Cuatro maratonistas corrieron 220 kilómetros por el sostenimiento de las escuelas rurales en Tandil

Son los creadores de Corriendo Fronteras, un proyecto deportivo social que busca visibilizar causas relacionadas con la defensa de los derechos de la infancia. En esta oportunidad, recorrieron diez escuelas rurales ubicadas en los alrededores de Tandil. Ayer realizaron el gran cierre, donde compartieron los detalles de la experiencia.

El Eco

En la mañana de ayer, en el Teatro de la Confraternidad, integrantes de la organización Corriendo Fronteras realizaron el evento de cierre del recorrido que efectuaron desde el sábado por diez escuelas rurales del partido de Tandil.

En la ocasión, compartieron la experiencia con las comunidades educativas que visitaron, entregaron las donaciones que consiguió el concejal del bloque Integrar, Mauricio D’Alessandro, y armaron “La gran rayuela”, actividad central de la movida.

Corriendo Fronteras es una agrupación de personas que se reúnen para organizar ultramaratones en las que se visibilizan causas relacionadas con la defensa de los derechos de la infancia.

Los ultramaratonistas e impulsores del proyecto, Damián Perea, Alejandro Cáceres, Marcos Capurro y Leandro Polidoro.

En esta oportunidad, bajo el lema “En defensa de la educación y por el sostenimiento de las escuelas rurales”, los cuatro ultramaratonistas que llevan adelante la iniciativa junto a otros miembros de la organización recorrieron 220 kilómetros uniendo a las escuelas 17, 8, 60, 64, 3, 30, 38, 51, 65 y 48.

En cada institución realizaron juegos, intercambios con los estudiantes y una de las principales actividades fue “La Rayuela”, que consistió en que cada comunidad educativa realice un collage representando sus juegos cotidianos para que cada creación forme uno de los diez casilleros de este tradicional juego.

El proyecto

En el marco del evento de cierre, que comenzó a las 10 en las instalaciones de calle 4 de Abril 1371, los corredores Marcos Capurro, Damián Perea, Leandro Polidoro y Alejandro Cáceres, compartieron con El Eco de Tandil los detalles de la iniciativa.

“El proyecto comenzó a principios de año entre nosotros cuatro, que conformamos la agrupación Corriendo Fronteras, donde tratamos de hacer carreras solidarias en defensa de los derechos del niño. Así surgió la idea de correr por las escuelas rurales. Marcos tenía una experiencia anterior en este sentido y queríamos volver a hacer algo más integrador en esta zona”, contó Alejandro Cáceres.

Por su parte, Marcos Capurro explicó que “en Tandil la idea inicial era correr 300 kilómetros, pero la situación del clima y la falta de señal en los teléfonos nos puso en la problemática de que no teníamos mucha conexión y empezamos a asumir riesgos, con lo cual terminamos corriendo 220. Lo bueno fue que logramos unir a todas las escuelas porque fuimos armando caminos alternativos y el objetivo fue plenamente logrado”.

La experiencia en Tandil

Aclaró luego que si bien ellos cuatro son quienes corren, lo hacen siempre acompañados por otras cuatro personas que trabajan en actividades para los chicos. “Nosotros nos sumábamos en lo que podíamos porque era momento para reabastecernos y seguir. Los chicos nos recibieron con una comida, no nos podíamos ir del afecto que recibíamos y eso también nos inflaba para seguir, con lo cual estamos felices de poder hacerlo”, manifestó.

Seguidamente, Capurro relató que “entre las actividades que se desarrollaron, se hizo una rayuela con diez estaciones, donde cada escuela representaba un número de la rayuela conocida por todos. Ayer (por el lunes) fue muy conmovedor porque corrimos en un 9 de Julio. Terminamos brindando por la patria en el lugar mejor pensado porque donde estábamos, estábamos haciendo patria”.

“Nuestro trabajo -reconoció- quedó empequeñecido por la enorme labor que hacen todas las maestras y maestros rurales con sus cooperadoras, sus comunidades e identidad cultural, defendiendo su espacio. Por ello, nosotros siempre terminamos recibiendo más de lo que damos”.

Por su parte, Damián Perea describió que mientras corrieron se dieron cuenta de la realidad de los caminos y las dificultades que tienen porque reconoció que lo sufrieron bastante. “Vimos la realidad de lo que sucede día a día. Había mucho barro, llovió mucho también y los caminos realmente estaban complicados”, detalló.

Donaciones

Desde Corriendo Fronteras, los ultramaratonistas agradecieron luego al concejal del bloque Integrar, Mauricio D’Alessandro, quien se contactó con la organización e invitó a realizar la jornada en defensa de las escuelas rurales en Tandil y por las donaciones de útiles escolares, alimentos, ropa y materiales de construcción que acercó el edil.

“Fue una experiencia realmente inolvidable y en lo personal siento que la política en este caso se puso al lado de la gente y empiezan a surgir esos buenos ejemplos. Recién llegaron todos los chicos y Guillermo (Benavente) -secretario del bloque Integrar- se fue a una panadería y compró 250 masas para que a ningún chico le falte su desayuno, y eso no lo podemos hacer nosotros”, valoró Capurro.

El sostenimiento de las escuelas rurales

Seguidamente, se refirió al mensaje que alzaron en esta oportunidad en defensa de la educación y el sostenimiento de las escuelas rurales. “Nosotros no adherimos a la idea de la escuela cooperativa y de sacar a un chico de su espacio. Cuando yo era chico, jugaba con mis amigos de mi cuadra y quería a mis amigos de mi cuadra. Irse a un lugar a que te tengan tres horas arriba de una combi para estudiar dos y volver me parece injusto”, expresó.

Por lo tanto, consideró que es necesario “poblar nuestro país desde el primero hasta el último lugar y, como Latinoamérica que somos, tenemos que empezar a pensarnos así. Por eso somos muy críticos de la idea de que se vayan a perder esos espacios y más con el nivel de defensa que hacen todos los maestros en ese lugar”.

Contagiar el mensaje

El impulsor del proyecto deseó así que “haya Corriendo Fronteras a partir de ahora por todos lados. Tandil es una cuna de corredores de ultramaratón. Por favor, a los ultraatletas les digo que no solo se corre con una inscripción a una carrera pensando a cuánto corremos el minuto. Yo corro hace más de veinte años, he corrido millones de kilómetros y me cansé de salir último, es decir, no hace falta ser rápido, sino tener el corazón puesto para alguien”.

Por último, Leandro Polidoro recalcó que “la idea de esto es demostrar que corriendo podemos unir cualquier punto con cualquier lugar. Desde muchos colegios, nos han dicho que fuimos las primeras personas ajenas a la comunidad en llegar a esos lugares y eso realmente conmueve”.

Quienes quieran contactarse con la organización pueden hacerlo a través del Facebook y/o Instagram: Corriendo Fronteras.

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  • ElEcodeTandil

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