En un emotivo acto, el Taller Protegido de Tandil celebró sus primeros 35 años de vida

Con la presencia de autoridades comunales, familiares y vecinos, el Taller Protegido de Tandil celebró ayer sus primeros 35 años de vida.

El Eco

En un emotivo acto, el Taller Protegido de Tandil celebró ayer sus 35 años de vida. Autoridades comunales, integrantes de la institución y familiares se congregaron en la puerta del local de ventas ubicado en 25 de Mayo 339 para participar de la especial celebración de cumpleaños. Hubo sentidos discursos, reconocimientos, una muestra de clown y una presentación del grupo de folclore de los alumnos del taller.

El Taller Protegido nació el 5 de abril de 1983 cuando Liliana Echeverría, en conjunto con un grupo de profesionales y padres, inició el proyecto, preocupados por el futuro de sus hijos con discapacidad, quienes al terminar el ciclo escolar, quedaban sin actividad.

A través de la enseñanza de un oficio, limpiaban en aquel entonces marcos de apicultores. Comenzaron en Yrigoyen al 700 y en 1985 compraron el edificio de 25 de Mayo 339, donde actualmente funciona el salón de ventas y se dictan distintos talleres.

En un año cargado de emoción, entonces, la institución –a la que hoy asisten 66 personas con discapacidad- comenzó ayer los festejos que se replicarán en muchas otras actividades que tiene preparadas para toda la comunidad.

El festejo

El acto comenzó a las 10 y estuvo encabezado por la presidenta de la asociación civil Lourdes Martínez y la coordinadora del Taller, Elisa Gutiérrez. Estuvieron presentes el intendente Miguel Lunghi; el jefe de Gabinete, Julio Elichiribehety; la secretaria de Desarrollo Social, Alejandra Marcieri; el subsecretario del área, Pablo Civalleri; el presidente del Concejo Deliberante y actual vicepresidente del Taller Protegido, Juan Pablo Frolik; y demás autoridades comunales.

Por la institución, participó una de sus fundadoras, Liliana Echeverría; demás miembros de la comisión directiva; el plantel de profesionales y los operarios que asisten a diario.

En primer lugar, Elisa Gutiérrez dio la bienvenida a los presentes y agradeció a Lourdes Martínez por su acompañamiento, a Julio Elichiribehety por su colaboración, a Juan Pablo Frolik porque gracias a él forma parte del Taller Protegido hace ya más de 25 años; y a Liliana Echeverría por haber heredado tan hermoso lugar.

Distinciones

Seguidamente, la institución distinguió la labor de personas que han sido parte especial de estos 35 años de trayectoria. En principio, la trabajadora social Gabriela Rivas y Guillermo Corbetta, miembro de la comisión directiva, entregaron un reconocimiento al Municipio en manos del intendente Lunghi por acompañar siempre al proyecto.

Luego de recibir la distinción, el jefe comunal destacó que “el Taller Protegido es un modelo de integración que, después de terminar su secundario, les da a todos sus operarios la oportunidad de aprender un oficio, estar en un lugar cálido con cariño, y seguir aprendiendo normas y formas de trabajo”.

Recalcó la labor del plantel de profesionales calificándola como “un ejemplo” a seguir e invitó finalmente a subir al escenario a Juan Pablo Frolik y Julio Elichiribehety para obsequiarle a la coordinadora del Taller 35 mil pesos –mil por cada año cumplido- para que la institución los utilice para lo que considere necesario.

Luego, distinguieron a Juan Pablo Frolik por el trabajo que llevó adelante durante 20 años en su rol como presidente del Taller Protegido. Y, por último, a Liliana Jan, quien colaboró muchísimo con la institución y falleció hace algunos años. Con mucha emoción, entonces, su familia recibió en nombre suyo el especial reconocimiento de todo el plantel.

La coordinadora del Taller, Elisa Gutiérrez, entregó una distinción a Juan Pablo Frolik por el gran trabajo que realizó durante 20 años en su rol como presidente.

Un sueño realizado

Tras las distinciones, una de las creadoras del proyecto, Liliana Echeverría, brindó unas cálidas palabras al público presente. “El 5 de abril de 1983 nació mi hijo mayor, el Taller Protegido, un sueño más que realizado”, manifestó.

Reconoció que “como todo papá primerizo, cometimos errores y aciertos, los que perduran por suerte son los aciertos y los errores son tan bellos como los aciertos porque nos ayudaron a crecer, a hacer cosas cada vez más importantes”.

“Digo esto –recalcó- porque de alguna manera promovimos un cambio de paradigma de los discapacitados que no pueden a las personas con discapacidad que si se les da la oportunidad, pueden. Pueden trabajar, cumplir horarios, ganar un sueldo y sentirse orgullosos por hacer lo que pueden, como todos”.

Echeverría contó que “cuando cumplimos los 25 años del taller, como cualquier madre, tuve que despegarme y lo hice con la confianza de que era el momento en el cual todo lo que habíamos estado haciendo había llegado a un punto bárbaro para continuar. Y además los recursos humanos, que son nuestros trabajadores, como así también los técnicos y económicos, estaban asegurados para seguir exitosamente”.

Hoy, diez años más tarde, resaltó el gran crecimiento que ha tenido la institución, fruto de la labor diaria que lleva adelante todo el equipo.

Finalmente, agradeció “a Elisa (Gutiérrez) que continuó con la coordinación del taller, al pueblo de Tandil y a las autoridades que siempre confiaron en nosotros y que lo siguen haciendo”.

El gran cierre

Luego, la actual presidenta de la asociación, Lourdes Martínez, tomó la palabra y agradeció especialmente a sus padres, quienes le enseñaron que la discapacidad es algo para superar y a una profesora que tuvo hace unos años que le hizo conocer la comunidad del Taller Protegido. “Estar colaborando con una institución es lo más lindo que nos puede pasar y los chicos se merecen un apoyo grande”, expresó.

Finalmente, uno de los integrantes de la institución realizó una muestra de clown, y luego del grupo de folclore deleitó a los presentes con su danza.

 

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  • ElEcodeTandil

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