Spath, conforme con el quinto puesto de Tandil en el Argentino de Hockey: un resultado “muy meritorio”
El DT de Tandil valoró el quinto puesto obtenido en Córdoba. “Nos quedó la ‘espinita’ por no pasar a semis”, admitió.
El seleccionado masculino de la Federación Tandilense de Hockey finalizó en el quinto puesto en el campeonato Argentino de Mayores con sede en Córdoba.
Por diferencia de gol, se vio marginado de las semifinales, y logró posteriormente dos triunfos que le otorgaron la mencionada ubicación final.
En pos del repaso, su entrenador Emilio Spath mantuvo un extenso diálogo con Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV):
-¿Qué balance trazaste de lo ocurrido en Córdoba?
-Nos quedamos muy contentos con el resultado que obtuvimos. Nos quedó la “espinita” por no habernos metido en las semifinales. Pero, en el panorama global, vernos quintos a nivel Argentina es muy meritorio, sobre todo siendo la nuestra una federación tan chiquita.
Si mal no recuerdo, en nuestra Federación, en caballeros somos apenas cinco clubes, de tres ciudades. Y en este Argentino competimos contra equipos como Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Rosario, que tienen una infraestructura impresionante comparada con la nuestra. Creo que no llegamos a ser ni el cinco por ciento de ellas, y así y todo pudimos pelearles “palo a palo”.
Ya estamos pensando qué hacer para el año próximo como para acercarnos y meternos en las semifinales.
-¿Tandil viaja a este tipo de torneos pensando en que puede lograr lo máximo u obtenerlo sería un batacazo demasiado grande?
-Buenos Aires se nutre de jugadores del torneo Metropolitano, provenientes de Capital Federal, el conurbano bonaerense y La Plata. Imaginate la cantidad de clubes que tiene a la hora de elegir a sus jugadores.
El otro día estuve observando una estadística que reflejaba que de los últimos cien partidos perdió dos, o algo por el estilo. Para el nivel nuestro, es muy complicado.
Los enfrentamos en este Argentino y tuvimos un partido, dentro de todo, aceptable. Perdimos 3-0. Pero es muy difícil que podamos ganarles. Es como que, en rugby, Uruguay les gane a los All Blacks, es muy complicado.
Contra Mendoza y Córdoba, estando en un buen día y que el suyo no sea de lo mejor, podemos dar pelea. De Litoral y Rosario estamos un poco más cerca.
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-¿Cómo fue el desarrollo del torneo para Tandil?
-Debutamos contra Rosario. Empatamos 1-1 un partido que íbamos ganando. Nos empataron cerca del final, fue una lástima porque lo podríamos haber ganado. Nos faltó un poquito de experiencia.
El segundo partido fue contra Tucumán. Ganamos 2-1, un resultado que terminó siendo muy corto, jugamos muy bien. El tema es que se nos pusieron en ventaja, debimos remar desde atrás. Tardamos en empatarlo y en darlo vuelta. Si lo lográbamos antes, hubiésemos hecho más goles y nos hubiese servido.
Fuimos al último partido de la primera fase ante Buenos Aires a buscar el milagro o esperar que Rosario no le gane a Tucumán, finalmente lo terminó goleando. Los tucumanos, ya eliminados, no jugaban por nada. Por diferencia de gol, caímos a jugar del quinto al octavo puesto, nos quedamos afuera de las semifinales.
-¿En qué medida el equipo tuvo una preparación óptima en cuanto al tiempo de antelación con el que pudo reunirse?
-Lo que más nos perjudica es que en Tandil todavía no tenemos una cancha de agua, como para que nuestros jugadores puedan entrenarse y desarrollarse en ella.
Todos los torneos importante se juegan sobre esa superficie y nosotros seguimos entrenando en canchas de arena.
Además, tenemos jugadores en tres o cuatro ciudades, más los que están en Buenos Aires. Se nos hace muy difícil juntarnos, hay que buscar algún feriado, algún momento en el que los chicos no tengan actividades, muchos son entrenadores en equipos de damas. Reunirlos es difícil, pero todo se suple con predisposición y buena onda de parte de los chicos. Inclusive, se han sumado dejando de lado el trabajo y la familia para venir a Buenos Aires a jugar un amistoso.
Termina el partido, se toman una combi y llegan a Tandil a las 5 ó 6 de la mañana, habiendo pagado ellos. Hay mucho esfuerzo, es muy gratificante cuando llegamos al torneo y se nos dan los resultados. La verdad es que estamos todos muy contentos.
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-¿En qué momento del Argentino sentiste que el equipo empezó a jugar como pretendés?
-Ya en el segundo partido, contra Tucumán, jugamos muy bien. Después, nos tocó Buenos Aires, que nos dio un “baño de realidad”. Todavía nos falta un poco más para estar a ese nivel.
Cuando bajamos a jugar del quinto al octavo puesto, le ganamos 3 a 0 a Salta. Ese día jugamos excelente, hubo mucha diferencia entre los dos equipos.
El último día, buscando el quinto puesto nos enfrentamos con Tucumán y les ganamos 5-2 ó 5-3, después de ir ganándoles 5-1. Terminamos con un pico de rendimiento muy alto.
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Nos quedó la amargura de sentir que podríamos haber estado un poquito más arriba. No nos queda otra que prepararnos mejor para el año próximo. Buscando tener más estímulos de entrenamiento, tuvimos apenas cuatro prácticas antes de este torneo, y de manera muy espaciada. Pero toda la vida fue así, no es algo que nos sorprenda o nos tome desprevenidos. Intentaremos hacer lo mejor para cuando vayamos el año que viene.
-¿Cómo tomó, emocionalmente, el equipo ese “baño de realidad” que le propinó Buenos Aires?
-Los chicos no se bajonearon porque conocen la realidad. Para Buenos Aires juegan integrantes de Los Leones y juniors que tienen un gran nivel. Es un plantel que se forma eligiendo entre mil jugadores, cuando nosotros lo hacemos entre sesenta o setenta.
Nos quedó la “espinita” de no haber avanzado a semifinales, pero no por el partido ante Buenos Aires. Después de esa derrota, jugamos habiendo pasado menos de 24 horas y los chicos asimilaron bien ese revés, si estaban bajoneados ni se notó.
Tras no poder clasificar a semifinales, “cambiamos el chip” al toque, salimos a ganar lo que nos quedaba y terminamos ganando el siguiente partido con mucha autoridad.
-Pensando en 2027, ya se diagramó un programa de trabajo.
-Sí. No es la primera vez que Tandil tiene una actuación de este tipo. Creo que en 2021 y 2022 jugamos semifinales. El equipo era diferente, ha cambiado varios jugadores. Estamos retomando la senda, estamos cerca, el paso definitivo se tendrá que dar a partir de que tengamos la cancha de agua.
No contar con ella nos obliga a viajar a otras ciudades para entrenar. Últimamente, hemos venido a Buenos Aires. Anteriormente, viajamos a ciudades como Mar del Plata y Bahía Blanca. Hay que moverse. Si bien algunas veces hemos entrenado en Tandil, es como que se vuelve otro juego.
Sabemos que sumar una cancha de esas características no es fácil, hay que hacer una inversión grande. Sabemos que, si queremos seguir dando pasos adelante, tenemos que mejorar nuestra infraestructura, no sólo la cantidad de entrenamientos.
-¿Cómo ha sido dirigir a tu hermano Eduardo?
-Muy fácil, es un chico muy inteligente, es el subcapitán del equipo. Hemos compartido otros planteles. En este caso, se comportó como un jugador más, no es un obstáculo el hecho de que sea mi hermano.
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Es un jugador grande que entendió su rol, el de darnos minutos desde el banco de suplentes. Por suerte, en el último partido se despidió jugando muy bien, teniendo muchos minutos y anotando un gol. Fue una felicidad total.
-¿Qué significó tener que reemplazar a Bautista Bruggesser con Salvador Ferro?
-Bauti me avisó de su lesión un día antes de que viajemos. Nosotros, en su momento, habíamos hecho un análisis sobre quién podría llegar a reemplazarlo. El tema era que teníamos que avisarle a uno de los chicos que, al otro día, tenía que subirse al micro, cuando ya tenía su vida organizada, trabajo, estudio, familia…
Salva me dijo que sí al toque. Fue una lástima para Bauti tener que perderse este torneo, pero es un chico muy joven que tiene como diez o quince años más para jugar este tipo de campeonatos.
Para Salva fue su primero, estoy muy agradecido con él por la voluntad que tuvo para sumarse.
-¿Se nota en jugadores de este nivel una predisposición especial a la hora de sumarse a un seleccionado de su ciudad?
-Creo que todos los que jugamos al hockey somos muy fanáticos. Sabemos que hay que hacer un esfuerzo tremendo, toda la vida hemos viajado para competir. A lugares como Mar del Plata, Azul, Olavarría, Bahía Blanca…lo hacemos cada fin de semana o cada quince días.
Sabemos que, desde nuestros lugares, para jugar al hockey hay que viajar muchísimo. Esa idea está muy arraigada en nuestro plantel. Es algo que se ha traspasado de generación en generación, los chicos de hoy van tomando cosas que hemos hecho nosotros, como nosotros captamos lo que hicieron camadas anteriores, como la de mi viejo y sus amigos.
Esto tiene una historia de 40 ó 45 años entre generaciones que se pasan la pelota y todas responden de la misma manera, por suerte.
-¿Cuán cerca ves a Tandil de incorporar una cancha de agua?
-Bastante cerca, porque creo que hay un proyecto en el que están involucrados todos los clubes. Si todos nos unimos, tendremos muchas chances. Si cada uno empieza a tirar para su club, será más complicado.
Hay que hacer una inversión fuerte, conseguirlo desde esfuerzos individuales es complicado. Hoy, lo veo como algo bastante accesible.
Raíces
-¿Cuál ha sido tu camino en el hockey?
-Todo comenzó con mi viejo, que es como una institución en el club Uncas. Somos tres hermanos y todos empezamos a jugar siendo muy chicos.
Jugué en el seleccionado de Tandil desde 1996, cuando tenía 15 años, hasta 2022. Hasta los 25 años viví en Tandil, jugando en Uncas, después tuve la suerte de venirme a jugar a Buenos Aires, donde vivo actualmente.
Me sumé a GEBA, donde estuve entre 2006 y 2022. Tuve mucha suerte, caí medio de casualidad en ese club. Se dio el ingreso a la Liga Nacional, fui compañero de muchos chicos del seleccionado argentino, en el que tuve la suerte de entrenar durante un par de años.
Paralelamente, era entrenador de equipos femeninos de GEBA, tanto de menores como de la primera división. Pude entrenar a algunas jugadoras que fueron campeonas del mundo con Las Leonas. Una vida dedicada al hockey.
Todo nació en la pasión que nos fue inculcando mi familia. Y también tiene que ver con el esfuerzo, los tandilenses del hockey somos súper fanáticos y por este deporte dejamos de lado un montón de cosas.
Es un esfuerzo que vale la pena, porque después viene esa satisfacción que es incomparable. En lo personal, tuve mucha suerte, pude jugar mucho tiempo en el alto nivel.
Hoy, mi idea es devolverle a Tandil todo lo que pude cosechar en el hockey, aportando a las generaciones que vengan desde mi rol de entrenador del seleccionado.
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