Un auténtico drama

El repertorio de putts cortos fallados ha sido variado y trágico (viene ocurriendo desde el jueves, pero quizá lo de hoy ha sido especialmente duro). A la irregularidad de los greenes se ha unido el viento, y el cóctel ha resultado demoledor. Se trataba de agarrarse al campo y de sobrevivir, porque las opciones de birdie también terminan presentándose. A los profesionales se les veía realmente tensos en cuanto a que tenían un putt de más de dos palmos. Y no es una exageración: el joven norirlandés Jonathan Caldwell, que llegaba con un magnífico -6 al green del hoyo 13, se había dejado allí con un buen aprochito un putt para par de no más de 70 centímetros… Desde esta distancia hizo cuatro putts. Increíble, pero cierto. Todos fallados desde la misma distancia: se pasaba el hoyo medio metro, volvía a pasárselo en dirección opuesta, otra vez más… Un auténtico drama (extractado de tengolf.com)


Actitud mental en el putt.
De entre todos los golpes de este juego, sin duda, el “putt” es en el que más influencia tiene “la cabeza”. Una actitud mental positiva, acompañada de mucha confianza en “meter el putt” es la mejor de las recetas.
Como comenta Bod Rotela en su libro “El golf no es el juego de la perfección” el resultado de un “putt” viene determinado casi por entero en sus preparativos y no tanto en la ejecución del golpe. La mecánica de un golpe de “putt” es muy elemental, deberemos entrenarla en el putting-green, el concepto de distancia lo deberemos también “obtener” de nuestros entrenamientos, pero a la hora de tratar de meter el putt durante un partido, deberemos despreocuparnos de la mecánica del golpe, y tan solo concentrarnos en meter el putt. Valernos de la sensación de “encajar” el “putt”, o bien tratar de visualizar el golpe antes de darlo, nos servirán para intentar el acierto. Pero, sobre todo, nos ayudarán las ganas de “encajarlo”. Es muy importante también tratar de no pensar en ese momento nada relacionado con golpes anteriores, ni con lo que nos queda. Nada de pensar qué pasa si fallamos o metemos, tan solo concentrarnos en meterlo.
(Extracto de golfaventura.com)

 


El miedo
De entre todos los golpes de golf, ninguno como el “putt” para representar el miedo que de vez en cuando nos toca padecer a los jugadores de golf.
Es curioso reconocer que, sobre todo a los jugadores varones, nos enorgullece cruzar 200 metros de rough difícil para alcanzar el centro de una calle y dejar la bola a corta distancia del green. Lo consideramos como una cuestión de hombría, algo así como relacionándolo con la valentía personal. Sin embargo, un golpe crítico en el partido, un “putt” cuesta abajo de 60 cm. nos cambia el color de la cara. Aquí sí que sentimos muchas veces pánico y terror.
No obstante deberemos tratar de alterar cualquier situación de miedo en una sensación de tensión, de presión. El jugador de golf, a cualquier nivel, debe estar preparado para aguantar la tensión y ejecutar golpes bajo presión.
Todos nosotros nos entrenamos y soñamos con nuestros objetivos. Estos son diferentes para todos nosotros: bajar el handicap, ganar un campeonato, ganar a “fulanito” un match, etc. Todos soñamos con situarnos en el green del 18 con un “putt” de metro y medio y conseguirlo. Pues bien, cuando nos llega el momento, hay que reconocerlo, aparece esa “sensación extraña” que no nos ayuda en nada a hacerlo, generalmente el resultado es un fallo.
Así pues, deberemos prepararnos antes de que esto ocurra y mentalizarnos de que si ese es nuestro objetivo, deberemos conseguirlo. Si nos encontramos en estas circunstancias, es seguro que hemos entrenado lo suficiente para poderlo alcanzar, y no va a ser, ni el temblor de manos, ni la sudoración en las mismas, ni la gente apelotonada en la terraza del club, ni “fulanito” mirando, ni el público, ni las cámaras de TV, ni nuestro corazón palpitando a 100 por hora. Nada deberá apartarnos de nuestro objetivo. Deberemos conseguirlo. A pesar de todo lo anterior, lo conseguiremos. Nos aguantaremos con nuestro temblor de manos y nuestro interior al 100 y trataremos de pensar sólo en lograrlo. Y lo conseguiremos.
(golfaventura.com)


Fallar un putt
Puedo prometer al lector que a pesar de todo fallará “putts”. Es inevitable. Pero lo más importante es saber fallarlos. En principio, todas nuestras energías deberán estar orientadas a asumir el fallo de un “putt” como una situación de lo más normal en golf. Hay que aceptarlo, pasa en muchas situaciones. Cualquier jugador, los falla. De todas las distancias, ¡se fallan y punto!
Esto nunca deberá condicionarnos luego. Debemos tratar que esto no ocurra. Fallar no significa que ya hayamos perdido “el toque”, ni mucho menos. No nos habrá abandonado ninguna “capacidad mística”, que no nos permita hacerlo en el siguiente. Así que debemos meternos en la cabeza que nuestro resultado dependerá de un modo importante, de cómo “olvidemos” este tipo de fallo y de tratar de situarnos en las mejores condiciones para el siguiente golpe.
(golfaventura.com)

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