Milei auguró que “tarde o temprano esto termina mal, la única salida que existe se llama Ezeiza”

El economista Javier Milei pasó por Tandil y dejó un sinfín de declaraciones lapidarias y preocupantes a la vez. Aseguró que el default es inminente, aunque lo dibujen de otra cosa. Más pobres, menos consumo y una inflación que podría ceder a fines de 2019. El dólar, el peso, su claro rechazo a los políticos y la reforma del Estado como única salida posible.

El Eco

El economista Javier Milei desbordó el salón La Fontana del hotel Libertador, el jueves por la tarde, en el marco de la conferencia “La Economía  Argentina de cara al 2019”, que organizó el Frente Renovador. A lo largo de la disertación, estuvo acompañado en el estrado por Marcelo Valle y Mauricio D’Alessandro, quienes realzaron la importancia de su presencia en Tandil.

El auditorio recibió más gente de la esperada y parte de la multitud debió encontrar lugar en los pasillos de la sala, lamentando no poder escuchar claramente desde esos lares.

En entrevista con El Eco de Tandil, el especialista alineado a la Escuela Austríaca de pensamiento económico, manifestó que parte de lo que intenta hacer desde los medios es básicamente mostrar que hay una forma distinta de ver la economía, que “casi 80 años de keynesianismo lo único que han hecho es hundir y empobrecer a los argentinos”.

“Pensar que nosotros con el proyecto de Juan Bautista Alberdi, al final del siglo XlX, llegamos a ser el país con el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita más alto del mundo”, reflexionó, lamentando el problema que vino después, al entrar en una transición como consecuencia de la Primera Guerra Mundial que afectó a Inglaterra, principal socio comercial de Argentina en ese momento. Por aquel entonces, esta nación comprendía el 3 por ciento del comercio mundial, siendo realmente importante en el mercado internacional.

Ese hito histórico generó una fluctuación muy grande en el PBI, pero aún así plasmó que lograba mantenerse en torno al quinto lugar del mundo. “Sin embargo lo que aconteció después fue que nos convertirnos en víctimas del populismo salvaje, el cual está sostenido sobre la irresponsabilidad fiscal de los keynesianos y los delirios monetarios de los estructuralistas locales”, dijo lapidario, resaltando que eso ha hecho que hoy ni siquiera estemos en el puesto 60 del mundo en término de PBI per cápita.

“La historia de Argentina es de decadencia sin parangón y hay que mostrarle a la gente el daño que han hecho las teorías económicas imperantes y todas estas versiones socialistoides empobrecedoras, que están haciendo que cada día seamos un país más miserable”, consignó sin tapujos, fiel a su estilo.

Su idea apunta, lisa y llanamente, a poder contar que hay otra forma de hacer las cosas, y que a los países que las hacen bien y tienen economías más libres les va ocho veces mejor que a los de aquellas que son más reprimidas. Es más, según el reflejo de las estadísticas que percibe, a las personas del decil más bajo de la distribución les va once veces mejor y ganan el doble que el ingreso promedio del ciudadano “de un país reprimido”.

“Con lo cual el gran negocio es la libertad y no el socialismo asqueroso que contamina la nación desde hace 80 años”, dijo sin más vueltas. Asimismo, apostó a que Argentina podría volver a ser un gran país, pero yendo al proyecto de Alberdi y abandonando este sistema político, económico y social.

“Tarde o temprano esto termina mal”

Acompañado por su nueva pareja, la cantante Daniela Mori, y el concejal del espacio Integrar, Mauricio D’Alessandro, el polémico economista vino a hablar de la coyuntura de Argentina y el primer análisis que compartió con este Diario al respecto fue que va a continuar la caída del PBI, del empleo y los salarios reales.

“Va a haber más pobres, más indigentes, menos consumo y con suerte, la inflación comenzará a ceder de manera sensible en la segunda parte del año que viene, si todo sale bien”, enfatizó, y su misma consigna lo llevó a reflexionar sobre si el Gobierno nacional cuenta o no con una espalda política como para “bancarse” eso. “¿Quién asegura que en diciembre no vuelva a aparecer Marcos Peña a hacer pelot… en materia de gasto público?”, cuestionó. Por otro lado, también advirtió que hay que considerar lo que pueda generar la aparición de Cristina Fernández en el mercado monetario. Sin dejar de lado que todo el financiamiento que había para el 2020 y 2021 se adelantó a 2019, alertando que la única salida entonces para dentro de dos o tres años es el default.

“Si ganan los peronistas va a ser un default salvaje y si triunfa este Gobierno va a ser una reestructuración ordenada, que es lo mismo”, alarmó, sin un poco de esperanza, ratificando que la situación de Argentina es “sumamente complicada”.

“Tarde o temprano esto termina mal, la única salida que existe se llama Ezeiza”, señaló con su característico sarcasmo.

 

El corrido eje entre izquierda y derecha

Ante la imparable fluctuación de la moneda internacional que tiene a la sociedad muy pendiente, Javier Milei sostuvo que en realidad lo que está pasando es una pérdida del poder adquisitivo del dinero, ya que el peso se deprecia.

A la vez, apuntó que así como se ve la suba del dólar desde el 28 de diciembre pasado hasta acá de más del 120 por ciento, también se ve que la inflación minorista del 18 por ciento se aceleró al 60, a la vez que la mayorista pasó del 12 al 80 por ciento.

“La realidad es que el peso pierde valor porque es la moneda de los políticos argentinos, por ende no puede valer más que excremento, porque ellos no sirven ni para abono”, determinó con vehemencia. “Mientras tanto, el pueblo se muere de hambre y los políticos se hacen ricos”, retomó, asegurando que no se trata de algo que pasa siempre, sino que ocurre en los países “bananeros populistas como este”.

Incluso, garantizó que este efecto se profundiza cuando más socialista es el país, invitando a analizar el curso de las gestiones comunistas que, de acuerdo a su percepción, todos los jerarcas son multimillonarios.

Siguiendo la línea, atisbó que los zurdos no pueden soportar los datos y cuánto más haya en el país, peor le va a ir. De hecho aseguró que el Gobierno de Mauricio Macri tiene un modelo socialista, que está alineado con la organización de partidos Internacional Socialista. “La gente tiene el eje tan corrido a la izquierda que a este régimen lo considera ultraliberal, de derecha, lo que quiere decir que del otro lado son zurdos asquerosos”, calificó. “Marcos Peña es recalcitrantemente zurdo y nos va cada vez peor”, sostuvo enardecido.

El economista ha escrito tres libros sobre lo que piensa que hay que hacer para encontrarle la veta a la salida de la crisis, y cómo hacerlo. Dentro de sus conceptos, lo esencial para que se pueda resolver tiene que ver nada más y nada menos que una reforma del Estado, donde los que salgan perdiendo sean los políticos.

“Esos parásitos que viven de chuparnos la sangre al sector productivo que somos los únicos que aportamos”, describió, y agregó que mientras ellos continúen, el país no tiene salida. En consecuencia, advirtió que es la gente la que se tiene que dar cuenta de que sus verdaderos enemigos están en la clase política.

“En el 2001 hubo un ‘que se vayan todos’ y no se fue ninguno, quizás se pueda llegar a una versión mejorada de ese reclamo”, fulminó.

El fenómeno del error tipo dos

Ante la relevancia que ha tomado su persona, sobre todo en el interés que fueron despertando gradualmente sus ideas y teorías en los medios nacionales, el siempre polémico economista describió que se trata un fenómeno de “error tipo dos”, que explicó como aquellos casos en que se hace todo mal y sale bien.

Luego, agregó que en general los economistas no son personas populares, menos si se es especialista en matemática y crecimiento, “en un país enfermo de corto plazo como este”.

Por otro lado, se manifestó como liberal libertario en un país de zurdos. “Con lo cual, hice todo mal y en términos generales me deberían odiar. Puedo caer más o menos simpático, pero mis conceptos se entienden”, aseguró. En este sentido, sostuvo que no se sube a una torre de marfil para explicar las cosas a la gente y que, además, los resultados lo acompañan.

Por su parte, y acompañando la elección de haberlo invitado por el espacio del Frente Renovador, el concejal Mauricio D’Alessandro sostuvo que Tandil es una ciudad que atrae a gente inteligente, que puede decir cosas novedosas, que cautiva al público y a intelectuales. “Las veces que acompañé a Javier Milei, fuera de un estudio de televisión, fue ver a la juventud, sorprendidos y empezando a hablar de la Escuela Austríaca de Economía”, reveló.

Aseguró que, gracias a él, por primera vez se puso a mirar algo diferente, admitiendo que le abrió la cabeza. “Así, tan simplemente, y creo que es bueno compartirlo”, dijo.

“Más aún en una ciudad como esta que está llena de jóvenes universitarios, es un regalo que venga un tipo como Milei a abrirles la cabeza. Hay que evangelizar con él y hacer una epidemia”, concluyó.

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  • ElEcodeTandil

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