El geólogo concluyó que Carba hubiese ganado más de 11 millones de dólares con la explotación

En el marco de la demanda legal que lleva adelante la minera Carba contra el Gobierno provincial por una pretensión indemnizatoria, el Juzgado en lo Contencioso Administrativo 1 de La Plata notificó a las partes de los resultados que arrojó el informe del perito geólogo Daniel Américo Sabio. En principio, el profesional concluyó que la firma habría ganado más de 11 millones de dólares de continuar con la explotación de la piedra en Tandil. En tanto, evaluó de manera positiva el plan de mitigación del impacto ambiental que llevaba adelante mientras se encontraba en actividad.

El informe, que cuenta con 25 páginas, fotografías y documentación obtenida a través de la empresa y de la Dirección Provincial de Minería, lo envió la secretaría del juzgado por correo electrónico a los letrados de Carba y de la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires.

Sobre el párrafo final, el geólogo Sabio concluyó que “de haberse continuado, la actividad minera hubiera motivado una renta actualizada estimada, a agosto de 2017, en dólares 11.343.000, según se desprende del Valor Actual Neto, cifra que representa la cuantía de las reservas extraíbles de la cantera, de acuerdo al plan de producción que mantenía vigente la empresa titular”.

El profesional estimó -a pedido de la empresa- el lucro cesante. A partir de un cálculo, indicó que restaba material para trabajar durante otros 17 años al momento de la entrada en vigencia de la Ley de Paisaje Protegido, que ordenó el cese definitivo de la explotación de las canteras dentro de la poligonal delimitada por las rutas 30, 226 y 74 del partido de Tandil.

Por otra parte, el perito respondió a las preguntas de la abogada que representa al Gobierno provincial, quien indagó sobre el impacto ambiental de la minería sobre las sierras de la ciudad y las medidas adoptadas por Carba para mitigar los daños.

Visita y
documentos

El geólogo explicó que visitó la cantera el 4 de septiembre pasado, lo que le permitió conocer las características del cuerpo mineral, el método de extracción, la maquinaria usada, la infraestructura y las medidas de control ambiental practicadas.

Sumado a eso, evaluó los estados contables de Carba de 2007 a 2012 y actualizó “los resultados económicos de la actividad a una supuesta explotación presente”. Además, revisó informes escritos sobre la firma, aportados por el privado y por la Dirección Provincial de Minería, entre ellos el informe de impacto ambiental de 1998 y sus actualizaciones de 2003, 2006, 2009 y 2011.

Al desarrollar el informe pericial, el profesional separó los requerimientos de Carba -solicitó un enfoque técnico económico de la actividad- y los de la Provincia, interesada en la temática estrictamente ambientalista.

Los resultados

Entre los datos que tuvo en cuenta para el cálculo solicitado por la parte actora, consideró la reserva geológica de Carba. Indicó que el geólogo Horacio Villalba, en marzo de 2010, determinó la existencia de 8,8 millones de toneladas explotables de acuerdo al plan de producción de la empresa. Sobre esa base, estimó un “remanente explotable” de unos 6,8 millones de toneladas.

En segundo lugar, determinó el nivel productivo, con unas 400 mil toneladas al año según el registro histórico de la empresa. En este caso, tuvo en cuenta que la planta está preparada para sacar 600 mil toneladas al año, como así también que existe demanda del mercado consumidor impulsada por la obra pública.

Además, proyectó la actividad o vida del negocio en 17 años, de acuerdo a las reservas y al plan de la empresa, aunque remarcó que “en el predio se manifiestan ingentes cantidades de roca de similar naturaleza que ampliarían sustancialmente el plazo extractivo”.

Por otro lado, describió el método de explotación y la evacuación del material producido; el funcionamiento de la planta de trituración y clasificación de áridos; los productos y los precios de venta; las inversiones; el costo de producción y la tasación del yacimiento.

“En base a estas aseveraciones y de acuerdo con los cálculos efectuados, se concluye que la cantera Albión, de propiedad de Carba SA, posee, a agosto de 2017, un valor de 198.500.000 pesos que, a la paridad cambiaria de la fecha (1 dólar: 17,5 pesos), equivale a 11.343.000 dólares”, señaló.

La mirada
ambiental

En cuanto a los pedidos de la letrada de la Provincia, el geólogo analizó las “acciones generadoras de impactos de significancia o implicancia ambiental en relación a la calidad del aire, geomorfología del suelo, aguas superficiales y subterráneas, flora y fauna, procesos geológicos, paisaje, medio antrópico”.

A la hora de las conclusiones, el perito manifestó que “la inspección realizada en el terreno permitió apreciar la consolidación de acciones protectivas del medioambiente concretadas paralelamente con los trabajos productivos” y sostuvo que “hasta la discontinuación de las tareas mineras, la empresa venía cumpliendo el plan de control ambiental que propusiera, alcanzando una exitosa gestión”.

Más aún, opinó que “lamentablemente la intervención intempestiva por imperio legal privó la materialización de las tareas de cierre del yacimiento, en razón que estas debían ocurrir ostensible postergación a esa fecha, restando margen de maniobra técnica y económica para llevarlas a cabo”.

Avaló lo actuado por la firma, al reconocer acciones “tendientes a preservar en condiciones aceptables su entorno de trabajo, morigerando, en la medida posible, las acciones perturbadoras del medio”. Al mismo tiempo, mencionó que Carba había presentado informes de impacto ambiental ante las autoridades provinciales que fueron aprobados.

Entre las acciones positivas, destacó el diseño del frente de la cantera y la forestación, la planificación de los senderos por los que circulaban las maquinarias, la disposición del material y los desechos, los sistemas de regadío, la atenuación de impactos sónicos y que no se observaron derrames de hidrocarburos como aceites y combustibles.

Sumado a eso, destacó las acciones que contemplaba el proyecto paisajístico 2000, con la capacitación a los trabajadores y controles del impacto de la producción, y argumentó que “es dable observar la preocupación de la empresa por mantener condiciones aceptables del medio”.

Por otra parte, atribuyó a “las condiciones impuestas por las autoridades” que obligaron “la discontinuidad de la operación minera, en situación controvertida y extemporánea, cuando esta se encontraba en pleno desarrollo y con sus habilitaciones vigentes, obran impedimentos técnicos y económicos contra el correcto cierre de la cantera”.

Otra de las preguntas de la Provincia versó sobre si hubo explotación posterior al cierre de 2011. “No se aprecian evidencias de intervención antrópica en el área que hayan generando perturbaciones al ambiente, ni la gestión de nuevas medidas de remediación. En tal sentido, la cantera se abandonó en el estado que lo permitieron las últimas tareas extractivas, y el sector de plantas mineras quedó libre de todo depósito de productos y/o residuos de la actividad”, describió.

Y agregó que “luego de estos años de inacción son evidentes los rasgos de recuperación natural del área, con el abatimiento y estabilización de pendientes inestables y la recomposición de la flora autóctona sobre suelos rehabilitados”.

Por último, el perito confirmó que no observó que se desarrollen en el predio tareas mineras, industriales, agrícolas, ganaderas ni productivas de ningún tipo. En tanto, plasmó que se resguardan equipos y maquinarias en galpones cerrados y con personal de vigilancia, aunque tampoco se realizan tareas de mantenimiento sobre las herramientas.

“Según la planificación de la empresa, el diseño final de la canteara posibilitaría destinar el área a la concreción de un proyecto urbanístico recreativo con exposición de paredes rocosas, instalación de lagunas y forestación complementaria, dando interés y valor turístico agregado al sector”, consignó el geólogo designado por la Justicia.

Los antecedentes
de la gran cantera

En el inicio de su informe, el geólogo Daniel Sabio repasó que Carba SA explotó la cantera conocida como Albión, ubicada en el faldeo norte del cerro La Blanca de la Sierra de Las Animas, hasta 2011, y contribuía con el 30 por ciento de la producción nacional de piedra partida.

Describió que unas 13 hectáreas estaban afectadas a la extracción y accesos mineros, dentro de un predio de 476 hectáreas que son propiedad de la firma. “Se aprecia que el área cubierta por la actividad minera ocupa menos de un 3 por ciento del total disponible”, evaluó el perito.

Por otro lado, recordó que la cantera Albión comenzó a extraer granito en la década del ‘30, con la producción de adoquines y cordones que se destinaron al empedrado de Capital Federal y otras ciudades de la provincia. Ese trabajo artesanal llegó a ocupar hasta 2500 operarios.

Sin embargo, la actividad se reconvirtió en los ‘50 e incorporó maquinaria para la trituración mecánica. El proceso de modernización siguió hasta 1980, para constituir la planta actual. Por último, consignó que en 2011 la firma fue intimada por las autoridades provinciales a cesar la producción de cantera por aplicación de la Ley 14.126 de Paisaje Protegido, en el ámbito de Tandil.

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