Unidos bajo el sol en la colonia del polideportivo Pucará

El grupo de colonos en Pucará.

El Eco

Este es el segundo año de la colonia de vacaciones Moluche, en el Polideportivo Pucará. Josefina Iribarren, Alexis Honorato y Esteban Iriarte hicieron juntos el profesorado en educación física y de a poco le fueron dando forma a este proyecto junto a la guardavidas Evangelina Barandiarán.

El fin es que los chicos se acerquen no solamente a divertirse y disfrutar, sino que también puedan crecer en cuanto a sus valores, natación y rodearse de vida en la naturaleza, por eso su lema reza “crecer en vacaciones”.
“Buscábamos un nombre que nos represente y simbolice, elegimos Moluche porque significa unión bajo el sol”, explicó Esteban.

Este año cuentan con la concurrencia de alrededor de 60 chicos, superando a los 45 del año pasado, y apuestan a seguir creciendo.

“Nos basamos en tres ejes: vida en naturaleza, eje recreativo y medio acuático”, detallan. En todos los puntos planteamos compartir a través de diferentes juegos, actividades predeportivas y clases de natación en pileta.
Cada uno de los profesores lidera un grupo, así es que los más chiquitos, de 3 a 5 años, están a cargo de Josefina; los de 6 a 8 con Esteban, y los de 9 a 12 con Alexis.

Por su parte, la tarea de Evangelina se centra en supervisarlos y cuidarlos para que no se caigan si corren. “Hay algunos que no saben ir a lo hondo y quieren probar, entonces cuando la pileta está tranquila y hay pocos chicos me meto con ellos para que sepan de que se trata y sientan lo que es flotar”, cuenta la guardavidas.

Josefina Iribarren, Alexis Honorato, Esteban Iriarte y Evangelina Barandiarán responsables de la colonia.

Un abanico
de propuestas

Básicamente las actividades dependen del clima, pero la colonia no se suspende nunca. Por ejemplo cuando está más nublado o fresco, la ventaja de estar cerca del cerro les permite ir paseando con los chicos y allí realizar caminatas, escalada, rapel y tirolesa. También han realizado canotaje en el lago.

Los días de lluvia hacen uso del quincho, dando clases de cocina o clases de teatro. “Los chicos se entusiasman mucho, han hecho galletitas y pizzas y fue una experiencia muy divertida”, recordó Josefina.

A parte de los campamentos, los coordinadores intentan que cada semana haya una actividad especial, como guerras de agua, espuma o fiesta en el agua.

Este año además, sumaron un día saludable que consiste en que los chicos una vez por semana lleven dos frutas cada uno para la merienda y con eso preparan una gran ensalada de frutas, con el objetivo de inculcar que también pueden merendar algo sano y nutritivo, a parte de las galletitas, masas y papas fritas que llevan siempre. Porque a media mañana cada día se cortan las actividades para reunirse y no solamente compartir la merienda, sino que la intención es que todos los chicos puedan relacionarse entre sí.

Los chicos de Moluche en plena guerra de nieve.

Lo que quieren es que un chico de tres años pueda interactuar con uno de 12, por ejemplo, logrando siempre vínculos sanos donde no haya lugar para la violencia ni videojuegos. “Así se han armado grupitos lindos, hasta se invitan a cumpleaños aunque haya diferencia de edad”, aseguran.

Los responsables hacen hincapié constantemente en la comunicación con los colonos. “Como trabajamos a menudo con actividades que requieren mucha atención y a la vez demandan de mucho cuidado, tratamos de brindar todo el tiempo una pauta clara con respecto a la seguridad para que los chicos tengan una correcta interpretación y evitar errores”, aclaran.

La semana pasada han cerrado el primer contingente y lo que hicieron fue armar una comida familiar a la noche, con juegos nocturnos y con un fogón recreativo pero también reflexivo. “De aquí en adelante nuestro ideal es plantar un árbol cada año que simbolice el crecimiento como colonia; el primero será con el final del segundo contingente que pondrán en tierra un álamo plateado”, dijeron expectantes.

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