Tandil en la mira del Ministerio de Salud por el crecimiento del ?juego patológico?

Según información oficial, Tandil es una de las cuatro ciudades de la provincia de Buenos Aires en las que el Instituto de Lotería y Casinos junto al Ministerio de Salud intenta contener el crecimiento del juego compulsivo.
La ludopatía o “juego patológico” es una enfermedad que provoca una alteración progresiva del comportamiento llevando a una incontrolable necesidad de jugar, y que experimenta un preocupante ascenso en la Argentina desde la década del `90. Pese a la creencia extendida de que se trata de un vicio, es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad, desde 1992.
Aún cuando se juega desde tiempos inmemoriales, no es sino hasta en las últimas décadas en que ha habido una conciencia mundial sobre el daño que el juego puede ocasionar en ciertas personas.
Si bien hasta hace años atrás la “timba” era vinculada con los pasatiempos típicos de la tercera edad, las últimas estadísticas reflejan un cambio en ese sentido, ya que reflejan un fuerte incremento de jugadores menores de 30 años.
Frente al crecimiento de este problema en la Argentina las autoridades de Lotería y Casinos Bonaerenses como primera medida iniciaron una campaña para obligar a bingos, casinos, hipódromos y agencias de quiniela a colocar carteles bien visibles con la inscripción “”El jugar compulsivamente es perjudicial para la salud”.
También el instituto firmó un convenio con el Ministerio de Salud provincial para la implementación del programa “prevención y asistencia al juego compulsivo-Ludopatía”, destinado a ayudar a los adictos a los juegos de azar. En ese marco, se acordó durante 2007 crear centros de asistencia para los jugadores compulsivos, los cuales se inaugurarán próximamente en las zonas de La Plata, Mar del Plata, Tandil y Tigre. En nuestra ciudad funciona desde el año pasado.
De acuerdo a los especialistas, en esta enfermedad la persona es empujada por “un abrumador e incontrolable impulso de jugar, que persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales”.
El juego patológico se considera un trastorno del control de los impulsos, tal como la piromanía (provocación de incendios), la cleptomanía (robar sin necesidad) o las crisis de agresividad episódica e incontrolada. En muchas ocasiones, el jugador termina envuelto en situaciones comprometedoras como tener que recurrir a actividades ilegales para obtener el dinero que escapa de sus manos.

 

 

El furor de los 90 y
la idea de ?salvarse?

Desde que en la década del noventa se empezaron a habilitar las primeras salas de juego de azar en la ciudad de Buenos Aires y en varios puntos del territorio bonaerense, la población de clientes de este rubro, creció a pasos agigantados.
Hoy son muy pocos los que nunca pisaron una sala de bingo, casino, tragamonedas, hipódromo o una simple agencia de quiniela. Y son pocos los que fueron alguna vez y no volvieron a visitarla. La “timba” era el juego de la tercera edad, pero las últimas estadísticas reflejan otros números: el 40% de los nuevos jugadores que los últimos cinco años “atrapó” son jóvenes no mayores de 30 años.
Según especialistas los motivos para caer en la trampa del juego pasan generalmente por desilusiones amorosas, laborales, familiares, soledad, deudas, o simplemente por tener una visión de un futuro poco prometedor.
Esta enfermedad va avanzando progresivamente y cualquier motivo es valido para ?escolasear? cuando esta doble vida se ha instalado en el adicto. La negación se presenta, como sucede en otro tipo de adicciones. La ludopatía promueve a jugar más y más. Los motivos pueden ser muchos: solucionar problemas, escaparse de la realidad, pagar deudas o simplemente salvarse.

 

Piden campaña integral
y mucho más profunda

Recientemente se reunieron en Argentina las asociaciones de operadores y cámaras de fabricantes del sector de los juegos de azar de Latinoamérica (SAGSE), para coordinar estrategias en común y potenciar a la industria que representan, con la participación de Argentina, Colombia, Perú, Paraguay y Panamá.
En esta reunión se trataron temas relacionados con la seguridad jurídica, inversión, impuestos y recaudación de la actividad del sector. Por ningún lado se mencionó el serio problema de la ludopatía.
Los programas de prevención y rehabilitación de personas con problemas de juego en nuestro país son casi inexistentes, salvo algunas pocas iniciativas que se han empezado a gestar, como la reciente creación de la Asociación de Ludópatas Anónimos de Panamá (ALAPA), el pequeño mensaje “Juegue Responsablemente” que se menciona en los comerciales de algunos casinos en los medios de comunicación, o algún pequeño folleto que aclara muy poco sobre el concepto de juego responsable.
El tipo de campaña que se tiene que adoptar para evitar el juego descontrolado ?proponen los especialistas- tiene que ser integral y mucho más profunda. En primer lugar, no debe ser únicamente responsabilidad de los casinos, sino que deben participar otros actores como la Lotería Nacional, el Hipódromo, la Junta de Control de Juegos, el Ministerio de Salud y otros agentes vinculados al sector.
Por otro lado, hay que concienciar masivamente a la población sobre los efectos perjudiciales para la salud y la familia que puede provocar el juego descontrolado e irracional.

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