Una madre cuestionó que su ex pareja siga en libertad tras una condena por abuso sexual

 

Si bien la sentencia data del 24 de noviembre del año pasado tras un juicio abreviado, Zulema Pozo indicó que se enteró hace unos días de la condena por abuso sexual agravado reiterado y cuestionó que su ex marido se encuentre en libertad.
La mujer contó que estuvo 7 años conviviendo y casada con Rodríguez, con quien tiene un hijo varón de 5 años. Sus hijas son de una pareja anterior, pero fueron criadas y compartieron el hogar con él desde muy pequeñas.
“Yo me iba a trabajar. Siempre (tenía) confianza con él. Las nenas se quedaban siempre con él, siempre llorando, nunca me pude dar cuenta de nada. Un día me voy al médico con el nene con fiebre. Agarro a la nena más grande y me fui al Hospital, un sábado, y quedó una nena durmiendo. Cuando vengo, la puerta estaba con llave y no me abría. Le pregunto qué estaba haciendo y me dice que nada, que estaba con la nena en la pieza”, relató Zulema Pozo.
En ese momento, la mamá sintió que su hija estaba “rara”. Al preguntarle, la pequeña le contó que “él la había besado, la había tocado, que la tocaba siempre. Muchas cosas”.
Al hablar con su marido, indicó que “me dijo: ‘La toqué nada más’”, lo que disparó la denuncia ante la Justicia y la separación. Además, ya había realizado presentaciones por maltrato durante los 9 meses de embarazo de su hijo varón.
“El me confesó todo a mí. Cuando nace el nene, me entero de todo esto. Hubo golpes, maltrato, maltrato psicológico, maltrato a las nenas, pero nunca pensé que iba a llegar a hacer esto, todo lo que hizo con las chicas”, expresó.
 
“Quería que se
hiciera justicia”
 
 
Cuatro años después de la primera denuncia, Juan Carlos Rodríguez resultó condenado a tres años de prisión condicional por el delito de “Abuso sexual agravado reiterado”, por los hechos cometidos entre el 9 y 16 de febrero y el 23 de febrero y el 3 de marzo de 2007, en perjuicio de dos niñas menores de edad.
“Cuando me entero, no lo puedo creer porque yo quería que se hiciera justicia, porque él no puede estar suelto. Así como tocó a mis dos hijas, puede seguir abusando de nenas. Yo sé que ha hecho cosas con otras nenas también. No entiendo”, dijo Zulema Pozo.
Y confió que siente “bronca porque el señor, primero y principal, no me pasa dinero para el nene. Lo único que me pasa es lo que le descuentan del sueldo que son 500 pesos”.
Agregó que “al nene no lo ve desde hace 3 años. Yo me mudé a Azul porque yo no podía vivir así: me maltrataba, me amenazaba, nos seguía, no nos dejaba dormir; me hizo echar de mi trabajo. Se cansó de decir cosas, que él me había dejado a mí porque yo era prostituta. Yo corté la relación porque él abusó de mis hijas. Me hizo dejar sin trabajo, no me pagaba el alquiler. Yo trabajaba en casas de familia y mantenía a mis tres hijos”.
Hoy, Zulema Pozo se mostró indignada porque “quise hacer todo lo posible para que él pagara por lo que hace, porque una persona así no puede estar suelta. El se da el lujo de ir a trabajar, de vivir tranquilo. No puede ser”.
Explicó que “fue un juicio abreviado. Nunca me enteré de nada y nunca firmé nada”.
También cuestionó que el período en que ocurrió el abuso fue más largo: “Después de que pasó toda esta tormenta, que las chicas fueron a la Cámara Gesell, yo me senté y hablé con las nenas. Hay una que no puede hablar porque le quedaron secuelas. La otra puede hablar y le pregunté muchas cosas; me explicó los momentos, cómo fue, en qué oportunidad lo hacía, cómo y qué les hacía. No me lo contaron solamente a mí, a la Cámara Gesell, al psicólogo, al pediatra”.
Reclamó públicamente que se haga justicia y explicó que no se enteró antes de la resolución judicial porque confió, se le pasó un año. “Me quise olvidar de todo esto”, dijo y ahora descubrió esta condena. 
Por última, Zulema Pozo contó que empieza a superar la situación, pero advirtió que “no voy a parar. Yo me separé, pasé hambre, pasé todo, para que mis hijas estén bien y entiendan, para que puedan confiar en mí, que vean que yo no me sigo quedando con la persona que les hizo mal”. u
 
 
 
 
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Las declaraciones de las menores
resultaron “creíbles y sinceras”
 
En la resolución de la sentencia, el juez Guillermo Arecha encontró probado que entre el lapso de internación por el nacimiento del hijo varón (del 9 al 16 de febrero de 2007) y con posterioridad durante la internación del niño (del 23 de febrero de 2007 al 3 de marzo de 2007) “Juan Carlos Rodríguez abusó sexualmente de las menores” de 8 y 9 años de edad.
Explicó que el condenado “convivía desde que las menores tenían 2 y 3 años respectivamente, por ser primeramente concubino durante tres años y luego esposo de Natalia Zulema Pozo, madre de las niñas, sobre las que ejercía su guarda y educación”.
Por ese motivo, consideró que logró someterlas “valiéndose de esa relación de dependencia y autoridad”.
Como una de las pruebas principales, tuvo en cuenta las declaraciones de las menores en la Cámara Gesell. “Las versiones que ambas menores proporcionan de los hechos resultan creíbles y sinceras, no se advierte en su discurso que terceras personas hubieran colaborado en la construcción para presentar los hechos, por el contrario, el relato de las menores refleja espontaneidad y transitan naturalmente por un vocabulario que es acorde a su edad”. 
También sostuvo que “no se advierte que el relato de los hechos y la intervención que se atribuye al imputado sea derivación de un interés o ánimo de perjudicar; por el contrario, la verosimilitud y credibilidad que debe otorgarse a los dichos de las menores encuentra sostén en la circunstancia de que los hechos se han mantenido inalterados en el tiempo, desprovistos de un interés vengativo”. u

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