Uruguay: Mujica se encamina a un triunfo sin sorpresas en el ballotage

La campaña electoral inaugurada el 26 de octubre -al día siguiente de la primera vuelta- recorrió diversos caminos que llegaron incluso a incluir el hallazgo de un arsenal de armas clandestino, pero ninguno de ellos logró, al parecer, torcer la voluntad mayoritaria de elegir un nuevo gobierno del Frente Amplio (FA).
Todas las consultoras -cinco y no vinculadas a fuerza política alguna- coincidieron en la primera vuelta en vaticinar un triunfo de Mujica cercano a 50 por ciento, y ahora sus previsiones van de 47 a 50 por ciento de apoyo para el candidato oficialista, con un 40/42 para el opositor Luis Lacalle y un 8/10 por ciento de votos anulados o en blanco.
Ocurre que el sistema electoral uruguayo establece que en el balotaje sólo se toman en cuenta los votos positivos, con lo cual, y según estos sondeos, Mujica ganaría con cierta comodidad la segunda vuelta.
Mujica se impuso en primera vuelta con 48 por ciento de los votos, lo que le aseguró de paso al FA mayoría en las dos cámaras del próximo Parlamento.
El candidato oficialista, un veterano dirigente de izquierda y ex jefe tupamaro, se presenta al balotaje acompañado por Danilo Astori, quien estuvo a cargo del fundamental ministerio de Economía durante la mayor parte del mandato de Tabaré, el primer presidente de Uruguay de origen socialista y cuya gestión es apoyada, aún hoy, por casi 70 por ciento de la población.
Desde la oposición, el ex presidente “Cuqui” Lacalle (1990-1995) llega al balotaje luego de cosechar un 29 por ciento de sufragios en primera vuelta, cifra algo exigua respecto de las expectativas del sector de terminar por arriba del 30.
Es que en las elecciones del 25 de octubre Lacalle y su compañero de fórmula, Jorge Larrañaga, candidatos del Partido Nacional (Blanco), resignaron una buena cantidad de votos procedentes del electorado conservador a manos del colorado Pedro Bordaberry, quien rozó un 17 por ciento, un éxito de acuerdo con las últimas magras cosechas electorales del otrora partido mayoritario.
El hallazgo de un arsenal clandestino con 700 armas, 400 granadas, decenas de miles de municiones y 200 kilos de pólvora ocurrido el 31 de octubre en una finca de las afueras de Montevideo se “coló” en la campaña a principios de este mes.
La casa donde fue hallado el arsenal era habitada por Saúl Feldman, un hombre de 64 años que se enfrentó a tiros cuando fue descubierto y murió en ese tiroteo.
El primero que intentó vincular el arsenal con el FA fue el ex presidente colorado Jorge Batlle, quien habló de una presunta relación de Feldman con el ex tupamaro Julio Marenales, compañero de 12 años de prisión en condiciones extremas de Mujica.
Lacalle se sumó sin hacer acusaciones definidas pero incorporando un clima de duda a la campaña, actitud que fue rechazada y criticada por la dirigencia del FA, que, en represalia, decidió negarse a cualquier tipo de debate televisivo, como reclamaba la oposición.
Por el caso del arsenal concurrieron al Congreso a brindar detalles de la investigación los ministros de Defensa, Gonzalo Fernández, y de Interior, Jorge Bruni, presentación que logró desvincular el hecho de la agenda política.
Esto hizo que los “blancos” se quedaran finalmente sin debate y sin haber podido mellar las preferencias mayoritarias del electorado por este tema, siempre según lo registrado por las encuestas.
Recién ayer Mujica se refirió por primera vez públicamente al arsenal como “un viejo caso de tráfico de armas que hay por ahí, pero la justicia lo dirá”.
El siguiente paso de los candidatos opositores para intentar torcer el rumbo electoral fue el de prometer una rebaja impositiva, pero la iniciativa tampoco parece haber tenido un correlato en las encuestas.
Entre recorridas de ambas fórmulas por todo el país, los “nacionalistas” sufrieron un episodio polémico por la contratación del publicista argentino Ramiro Agulla, quien realizó spots publicitarios prácticamente iguales a los que había hecho en la campaña en la provincia de Buenos Aires para Francisco de Narváez y Felipe Solá para los comicios legislativos de este año.
Los candidatos de la denominada “Tolda blanca” buscaron también llevar a la agenda electoral temas de tinte polémico como el aborto o la vuelta a la lucha armada por parte de ex guerrilleros como Mujica, pero tampoco pudieron imponerlos en la campaña.

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