.
En tanto, sobre este último atraco, reconoció que no sabe quiénes eran los ladrones, aunque los describió como dos hombres de no más de 25 años, uno de ellos “tenía una campera de jean”, dijo.
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“No se puede
vivir así”

En cuanto a la seguridad en el barrio, describió que “ves los patrulleros, pero qué hace la policía: los agarra, los lleva, están un día y los suelta. No se puede vivir así”.
Culminó diciendo que “hace 35 años que tengo el negocio y 42 años que vivo en el barrio, todo el barrio me conoce”.
Tras el episodio y haber radicado la denuncia, se inició una causa por “Tentativa de robo”.

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