“Me gustaría cerrar la etapa junior siendo top ten”
La tandilense transita, como número 12 del mundo, los meses previos al salto definitivo al profesionalismo. En un mano a mano con Último Bondi, se refirió a su reciente gira por Europa, donde compitió en Roland Garros y Wimbledon.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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En los meses finales de su periplo en el circuito junior, Sol Larraya Guidi dejó atrás una prolongada gira por Europa.
Alcanzó los octavos de final de Roland Garros, dándose el gusto de ganar su primer partido en torneos de Grand Slam, y tras mudarse al césped de Londres no pudo ir más allá de la ronda inicial en Wimbledon.
De regreso a su Tandil natal, la tenista formada en el club Uncas toma impulso de cara al W35 de Pergamino, en el que competirá esta semana, y ya con la mirada puesta en una nueva aventura internacional, que incluirá en el US Open neoyorquino su último GS en el rango de las sub 18.
Convocada por Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV), Sol emitió un repaso de su viaje de más de dos meses al Viejo Continente y expresó sus expectativas de cara a la temporada 2027, en la que experimentará su ingreso de lleno en el profesionalismo.
-¿Qué balance trazaste tras esta gira de dos meses?
-Tuve algunos momentos muy buenos en cuanto a sensaciones y resultados. En otros, las cosas no me salieron como esperaba. Pero, en líneas generales, el balance es positivo.
-Fue una gira con citas importantes como Roland Garros y Wimbledon.
-Sí, me quedé muy contenta en el sentido de que pude obtener mi primera victoria en torneos de Grand Slam cuando superé la primera ronda de Roland Garros. Fue un torneo en el que hice partidos muy buenos, que me ayudaron mucho. Terminé perdiendo con la chica que salió campeona.
Wimbledon es complicado, no sólo para mí, también para el resto de los sudamericanos. Se juega en una parte del año en la que hay pocos torneos sobre césped, no tenés mucho margen para adaptarte. Fui unos días antes de disputar el torneo previo a Wimbledon (el J400 de Roehampton). Cuando terminé de competir allí, me quedé entrenando para Wimbledon, como para adaptarme un poco mejor al césped. En un momento, sentís que te vas adaptando pero siempre te falta ajustar algunas cositas. Y cuando te empezás a sentir más cómoda, termina la gira y te tenés que ir. No son tantos los días que tenés para adaptarte bien.
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-En el césped tenés una doble misión. El ritmo de la pelota es otro y el riesgo de quedar desestabilizado es permanente.
-Sí. Es muy importante el tema de cómo te movés. Algunos patinan, otros no. Una vez me caí entrenando. En los partidos, no la pensás demasiado, te exigís y terminás patinando. A veces sale bien. Es una superficie en la que tenés otro timming de juego, te exige estar muy activa con las piernas.
-¿Tuviste chances en ese partido de octavos de Roland Garros?
-Enfrenté a una chica que no conocía, que en general no estaba muy vista en el circuito porque no venía jugando en juniors. Entró al cuadro por su posición en el ranking profesional, en el que estaba alrededor del puesto 300. Si bien el resultado fue amplio, me ganó 6-1 y 6-1, sentí que por momentos fue un partido peleado, hubo games muy largos. Tuve oportunidades que no pude aprovechar. De haberlo hecho, creo que hubiese sido un partido diferente. Sentí que tuve un buen nivel en mi tenis y que me falló un poco la mentalidad, a diferencia de los dos partidos que gané, en los que estuve muy bien, muy firme en mi actitud. Fue algo que no pude mantener para el tercer partido, en el que me caí un poco.
-¿Te era indistinto por qué parte del cuadro ir o había jugadoras a las que preferías evitar?
-No importa tanto el ranking, es un Grand Slam, todas quieren ganar y no hay grandes diferencias si te toca contra la número 1 o contra la 50. Son torneos en los que se dan muchas sorpresas, ya en primera ronda hay unas cuantas. Y no siempre gana el torneo la 1 o la 2 del mundo. Ahí, cualquiera se le anima a cualquiera y le juega de igual a igual. En mi caso particular, dependo mucho de cómo esté mi cabeza ese día.
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-¿Cómo llegaste al torneo en términos de confianza, físico, resultados previos…?
-Antes de Roland Garros, jugué un J500 en Italia, en el que alcancé la tercera ronda. Fue un buen torneo para mí, jugué buenos partidos, competí bien, llegué a la final del doble. Entre ese torneo y Roland Garros, tuve una semana de entrenamiento con la AAT (Asociación Argentina de Tenis). Fueron días de una muy buena preparación.
-¿Cómo fue ese primer triunfo de tu carrera en Grand Slam que obtuviste en Roland Garros?
-Debuté contra una canadiense, a la que conocía de vista, sin haberla visto jugar mucho. Tuve un mal arranque, estuve set abajo, 2-1 y 40-15, todo en desventaja, si mal no recuerdo. Se me vinieron un poco a la cabeza las derrotas que había tenido en Grand Slam, las veces que había dejado pasar la oportunidad de ganar un partido en ese tipo de torneos, que era lo que me faltaba y lo que más quería. Pensé en que, si me tocaba volver a perder, no quería que fuera dejando una mala imagen y sin intentarlo todo.
Ahí, hice un “click” en mi actitud. No venía sintiéndome bien con mi tenis, cambié mi manera de manejarme dentro de la cancha, algo que terminó viéndose reflejado en mi tenis. No le di oportunidades a mi rival, ni en lo que quedaba del segundo set ni en todo el tercero. Estuve muy firme y conseguí lo que fue una muy buena victoria para mí.
-Después, diste otro paso.
-Sí, en segunda ronda me enfrenté con una francesa que había recibido un wild card (invitación), ella había sido finalista hace un par de años. Es una jugadora a la que conocía, pero hacía mucho tiempo que no la veía. Fue un partido medio complicado al principio porque entré medio histérica. Tuve problemas con los horarios de la comida y no había podido almorzar bien. Terminé haciendo todo rápido, sin poder tener una buena entrada en calor. Y, pegado a nuestra cancha, había un estadio desde el que venían gritos todo el tiempo. Me costó un poco entrar en el partido, concentrarme en lo que tenía que hacer. Arranqué 4-1 abajo, como siempre tuve que comenzar en desventaja. Y terminó dándose como el partido anterior, hice un “click”, me concentré en el juego y dejé atrás muchas cosas que tenía dando vueltas en la cabeza. Me encaminé en hacer lo que debía y salió muy bien. A partir de ese momento, no perdí un solo game más, gané 6-4 y 6-0. Fue otra victoria muy buena, sin dejarle a mi rival el margen para que sienta que lo podía levantar.
Fue el segundo de dos triunfos muy buenos, para tomar en cuenta respecto a cómo me desarrollé, a cómo cambié durante un partido para que me termine yendo tan bien como me fue.
-¿En qué medida fue liberador lograr ese primer triunfo en torneos de Grand Slam que se te venía negando?
-Fue importante. No es que tenía una presión sobre eso, pero era algo que venía buscando. Ya tenía cierta experiencia en torneos de Grand Slam, había jugado varios y quería esa primera victoria. Cuando la conseguí, es como que me saqué un peso de encima. Después, fui por más. Cumplí un primer objetivo pero después quería seguir acumulando victorias.
Cerrar mi carrera junior sin ganar un partido en torneos de Grand Slam hubiera sido feo. Más aun si no lo conseguía en Roland Garros, que es un torneo muy especial para los argentinos y sudamericanos. Allí se juega sobre mi superficie. Después, tenía por delante torneos como Wimbledon y el US Open, que se juegan en canchas en las que la adaptación me resulta más complicada. Entonces, Roland Garros era la gran oportunidad para mí.
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Sol, con sus padres y parte del equipo de Último Bondi.
-¿Qué tienen de diferente los Grand Slam respecto a los demás torneos del circuito junior?
-Son un mundo aparte. Cuando vas a los Grand Slam es como que sos profesional, te tratan como tal, estás en un ambiente en el que te ponen todo a disposición como si fueras uno más entre los profesionales. Creo que todos vamos y jugamos diferente, sentimos a esos torneos como algo distinto. Cuando vas a otros lugares, donde hay menos nivel o te dan menos puntos, no tenés esas mismas sensaciones. Ya a los torneos previos a los Grand Slam van todas prácticamente, a muchas esos puntos no les sirven, pero usan esas competiciones como una preparación. Entonces, son dos semanas muy importantes para todos, tanto la previa al Grand Slam como la del torneo en sí.
-¿Qué representa en tu interior ser la número 12 del mundo en junior?
-Es algo que no me llego a creer demasiado. Siento que no soy la número 12, que por mi nivel debería estar más abajo. Pero, al mismo tiempo, sé que hice los méritos y reuní los puntos para estar donde estoy.
-¿Ser top ten es un objetivo en estos cinco meses de junior que te quedan?
-Sí, no solamente por la posición en sí. También porque eso me permitiría recibir invitaciones para determinados torneos profesionales del año próximo. Es muy importante cómo termine mi ciclo junior pensando en arrancar en el circuito profesional.
-Debe ser distinto ir a un Grand Slam como la número 11 ó 12 del mundo a aquellas primeras experiencias en las que ibas “a ver qué pasa”.
-Sí, cuando jugué el primero tenía 15 años, fue en Roland Garros. Con el tiempo, fui sumando puntos y llegando cada vez con mejor ranking a ese tipo de torneos, incluso llegando a ser preclasificada. No es algo que sienta como una presión, trato de ni pensar que estoy entre las preclasificadas. Sólo me enfoco en salir a la cancha y ganar. Son torneos en los que cualquiera le gana a cualquiera, todas se les animan a todas. Están las mejores del mundo y la número 50 puede ganarle a la 1. Siempre hay margen para que pase un montón de cosas, está lleno de sorpresas.
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-¿Ese tipo de batacazos son más frecuentes en Wimbledon, donde una “tapada” sin buen ranking pero con buena adaptación al césped puede complicarte?
-Sí, pasa mucho. No sólo en juniors, también entre los profesionales. Es muy normal que suceda, sobre todo con los jugadores que recibieron un wild card, no son tan conocidos en el circuito pero suelen tener una mejor adaptación a la superficie. Son jugadores que aparecen como “escondidos” y de pronto les hacen partido a los mejores del ranking, o incluso les ganan.
Como también hay jugadores que, sin ser invitados ni británicos, en el año no se destacan demasiado y van a Wimbledon y sobresalen por su estilo de juego.
-Se viene un 2027 en el que solamente vas a jugar torneos profesionales. ¿Qué representa para tu carrera?
-Es muy triste terminar mi carrera junior. Pero al mismo tiempo esto me permitirá enfocarme cien por ciento en lo profesional, en buscar puntos y dinero. Estaré enfocada en un solo circuito, en un solo ranking. Me sacaré ese peso de encima que significa estar todo el tiempo decidiendo si le doy más bola al circuito junior o al profesional. Entiendo que terminará siendo algo bueno.
-Tu último Grand Slam junior será el US Open. ¿Es para vos, en término de dificultades, el punto medio entre Roland Garros y Wimbledon?
-El año pasado me costó bastante, sentí que la superficie estaba muy rápida, también jugué el Abierto de Australia. Siento que mejoré bastante en cemento. En Australia tuve días previos para entrenar y también disputé torneos anteriores. En ese caso, sentí que la cancha estaba más lenta que en el US Open. Ahí en Estados Unidos voy a una superficie a la cual la mayoría está acostumbrada, y yo no. Voy a ir con cierto tiempo de anticipación para poder aclimatarme, entrenar allá y jugar torneos previos. Espero sumar victorias para continuar adaptándome a la superficie de cara al futuro. Allí me cuesta, incluso no sé si no me resulta más complicado que Wimbledon. Hay que ir y adaptarse, tratar de hacer lo mejor a pesar de que no me sienta tan cómoda en ese tipo de canchas.
-¿Cuál es tu Grand Slam predilecto, evaluando todas las características de cada uno?
-Roland Garros. Primero, por la superficie. Pero también porque me gusta más el ambiente que se vive allí. Incluso con los demás argentinos, en cada partido que me tocó jugar tenía algún compatriota alentándome.
El segundo que más me gusta es Wimbledon, tiene un ambiente de mucha elegancia y organización. Allí es todo muy prolijo.
Pero el que más me gustaría ganar es Roland Garros.
-¿Qué tipo de respaldo económico recibís?
-La AAT (Asociación Argentina de Tenis) y la ITF (Federación Internacional de Tenis) me ayudan mucho para viajar.
Desde ITF me dan pasajes, alojamiento y comida si viajo con ellos, prácticamente me solventan todos los gastos que yo tenga. Muchas giras las he hecho gracias a ellos, inclusive ésta que voy a hacer cuando viaje para el US Open. De lo contrario, para mí sería impagable. Este apoyo es muy importante, creo que el año que viene ya no lo tendré.
El circuito junior te demanda irte mucho al exterior porque en Argentina no hay torneos, lo cual te genera un gasto muy grande. Viajamos casi siempre en avión y tenemos varios días de alojamiento. Lo mejor es hacer giras por Europa.
Cuando me meta de lleno en el profesionalismo, trataré de jugar lo más que pueda en Argentina, viajando más en auto y viendo qué torneos me resultan más convenientes. Por suerte, podré obtener algo de dinero. Es difícil que me quede plata, pero sí voy a poder cubrir algunos gastos.
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-Por razones económicas, suele convenir jugar también el doble en cada torneo. ¿Deportivamente te perjudica o te aporta para tu rendimiento en el single?
-Jugar el doble me gusta, lo hago siempre que puedo. En el circuito junior, de los torneos J200 para arriba, tenés cubierto el alojamiento mientras sigas en competencia. Entonces, te conviene jugar también el doble por si te eliminan rápido en el single. Además, sumás algún punto para el ranking de single, porque el de doble no existe en el junior.
En profesionales no sé si siempre es tan conveniente. Ahora, voy a jugar en Buenos Aires, y no sé si se justifica quedarme para sólo el doble si me tocara ser eliminada en el single. De pronto, el dinero que pudiese ganar no me permitiría cubrir los gastos de hotel y comida.
-¿Qué expectativas a corto plazo tenés para tu llegada de lleno al circuito WTA?
-No tengo un objetivo puntual respecto a posición en el ranking. Me gustaría llegar a disputar una clasificación de un Grand Slam, sé que no es algo sencillo de lograr en 2027.
Lo bueno es que si me va bien al principio, la escalada en el ranking será grande. En lo que queda de este año, trataré de juntar esos puntos que me permitan, en la temporada próxima, ingresar a torneos profesionales más grandes que los que juego actualmente.