Tandil retomó su ritmo habitual, tras el recital del sábado a cargo del Indio Solari

Un domingo distinto vivió ayer la ciudad de Tandil, virtualmente invadida por los seguidores del Indio Solari que llegaron desde los puntos más diversos y a los que cualquier lugar vino bien para hacer el ?aguante? hasta emprender el viaje de regreso.
Cerca de las 9 las calles céntricas tenían un movimiento muy similar al propio de las madrugadas de fin de semana, en tanto que las cafeterías y locales de gastronomía estaban repletos de jóvenes.
Muchos comercios del rubro debieron cerrar sus puertas un montón de horas antes al ser desbordados por una demanda que arrasó con todas las previsiones y los dejó sin materia prima para la elaboración de los platos.
Por lo tanto, las estaciones de servicio pasaron a tener un rol fundamental para el reaprovisionamiento tanto de los ?ricoteros? como de los vehículos en los que muchos se movilizaban.
Se registraron casos de estaciones que se quedaron sin determinado tipo de combustible (especialmente gasoil), aunque no hubo mayores inconvenientes ya que en aquellas en las que el costo no es el menor no se registraban faltantes.

 

Un barrio que
se normalizaba

 

Durante la mañana de ayer varias de las calles ubicadas dentro del ?corralito? montado por la organización ya habían sido limpiadas, en tanto que en otras exteriores en las que el personal municipal no había pasado la diferencia era notable.
El piso estaba cubierto de bolsas plásticas, envases de bebidas y basura de todo tipo, por lo que se montó un operativo especial para tratar de reencauzar la situación.
Además, en la mañana comenzó el trabajo de desmontar el escenario, mientras que varios chicos ?y otros no tanto- realizaban una minuciosa búsqueda de interesantes botines.
Es que entre las 50 mil almas hubo muchas que extraviaron celulares, billeteras, calzados y hasta pantalones, según se pudo observar la noche del recital.

Mucho humo

Cerca del mediodía cualquier lugar era bueno para hacer una improvisada parrillada, observándose muchos fuegos encendidos no sólo en los campings y lugares autorizados.
La circunvalación del Dique fue uno de los puntos elegidos, como también en la avenida Espora, donde un grupo consiguió una plataforma de cerveza y la transformó en las brasas que cocinaron un trozo de pollo y otro de carne que en circunstancias normales sería cuestionado, pero que ayer se transformó en el mejor manjar juvenil.

 

La Terminal,
impresentable

 

El estado que presentaba ayer por la mañana la Estación Terminal de Omnibus fue calificada por algunos viajeros como ?impresentable?, ya que si bien estaba totalmente invadida por un ejército de botamangas embarradas, no se observaba una tarea de limpieza o de mantenimiento constante como ocurre en centros urbanos de mayor caudal y que prevén masivos movimientos.
Seguramente el panorama integrado por muchísima arena y envases, junto a mugre de todo tipo, no debería haber pasado desapercibido para las dependencias municipales encargadas de controles, ya que funcionan en la planta alta del lugar.

 

A la tarde,
otro clima

 

A media tarde la ciudad presentaba un aspecto muy diferente, ya que el grueso de los visitantes se había retirado, por lo que Tandil comenzaba a recuperar su aspecto de pueblo que tímidamente aspira a ser ciudad.
El paseo dominguero de los tandilenses se entremezcló con algunos pocos rockeros que optaron por permanecer unas horas más y conocer las bondades turísticas de una ciudad que este fin de semana vivió el espectáculo artístico de mayor concentración de público de su historia.*

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