La sequía redujo las preñeces y demoró el ciclo de la ganadería
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Lo indicó el médico veterinario Sebastián Maresca, del Inta Cuenca del Salado, al hablar ante periodistas agropecuarios en una jornada organizada por la entidad que los nuclea.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios (Abopa) y el Centro Regional Buenos Aires Sur del Inta firmaron la semana pasada un convenio de cooperación técnica que tuvo su primera exteriorización con un curso de capacitación denominado “Sumamos herramientas de social media”, a cargo del especialista Roberto Curri.
Además, hubo una serie de charlas técnicas en las que se evaluó el efecto del clima sobre las diversas producciones agropecuarias.
Ante una veintena de periodistas, más los invitados de las empresas y entidades patrocinantes, profesionales del Inta fueron trazando el panorama actual.
El médico veterinario Sebastián Maresca, del Inta Cuenca del Salado, abordó los efectos de la sequía sobre la región ganadera del país con más concentración de vacas.
“Trabajamos fundamentalmente en rodeos de cría y este año ha sido muy particular porque desde mitad del otoño hemos tenido lluvias muy por debajo de lo normal, que se combinaron con una frecuencia de heladas mucho mayor a lo normal”, planteó inicialmente.
“Hemos tenido un fin de otoño y un invierno muy seco, con una frecuencia de heladas muy alta. Eso nos dio un principio de primavera bastante complicado, con producción de pasto que está un 30 por ciento por debajo de lo que normalmente tenemos”, cuantificó el profesional.
Añadió que “los rodeos de cría son los que producen los terneros, la base de la cadena de carne a nivel nacional”.
Maresca explicó que “un momento bastante crítico es a fin de agosto y septiembre, cuando empieza la producción de pasto, algo que coincide con el final de la gestación y el principio de la lactancia. Por lo tanto, tenemos los mayores requerimientos justo en los momentos en los que la sequía pegó más fuerte. Y eso está teniendo consecuencias en la vaca en materia de producción de leche”.
Destetes más livianos
Al analizar los efectos concretos sobre la producción, el técnico dijo que “esta sequía va a generar un impacto en la ganancia de peso del ternero. Habitualmente esa ganancia de peso es de 800 gramos diarios al pie de la madre y está actualmente en 600. Esto repercutirá en un destete de terneros con aproximadamente 20 o 25 kilos menos en el mes de abril”.
Aclaró que “no sabemos con exactitud porque no conocemos la duración que tendrá la sequía ni cuál será su intensidad, pero a corto plazo sabemos que vamos a tener una menor producción y terneros más livianos”.
Maresca enfatizó que “lo que es más importante es que en la ganadería el impacto es a largo plazo, distinto de lo que puede pasar en la agricultura, donde uno hoy ya sabe qué impacto tiene en el rendimiento del trigo”.
Planteó que el impacto en la ganadería “repercutirá recién el año 2024”, porque “la mayoría de los rodeos empieza con servicios a mediados de octubre y noviembre y los porcentajes de preñez seguramente se van a afectar. ¿Cuánto? Lo vamos a saber cuando termine el período de servicio y cuando sepamos realmente la intensidad de la sequía. Creemos que alrededor de un diez por ciento va a estar afectado en el porcentaje de preñez”.
Sebastián Maresca dijo que “se trata de terneros que van a nacer en 2023 y se van a destetar en el 2024. Y serán novillos que probablemente se faenen en 2025. Con esto demostramos que el impacto que puede tener esta sequía es a largo plazo para la ganadería”.
Otro elemento mencionado junto al menor porcentaje de preñez es su retraso, porque “muchas vacas que parieron en la sequía tienen un periodo en el que no son fértiles mucho más largos. Son vacas que en vez de preñarse a fines de octubre se van a preñar a fines de noviembre o diciembre. Se trata de ternero que van a nacer más tarde y al momento del destete, van a ser más livianos”.
Por ello es que “se prevé alrededor de un diez por ciento menos de terneros y -a su vez- con menos peso, porque van a tener menos edad al momento del destete”.
Herramientas
Consultado acerca de las estrategias posibles para reducir el impacto de la situación planteada, el veterinario dijo que “normalmente se alarga el periodo de servicio como para tratar de amortiguar el impacto en el número de terneros”.
Pero “una vaca que se retrasa un mes en el servicio, es un ternero que al momento de la fecha fija de destete, iba a tener un mes menos. Un ternero en un mes gana 20 kilos”.
“Mediante determinadas técnicas podemos corregir ese porcentaje de preñez, pero va a llegar más tarde y eso impacta en la producción de carne”, acotó.
En cuanto a los porcentajes normales de preñez, Maresca señaló que “de acuerdo al registro de tacto de diagnóstico de los veterinarios en la provincia de Buenos Aires anda en el 87 por ciento. Hay que tener en cuenta que son campos que hacen diagnóstico de preñez y que, supuestamente, aplican algo de tecnología. Por lo que probablemente estén por encima de la media. A nivel nacional, el destete es del 65 por ciento, tras haber mejorado en los últimos años. En tanto que en la Cuenca del salado es 74/75 por ciento” debido a que hay otras razas británicas, más fértiles, y con otras condiciones.
Los números
Más adelante el profesional analizó algunas cuestiones vinculadas con los números.
Este año se dio que “el consumo interno bajó muchísimo y el precio de la hacienda no movió, por lo que hay un montón de campos de cría que hacen algo de recría, que -esperando los buenos precios y la lluvia- mantuvieron esos terneros. Se dio la combinación de que los campos están cargados, que no han sacado hacienda y los valores son muy bajos”.
Concluyó en que “eso también genera un impacto negativo. El valor del novillo gordo no vivió para nada. Y hoy las cuentas en el feedlot, donde se termina la mayoría de los novillos que consumimos, es negativa”.
Maresca señaló que “hay una relación de precio complicada, con márgenes negativos desde hace tres meses, por lo menos”.
Las recomendaciones
Desde la experimental del Inta Cuenca del Salado se apunta principalmente al manejo del rodeo de cría para tratar de amortiguar lo máximo posible el impacto sobre el porcentaje de preñez.
“Hay dos cosas importantes, la primera es el diagnóstico. Recomendamos consultar a los profesionales y -a campo- realizar un buen diagnóstico de situación, ya que es bastante variada. En algunos campos, la sequía pegó mucho más que en otros”, dijo.
Recomendó “hacer estado corporal. Y hoy también se puede utilizar la herramienta de la ecografía o la palpación rectal para ver la actividad ovárica. Es una herramienta de ganadería de precisión -si se quiere- que permite -con mucho más especificidad- saber si la vaca está en condiciones o de quedar preñada o no”.
Sintetizó en realizar “un buen diagnóstico de estado corporal y ecografía o palpación, para conocer si la vaca está ciclando o no, y si está en condiciones de quedar preñada”.
Además, mencionó tres herramientas para tratar de preñar una vaca. “Una es el destete temporario, que son las mochetas plásticas que se aplican para que el ternero no mame de 10 a 14 días, lo que permite que la vaca reinicie su actividad sexual”, dijo.
Mencionó que en segundo lugar “se pueden utilizar los tratamientos de sincronización similar a los que se usan en inseminación artificial para que la vaca reinicie la actividad sexual. Ambos tienen que ir acompañados de que la vaca esté ganando un poco de peso, por lo que normalmente se complementan con alguna suplementación, ya sea energética con maíz, rollo o lo que se pueda conseguir”
Maresca planteó que “para los casos más extremos hemos estado difundiendo mucho el destete precoz. Es retirarle directamente el ternero, algo que se puede hacer a los 30 o 60 días de edad. Desde el punto de vista práctico es más complejo, pero es el más efectivo en estas situaciones”.
Finalmente indicó que “básicamente le decimos a la gente que no espere a que venga la lluvia para preñar, porque ya estamos teniendo retrasos y menor porcentaje de preñez. Hay que tomar medidas cuanto antes para evitar tener bajos índices”.