Celebran la prohibición de bolsas pero reclaman avanzar en una gestión integral de los residuos

El investigador del Cinea e integrante de la Mesa Girsu, Luciano Villalba.

El Eco

Mientras se aguarda por el plazo que marcará la vigencia definitiva de la ordenanza que prohíbe la utilización de bolsas de polietileno y cualquier otro plástico y su entrega en los supermercados, almacenes y comercios, los vecinos buscan acomodarse a las nuevas disposiciones, que marcarán un cambio cultural y de hábito.

En ese marco, el integrante del Centro de Investigaciones y Estudios Ambientales (Cinea), perteneciente a la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Luciano Villalba, abordó el impacto que tendrá la medida y valoró que representa un primer paso que debería aprovecharse para transformar la generación de desechos en la ciudad.

En diálogo con El Eco de Tandil el profesional celebró la ordenanza, que se gestó a partir de un proyecto presentado tiempo atrás al Concejo Deliberante por los integrantes del GEN a través de la Banca XXI, y definió que “es el momento para empezar a pensar en serio una política de gestión de residuos distinta para Tandil”.

“Un paso importante”

“Es un paso importante”, definió Villalba sobre la propuesta aprobada por el Concejo Deliberante, y “significativo” desde el punto de vista cultural que fue aceptado “sin grandes cuestionamientos” por la comunidad, y deseó que se convierta en el “primero de otros” para alcanzar una gestión integral de los residuos.

En materia medioambiental, el investigador puso reparos en cuanto al impacto traducido en toneladas de material que se depositará en el relleno sanitario. “Una bolsa de plástico pesa muy poco, sin embargo terminan contaminando visualmente el paisaje o tapando cañerías o desagües y una vez que llegan a los cursos de agua van a los arroyos, a los ríos y después al mar y así se forman los océanos de plástico”, alertó.

En un abordaje sobre la problemática, planteó que durante años se entregaron “muchas más bolsas que las que uno podía usar para sacar los residuos” y se terminó con una acumulación de este material.

Incluso, “el hecho de que haya tanta abundancia llevó a implementar conductas como tirar el pasto en bolsas cuando en realidad se lo podría dejar secar o darle otro destino para que se reincorpore a la tierra”.

Por eso valoró que comenzar a limitar la disponibilidad de este objeto de uso cotidiano ayudará como un “primer paso” para comenzar a implementar otras estrategias.

“La gestión de los residuos en Tandil necesita evolucionar un montón y cambiar la tecnología y la manera en que se gestiona la gobernanza, que es cómo y quién toma las decisiones y cómo se planifica a largo plazo”, esbozó.

En otro párrafo el investigador del Cinea e integrante de la Mesa Girsu sostuvo que resulta “difícil” establecer cuál será el impacto que tendrá la medida aunque se mostró expectante frente a lo que podría suceder, por ejemplo, un día de lluvia. “Cada vez que hay precipitaciones importantes, a la salida del arroyo Langueyú quedan enganchadas del puente y de las plantas muchas bolsas; ojalá que tenga un efecto en ese sentido”, anheló.

De todos modos consideró que podría marcar un cambio de modalidad de los vecinos frente al tratamiento de los residuos en el hogar, pero insistió en que la ordenanza será útil si se la “aprovecha como un puntapié para generar otros cambios”.

Una decisión política

A propósito de ello, Villalba sugirió que la separación en origen será una medida fundamental en el camino para transformar la gestión de los residuos en la ciudad. Como opción para llevar adelante esta tarea se cuenta con los puntos limpios y las distintas organizaciones de recuperadores urbanos. Así, citó la experiencia que llevan adelante los vecinos del barrio de Graduados, que lograron una reducción en la basura que descartan.

“Si no hay una decisión política fuerte y una política proactiva en la gestión de residuos las transformaciones no se darán solas y quedarán como casos marginales que no generarán un impacto”, advirtió.

Además precisó que al relleno sanitario “le quedan cuatro años de vida útil a tasa de generación actual; con medidas que puedan evitar la cantidad de toneladas que llegan hoy al predio se podría alargar ese plazo”.
Finalmente, y frente a lo expuesto, Villalba ratificó que las decisiones que se adopten en esta línea deberán tomarse de manera participativa “incluyendo a todos los actores” para definir “políticas proactivas a mediano y largo plazo”.

La ordenanza sancionada

La iniciativa, que había presentado el GEN a través de la Banca XXI, tiene un plazo de 60 días para su aplicación, por lo que se estima que hacia finales de enero comenzará a hacerse efectiva.

Sin embargo, en enero el Concejo Deliberante prorrogó la aplicación de la ordenanza aprobada el 23 de noviembre pasado que se implementará a fin de mes.

En su artículo primero la normativa prohíbe en todo el partido de Tandil “la utilización de bolsas de polietileno y de todo otro material plástico convencional, así como la entrega en supermercados, autoservicios, almacenes y establecimientos comerciales”.

En tanto, en segundo término exceptúa “aquellos casos y/o situaciones que demanden la utilización de bolsas de polietileno o las transparentes ‘de bobina’ para contener productos alimenticios o insumos secos o húmedos, elaborados o preelaborados y no resultase factible, por asepsia, la utilización de otro tipo de envase contenedor”.

Además, la norma aclara que “las bolsas de residuos solo podrán ser utilizadas para el desecho de los residuos domiciliarios”.

En cuanto a los tiempos para la aplicación de esta medida medioambiental, determina que “se implementará utilizando mecanismos de disminución progresiva, siendo el plazo máximo, para la extinción del uso de bolsas de polietileno y todo otro tipo de plástico convencional, de 60 días a partir de la sanción de la presente”, el jueves 23 de noviembre.

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