Murió José “Piculín” Ortiz, leyenda del básquetbol y miembro del Salón de la Fama
El histórico jugador puertorriqueño falleció a los 62 años en San Juan tras una batalla contra el cáncer, dejando un legado imborrable en la NBA y el básquetbol europeo.
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En la madrugada de este martes, el mundo del deporte recibió una triste noticia tras informarse el fallecimiento de José “Piculín” Ortiz, el histórico referente puertorriqueño que integra el Salón de la Fama del Básquet Internacional desde 2019. A sus 62 años, el exjugador perdió la vida tras una lucha contra el cáncer colorrectal, según informó la agencia Efe.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa Federación de Básquet de Puerto Rico reveló que el deportista pasó sus últimos días en el Hospital Ashford, ubicado en San Juan. Desde el uno de mayo, se mantuvo acompañado por su esposa, Sylvia Ríos, su hija Neira, y otros familiares cercanos.
“Hoy Puerto Rico pierde más que un atleta. Pierde una leyenda”, compartió la institución en sus redes sociales para despedir al histórico. “Gracias por tantas alegrías, por representar nuestra bandera con orgullo y por llevar el nombre de la Isla a lo más alto. Descansa en paz, José “Piculín” Ortiz Rijos. Nuestro “Concord”. Tu legado vivirá en cada cancha, en cada fanático y en cada generación que inspiraste”.
Nacido en 1963 en Abionito, su trayectoria profesional fue vasta y exitosa. Compitió en cuatro Juegos Olímpicos: Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004. Su impacto global se consolidó al llegar a la NBA, luego de que los Utah Jazz lo seleccionaran con el número 15 en el draft de 1987. En dicha franquicia se desempeñó durante dos temporadas, entre 1988 y 1990.
Antes de su paso por la liga estadounidense, José “Piculín” Ortiz brilló en la Liga ACB de España con la camiseta del CAI Zaragoza. Posteriormente, defendió los colores del Real Madrid y del Barcelona, club con el que obtuvo la Copa del Rey y alcanzó el subcampeonato en la Copa de Europa. Su carrera en el viejo continente también incluyó pasos por el Festina Andorra, el Unicaja Málaga y diversos equipos de Grecia como el Aris Tesalónica, donde ganó la Copa Korac.
Como homenaje a su trayectoria de más de dos décadas representando a su país, la selección nacional retiró su emblemática camiseta número cuatro, sellando así el respeto eterno hacia una de las figuras más grandes del básquetbol latinoamericano.
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