Tras la victoria en los comicios hondureños, Porfirio Lobo llamó a un gobierno de reconciliación

El opositori a Zelaya obtuvo esa cantidad de votos con el 61,89% de las mesas escrutadas, según el primer informe oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Según el diario El Mundo, el TSE indicó que la participación en las elecciones fue del 61,3%, con 1.716.027 votos emitidos sobre un total de 2.598.600 votantes censados en las 8.662 mesas que pudieron ser computadas, que suponen el 56,7% del total de 15.260 mesas electorales.
Tras conocer los resultados, Lobo prometió encabezar un Gobierno de unidad y reconciliación y aseguró que a partir del lunes llamará a un diálogo nacional “sin excluir a nadie”.
En su opinión, estos fueron los comicios “más participativos”, con un 62% de participación según los datos oficiales parciales, y “los más limpios”, pese a no ser supervisados por organismos multilaterales.
Lobo dijo que “hoy es el día en que los hondureños salieron a las calles a votar y lo hicieron por el futuro de Honduras, sin temor a las amenazas” y que el país “ha decidido su propio futuro”. A ellos les prometió “un cambio profundo” en el país y “traer paz” para atraer las inversiones extranjeras e incentivar así la creación de empleo.
Por su parte, el presidente de facto que sustituyó a Manuel Zelaya tras el golpe de Estado de hace cinco meses, Roberto Micheletti, aseguró que entregará el poder a Lobo “sin condicionamiento alguno”.
“El equipo de Gobierno de transición completará su tarea entregando el poder sin condicionamiento alguno al gobernante que la mayoría de los ciudadanos hemos elegido”, dijo Micheletti en una declaración escrita distribuida por la Casa Presidencial.
Micheletti dijo que “es tarea impostergable iniciar el camino de la unificación nacional en torno a proyectos de futuro, para que todos caminemos juntos y sin equivocación hacia las metas que la realidad exige”.
El Gobierno de facto apostaba a las elecciones para dejar atrás la crisis desatada por el golpe que derrocó a Manuel Zelaya y pidió el reconocimiento de los resultados, pero gran parte de Latinoamérica dijo que desconocería al ganador.
Aunque Washington avaló los comicios y pareció dispuesto a reconocer al ganador, países como como Brasil, Argentina y Venezuela, aseguraron que no avalarán al ganador porque sería respaldar a los líderes del golpe.
Tanto Perú como Panamá, mantuvieron una distancia prudente, pero al final el gobierno panameño se alineó con Washington y el presidente peruano Alan García dijo que esperaría los resultados.

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