Una final Federer-Nadal más incierta que nunca en Wimbledon

Los apostantes británicos se decantaron por la continuidad, invirtiendo diez veces más dinero por el suizo, cinco veces ganador y defensor del título, que por el español, en una de las mayores casas de apuestas de Londres.
En la pista, el duelo debería ser más equilibrado. Federer tiene a su favor la enorme seguridad acumulada en su serie récord sobre césped: 65 victorias consecutivas desde su eliminación en la primera ronda de Wimbledon en 2002 contra Mario Ancic, adversario al que aplastó este año en cuartos de final.
También puede apoyarse en un estado de forma que ha vuelto a un nivel óptimo. Las dudas del comienzo de temporada, nacidas tras una enfermedad vírica contraída en Navidades, parecen definitivamente olvidadas. Pero en el capítulo de la confianza, el español no tiene gran cosa que envidiar a Federer.
Ganador de su primer torneo sobre hierba en Queens justo antes de Wimbledon, juega al máximo de su potencial en esta superficie. La otra cara de la moneda es que la despreocupación de los dos años anteriores, donde su plaza en la final era ya una proeza, ha desaparecido.
En su tercer intento, el mallorquín no puede conformarse con una derrota honorable o heroica, como el año pasado. Nadal tiene la ventaja de llegar tras su aplastante victoria contra Federer en el último Roland Garros, donde el suizo sólo sumó cuatro juegos, pero los dos rivales relativizan la importancia de este antecedente a causa del cambio de superficie.
Este año, ambos se han paseado en un cuadro no especialmente fácil. Es difícil decir cuál ha estado más impresionante. Federer no ha perdido un solo set ante rivales potencialmente correosos como Lleyton Hewitt, Mario Ancic o Marat Safin; Nadal sólo uno ante la gran esperanza letona Ernests Gulbis, pero ninguno contra Andy Murray y Mikhail Youzhny.
Independientemente del resultado, la edición 2008 de Wimbledon entrará en la historia. Una victoria de Nadal marcaría quizás el fin de la era Federer, una de las más hegemónicas que el tenis ha conocido.
Después de haber igualado sus cuatro victorias consecutivas en París, el español se uniría de nuevo a Bjorn Borg logrando el primer doblete Roland Garros/Wimbledon desde el conquistado por el sueco en 1980. Un triunfo de Federer le acercaría a uno de los dos records que persigue, el de las siete victorias en Wimbledon y las catorce en Grand Slam de Pete Sampras.
El suizo se convertiría además en el primer campeón de tenis en ganar seis veces consecutivas en Londres. El único precedente data de finales del siglo XIX, una época en la que el ganador estaba clasificado directamente para la final de la siguiente edición.

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