Toma de tierras en Tandil, por Mauricio D´Alessandro

Entre las muchas sorpresas que nos da la vida últimamente, la toma de tierras en Villa Cordobita no lo es. Desde hace años que la ciudad tiene atisbos de “conurbanización”.

Venta de droga en la plaza del tanque, frente al colegio que me vio crecer. Asaltos recurrentes con violencia inusitada. Abusos sexuales que son tapa de diarios en forma permanente. Homicidios.

La responsabilidad es compartida. A veces la policía, otras la gobernación. No está exento el Municipio. Ni las fuerzas políticas.

La toma de tierras es una oportunidad para que todos los actores nos mostremos unidos. Cumpliendo y haciendo cumplir el rigor de la ley. Sin sobreactuaciones.

Porque todos sabemos que la cuña de Altamirano y su toma organizada, se introdujo en donde reina la desidia, la corrupción y la ventaja de la que se aprovecharon, hasta ahora, los poderosos.

Vivillos que con data fehaciente originada en oficinas públicas, usaron la usucapión como instrumento de invasión. Data que ahora, los mismos corruptos le suministraron a los usurpadores que bajo el inocente reclamo de tierras para todos (seguramente legítimo), intimidan y amenazan a los que lucharon por años para conseguir su terreno.

Está claro que acá no hay una toma espontánea si no un plan cuidadosamente elaborado con pasos legales cuidadosos. Sirvió para desenmascarar, también, a los que creen que existe una “toma” legal, abusando de la ley y otra “ilegal” que alienta la “Corriente”. Las dos son producto, como dije, de la corrupción.

El fiscal y la jueza intervinientes son garantía de imparcialidad. Falta asegurarse que “la política” también la garantice. Desde el Frente Renovador queremos ser claros y contundentes. Desalojo ya para los usurpadores y política de “suelo urbano” transparente, sin hijos ni entenados. Para que el Tandil soñando no se convierta en una pesadilla.

 

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