Tres encapuchados entraron a una casa mientras los dueños dormían, los ataron y robaron

Si bien los damnificados no quisieron brindar información, el hecho trascendió y la policía debió confirmar que se trató de un robo, al tiempo que descartó que las víctimas hayan sufrido violencia física.
Según los datos que logró confirmar este Diario, entre las 4.30 y las 5 de ayer, tres ladrones encapuchados violentaron la puerta trasera que da al jardín de un domicilio ubicado en 9 de Julio al 1.600.
En ese momento, un matrimonio mayor y su hija de unos 40 años se encontraban descansando en distintas habitaciones, por lo que vieron interrumpidos sus sueños ante la ingrata presencia de los cacos.
Los delincuentes sorprendieron al hombre y a su hija, mientras que la mujer mayor –que se encuentra enferma- continuó descansando al no darse cuenta de la situación.
Llamativamente, los ladrones ataron a padre e hija con precintos, aunque no los golpearon ni los maltrataron.
Reducidos los propietarios, se dedicaron a revolver las distintas dependencias de la vivienda hasta dar con una cantidad no precisada de dinero en efectivo y algunas alhajas de oro de menor valor pero que guardaban un gran afecto para la familia.
Se desconoce el medio en el cual los delincuentes se dieron a la fuga.
Cerca de las 5, las víctimas de esta odisea nocturna llamaron al servicio 101 Mejorado y se hizo presente un móvil de la Seccional Segunda, que comenzó a realizar las primeras actuaciones sobre el hecho.
También intervino personal de la DDI, Policía Científica y Comisaría de la Mujer, y se acercó hasta el lugar el director de Prevención Comunitaria del Municipio Pablo Esquivel.

¿Meras coincidencias?
 
El 5 y 6 de octubre se habían registrado dos asaltos que comparten algunos detalles del modus operandi de los ladrones con el de anoche. Se trata de los hechos ocurridos en una vivienda de Roca al 100 y en un domicilio ubicado en el Country Sierras del Tandil.
Cabe destacar que si bien en las tres oportunidades la policía insistió en que los ladrones no se habían mostrado violentos, todos los damnificados se negaron a hablar con la prensa y advirtieron que no querían que se dieran a conocer sus nombres ni las direcciones exactas de sus casas. Esta situación lleva a inferir que todos quedaron atemorizados ante el robo sufrido.
En estos robos actuaron tres hombres encapuchados y utilizaron precintos para maniatar a las víctimas.

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