Diego Sosa: “Me mata no poder ayudar cuando confiaron tanto en mí”
El capitán de Santamarina, íntimo con Último Bondi. Detalló su proceso de recuperación y se refirió al crítico presente del aurinegro. Además, su experiencia en primera división y Copa Libertadores, y un proyecto laboral de inminente inauguración.
Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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A Diego Sosa le toca transitar desde afuera el crítico momento deportivo e institucional que transita Santamarina.
El capitán recorre el ciclo de recuperación tras una intervención quirúrgica a la que debió someterse, como consecuencia de un cuadro de neumonía detectado tardíamente.
El volante creativo tandilense aguarda con ansias su regreso a la competencia, a partir de su intención de ayudar desde adentro a un equipo que extraña su liderazgo.
En una extensa charla con Último Bondi, emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV, Sosa se refirió a su estado de salud, a la actualidad aurinegra, a los distintos tramos de su carrera como futbolista profesional y a un flamante emprendimiento laboral:
“Estoy bien, se me había complicado en las últimas dos semanas. Por suerte, pude zafar, me operaron para sacarme bastante líquido que tenía en mi cuerpo. Estoy haciendo un tratamiento pensando en volver a entrenar en una semana. Después de la internación, tuve una flebitis en los dos brazos, estoy esperando que se vaya. Estoy ansioso por volver a jugar”, comenzó contando el exArgentinos Juniors y Godoy Cruz.
-Jugaste con neumonía un par de partidos, sin tener conocimiento.
-Claro, supusimos que era una contractura. Cuando se descubrió qué tenía, un médico me dijo que tuve un “Dios aparte” porque me podría haber sucedido algo mucho más grave mientras jugaba.
-¿Cuánto empezaste a padecerlo?
-Después de la victoria sobre Círculo Deportivo, comencé a sentir, durante la semana, unos pinchazos y me traté con masajes. Después, fuimos a Bahía Blanca a jugar contra Villa Mitre y recibimos a Germinal, ésos fueron los partidos que jugué con la neumonía. Para colmo, contra Germinal nos quedamos con dos jugadores menos, a lo último no podía respirar y sentía pinchazos fuertes. Cuando me hice los estudios, saltó qué tenía. Se me llenó de líquido la pleura, eso es lo que me molestaba mucho.
-¿Cómo es que terminó en una intervención quirúrgica?
-Estuve como diez días con antibióticos, cuando terminé de tomarlos levanté una fiebre impresionante y me fui a la guardia. Me recomendaron que vuelva si en mi casa volvía a tener tanta fiebre. A las dos horas, estaba volando de fiebre y ahí directamente quedé internado para ser operado.
-¿En qué tramo de la recuperación estás?
-Recién volviendo a caminar. Cuando empecé a hacerlo, a las dos cuadras ya me agitaba. Hoy, me siento bastante mejor, aunque todavía no puedo hacer mucha fuerza desde el tren superior. Hace unos días me hice los últimos exámenes de sangre para comprobar que esté todo bien y no hubo problemas. Tengo la intención de empezar a moverme, a pesar de que estuve tanto tiempo parado bajé ocho kilos.
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-¿Cómo te sentís en lo anímico?
-Lo que me mata es saber que no puedo ayudar después de que confiaron tanto en mí. Estoy esperando saber cuánto tardaré en volver, dependerá de cómo me vaya sintiendo. Generalmente, me he recuperado bien, aunque tengo en cuenta que hoy soy más grande. Me parece que puedo pensar en un regreso dentro de unos veinte días. Tengo que subir un poco de peso, apuntar a sentirme bien y retomar la confianza con la pelota. Eso me tomará unos diez o quince días, a partir de ahí será la recta final para pensar en jugar un partido.
-Más allá de los plazos de la recuperación física, está lo vinculado a lo psicológico, a recuperar la confianza.
-Sí, pero lo que más influirá será lo del tema del aire, en los dos últimos partidos que jugué me faltaba. Quizá no se notaba pero cada vez que gambeteaba tenía que pasar la pelota de inmediato porque me venían esos pinchazos. Me quedaba sin aire y me iba un par de minutos a un costado. También es sacarme un poco el miedo, creo que va a ir todo bien.
-¿Cómo vivís los partidos desde afuera?
-Se me hace muy difícil porque venía teniendo un buen campeonato, sintiéndome importante. De eso, pasé a no estar ni siquiera en la cancha, porque incluso en un partido jugado en Tandil tuve que quedarme en mi casa para no tomar frío.
Es duro porque no puedo ayudar en nada, más que hablar con los chicos durante la semana. Trato de transmitirles que disfruten más allá del momento que atraviesa el club. Ahí está la clave, al jugador las cosas se le dan más fáciles cuando disfruta.
-Fundamental, en un ambiente de tanta tensión como el que que se vive en Santamarina.
-Seguro. Ya se empieza a ver que vamos a pelear el descenso, pero hay que estar tranquilos, estamos a tiempo de enderezarlo. Tenemos muchos chicos que están disputando sus primeros partidos pero necesitamos que se hagan hombres. Desde mi lugar, intento sacarles un poco de presión y lograr que sigan disfrutando porque recién están dando sus primeras batallas.
-Desde un enfoque optimista, bien puede pensarse en que se puede revertir a corto plazo porque un par de victorias consecutivas cambian completamente el ángulo de la situación.
-Seguro. El otro día no se nos dio porque nos anularon ese gol que nos permitía rescatar un empate, algo que nos hubiera cambiado la cabeza. Volvés y entrenás de otra manera. Ganar un par de partidos te posiciona distinto, porque hasta podés empezar a pensar en la clasificación al estar todo tan apretado. Hoy nos toca estar abajo, ver que la mayoría están arriba nuestro, que algunos se nos están escapando. Pero hay que pensar en positivo, confiando que vamos a sacar esto adelante.
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-¿Qué contacto tuviste con Luis Murúa?
-Hemos estado hablando más que nada. Todavía no entrené con él. Me pide que hable con los chicos, de por sí soy cercano a ellos porque me gusta. Cuando era chico, tuve algunos compañeros que se acercaban a hablarme y me hacía bien. A alguno le gustará, a otros no, son cosas de las que hay que darse cuenta. Me gusta ayudar desde donde sea.
-¿Qué encontraste en el Federal A luego de militar en categorías superiores?
-Es un torneo bravo. Hay partidos en los que se puede jugar y otros en los que se vuelve todo muy friccionado. En algunos casos, son partidos similares a los de Primera Nacional, en cuanto a que se juega mucho a la segunda pelota.
Y, después, tenés partidos en los que el jugador directamente no puede hacer nada.
-¿Por los arbitrajes?
-Claro, se hace difícil.
-Desde afuera suele verse un juego deslucido y de bajo nivel, pero ha quedado demostrado que no cualquier futbolista rinde en esa divisional.
-Tal cual. De hecho, entre una liga local y el Federal A existe una diferencia importante. Como también considero que es grande la brecha entre la Primera Nacional y el Federal. Hoy, en Santamarina hay muchos chicos y les estamos pidiendo mucho, si estuviésemos en mitad de tabla tendrían un mayor tiempo para la adaptación.
-¿Cómo surgió la chance de ser el capitán?
-Me lo planteó Duilio Botella en una práctica, me manifestó que quería que yo fuera el capitán. Le dije que no tenía drama, pero lo fui a consultar con el “Vasco” Igartúa, que tenía la cinta en ese entonces y desde hacía mucho tiempo. Le pregunté si le molestaba que pase a ser yo el capitán y si él tenía la necesidad de serlo, sé que hay futbolistas que lo necesitan porque les da un plus. Le dije que no quería tener ningún problema y él tampoco lo tuvo en darme la cinta. Somos iguales en ese aspecto, encontré un muy buen pibe y coincidimos en que queremos lo mejor para el club. Lo hablamos con Duilio y, entre los tres, consensuamos.
De mi parte, les dejé claro que la idea me gustaba, es algo que me resulta lindo. Pero sin esa cinta igual iba a sentirme un líder a la hora de ayudar a los chicos y el club. No hubo problemas, tuvieron la mejor predisposición.
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-¿Cómo encontrás la motivación para jugar un Federal A tras haberlo hecho en primera división e, incluso, en la Copa Libertadores?
-No tengo problemas, es lo mismo para mí. Obviamente, en un momento me había acostumbrado a ir a jugar a la cancha de Boca y a la de River. Pero en cuanto a la pasión para mí es igual. Tengo la misma pasión que cuando me invitaban a jugar un partido a las dos, otro a las cuatro y otro a las seis e iba a todos. Hoy no lo hago porque soy profesional pero las ganas de ir las sigo teniendo. Si después de un entrenamiento pudiese ir a jugar uno o dos turnos, lo haría.
Mi pasión por el fútbol la mantengo, de hecho estoy estudiando para ser entrenador.
Experiencias
-¿Qué significó en tu carrera haber jugado la Copa Libertadores?
-Es muy especial, es lo máximo a nivel América. Ahí es todo “tope de gama”, viajás en avión privado, vas de traje a la cancha, te dan una credencial que certifica que estás jugando la Libertadores, tenés que mostrarles la camiseta a los árbitros, es un protocolo gigante. Apenas entrás a la cancha ves todo empapelado, con cosas alusivas al torneo. Jugar esa Copa es un sueño que pude cumplir, como tantos otros.
-¿Cómo te fue en lo futbolístico?
-Jugué dos ediciones. Con Godoy Cruz pasamos la fase de grupos, y ahí me fui a Argentinos Juniors, antes de la eliminación ante Palmeiras.
En Argentinos, quedamos afuera contra River en octavos de final. Entré en los dos partidos de la serie. Habíamos sacado un buen resultado en el Monumental, era el River de Gallardo que después perdió en semifinales. Teníamos un equipazo, terminamos quedando eliminados con una derrota en cancha nuestra. Tuvimos una acción desafortunada, con un resbalón de Quintana que terminó en gol de Braian Romero. El nuestro era un equipazo, teníamos buenas chances de avanzar, el técnico era Gabriel Milito.
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-¿Cómo es Milito?
-A pesar de que yo me peleé con él, considero que es el mejor técnico que tuve, lejos. Y cinco o seis escalones por encima de los demás. Después, para el manejo del grupo es bravo, tiene muchísima personalidad. Pero lo que te hace mejorar es una locura. Con él, en un año aprendés lo que aprendés en cinco con otro entrenador. De Bielsa dicen lo mismo.
-¿Al hecho de que sea bravo y tenga esa personalidad avasallante lo destacás como positivo o negativo?
-Ambas. Cuando tiene que decirte las cosas, te las dice por demás y te parte el alma. Es motivador cuando lo tiene que ser. También depende del momento que está atravesando cada uno. Por mi forma de ser, había cosas que no me gustaban y en determinado momento se las dije, es por eso que me tuve que ir. Me podría haber quedado a vivir en el club porque tenía contrato. Quizá en otro momento, siendo más pibe, me callaba y me quedaba.
-¿Es él de quien más vas a sacar para tu carrera como director técnico?
-Sí, también de Dabove, que es el más completo. Se da cuenta a qué jugador tiene que ir a hablar, a cuál tiene que mimar y a cuál tiene que c…a pedo. Cuenta con ese sexto sentido que es muy difícil de tener y que no todos los técnicos tienen.
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-¿Los técnicos del ascenso están donde corresponde o podrían dirigir en primera división y no llegan por no tener la “chapa” o no ser parte del sistema?
-Creo que están donde deben, aunque puede haber excepciones de algunos que merezcan un poco más.
A Duilio (Botella) le he dicho que me parece raro que siga en el Federal A cuando tranquilamente le da para dirigir en Primera Nacional. Lo ves cómo se maneja y te das cuenta de que le da. Por suerte o por lo que sea, no está.
Proyecto personal
-Estás a punto de abrir un gimnasio.
-Sí. Un día hablando con mi hermana le comenté la idea de armar uno. Algo que no haya en Tandil, con una zona que haga énfasis en la recuperación, dentro del mismo gimnasio.
Apuntamos a crear algo ambientado a lo que cada uno quiera para su vida. Intentamos abrir un espacio para todos, para gente que pretenda bajar cinco kilos, para los que necesiten subirlos, para aquéllos que necesitan prepararse para un partido, para una carrera…lo que sea.
Buscamos que ellos sean nuestros jefes, prestarles atención, obedecerles y ayudarlos durante el tiempo que permanezcan en el lugar.
Estamos en España 493, entre España y Chacabuco. En las redes sociales nos pueden encontrar como Rendimiento Tandil. El domingo haremos la apertura y abriremos al día siguiente.
Además de mi hermana y mi señora, me acompaña mi cuñado Franco Rossi.