Sergio Toth: “No puedo pedir más”
El tandilense se consagró campeón del mundo en Acapulco. “Hice valer mi experiencia para no enloquecerme tras un grosero error que cometí”, sintetizó sobre la definición en la que prevaleció ante Sergio Vázquez.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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Sergio Toth volvió a consagrarse a nivel mundial dentro del footgolf, disciplina a la que se sumó luego de su ciclo como arquero de fútbol de primera división.
El tandilense compitió en Acapulco, México, coronándose en la categoría reservada para mayores de 55 años, dentro de la modalidad individual.
Así, selló su segunda conquista ecuménica luego de haber subido a lo más alto del podio en Orlando ’23, en ese entonces en la competencia por países.
Desde México, Toth compartió su satisfacción con Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV):
“Tuvimos, desde el primer día, una competencia muy sana con Sergio Fabián Vázquez, somos muy amigos. Hemos jugado muchos torneos juntos, teniendo los dos un nivel impresionante. Durante los primeros dos días, ambos hicimos muy buenas rondas. Después del reordenamiento de las primeras jornadas, pasamos a competir de manera más directa. Sergio siempre se mantuvo arriba mío en las posiciones. No podíamos descuidarnos porque teníamos muy cerca a un turco y un italiano, más dos húngaros, todos a uno o dos golpes de diferencia. A este nivel, un birdie o un bogey te hace cambiar cuatro o cinco posiciones”, comenzó narrando el “Loco”.
-¿Cómo llegaste al último día?
-Tres golpes debajo de Sergio. Yo quería llegar al último día con vida, empecé a jugar a un muy nivel, pero en el último hoyo del penúltimo día cometí un error, después de que lo había alcanzado en la clasificación general. Buscando salir primero al día siguiente, tiré a meter de media distancia en un hoyo peligroso, me pasé de largo y me fui al agua. Hice un triple bogey en ese hoyo y quedé muy relegado para el día siguiente. Es como que, en esa acción, regalé medio Mundial.
-Pero pudiste revertirlo.
-Fueron 18 hoyos en los que no me podía equivocar. No tenía margen de error. Él (Sergio Vázquez), en 54 hoyos, no se había equivocado. Llegamos “palo y palo” al 16, con él ganándome por un golpe. Fue una definición muy emocionante, me la jugué en un par 3, metí un bombazo por arriba de unas plantas y dejé la pelota a cuatro metros del hoyo. Yo sabía que mis rivales no iban a llegar porque había un poco de viento en contra, mi tiro fue muy arriesgado. Sergio hizo cuatro en ese hoyo, yo dos, y pasé al frente de cara al último hoyo. En el final, salimos los dos a arriesgar y le saqué otros dos golpes de ventaja.
-Hiciste valer tu experiencia para sobreponerte a ese error del día previo.
-Seguro, en esto es importante tener cabeza, no enloquecerse ni desesperarse. Supe que tenía 18 hoyos más al otro día y que ese tipo de errores se puede cometer. Después me decían “al pedo fuiste a buscarlo así, tenías 18 hoyos más”, es fácil opinar desde afuera. Con “el diario del lunes” somos todos unos fenómenos. Pero hay que estar en ese momento. Es la última línea de un Mundial, entre los cuatro mejores, después de haber comenzado entre 200.
-Si bien puede existir una estrategia previa, el rendimiento de tus rivales hace que la vayas ajustando.
-Sí, en este caso fui detrás suyo (de Sergio Vázquez) durante 70 hoyos, recién en los últimos dos del torneo lo pude superar. Para ambos fue un desafío mental. Considero que también se lo gané desde lo físico, hacía un calor infernal, llegó a hacer 41 grados de sensación térmica, estuvimos permanentemente tomando agua y electrolitos. El desgaste fue muy grande, varios jugadores se descompusieron. Hubo gente que la pasó mal, la organización del torneo fue espectacular, pero a veces hay que manejar un poco los horarios. Éramos casi 800 jugadores en todo el torneo, con gente grande.
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-¿Es comparable este logro con aquel Mundial 2023 que obtuviste en Estados Unidos?
-Son dos sensaciones distintas. En Orlando, salí campeón con la selección argentina, lo logré defendiendo a mi país, siendo casi el estandarte. Ganar en equipo es lo más lindo, lo más satisfactorio, porque representar a tu país es lo más grande que te puede pasar. Me había quedado la espina de ganar en individuales. Tuve la suerte de ganarlo este año. Así que, misión cumplida. Tengo dos títulos sudamericanos y ahora también dos Mundiales, uno como parte de la selección y éste de manera individual. No puedo pedir más que esto a nivel deportivo, lo que venga de aquí en más será bienvenido.
-¿Qué nivel de canchas encontraste comparando con las que transitás habitualmente?
-En este tipo de torneos encontrás canchas que son lo mejor de lo mejor. En la definición, estuvimos en una que aún está en construcción luego del huracán que destrozó Acapulco. Está muy bueno, pero con algunos lugares con mucha arena, más allá de eso es de primer nivel.
En Tandil, a mi cancha la cuido pero, a comparación de esto, es un potrero con hoyos. Pero gracias a ese potrero, los tandilenses tuvimos catorce clasificados al Mundial, estando muchos de ellos en la pelea. No hay que perder de vista que el footgolf de Tandil está en alza y es uno de los mejores del país.