El increíble raid de Eduardo Olivero: la odisea del aviador tandilense que desafió los límites
Gonzalo Ferrari Nicolay, bisnieto del legendario aviador Eduardo Olivero, repasó los detalles de la histórica travesía aérea que unió Nueva York con Buenos Aires al cumplirse el centenario de la hazaña. En una entrevista exclusiva con La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el magister invitó a la comunidad a conocer la vida de este pionero de la aviación argentina, cuya última voluntad fue que sus reliquias descansaran en el Museo Histórico Fuerte Independencia..
En el marco de las actividades por el centenario del raid Nueva York-Buenos Aires, el magíster Gonzalo Ferrari Nicolay participó de una entrevista en La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, donde compartió detalles sobre la vida y el legado de su bisabuelo, Eduardo Olivero. La figura del aviador, que trascendió las fronteras nacionales, será el eje central de la charla que se llevará a cabo este sábado 15 de agosto a las 16 en el Museo Histórico Fuerte Independencia.
Ferrari Nicolay relató cómo la historia de Olivero estuvo siempre presente en su entorno familiar, marcada por el heroísmo de una época dorada de la aviación. "Yo viví con mi bisabuela, que era la esposa de Eduardo, y tanto en reuniones familiares como en el día a día, las anécdotas siempre estuvieron presentes", señaló , quien recordó haber crecido rodeado de medallas de la Primera Guerra Mundial y referencias constantes a aquel vuelo histórico.
El redescubrimiento de un pionero
El interés por profundizar en la figura de su bisabuelo se consolidó hace diez años, cuando fue convocado para realizar una miniserie sobre la Aviación Militar Argentina. Fue en ese proceso de investigación donde logró contextualizar la magnitud de la hazaña. "Ahí vi que fue un personaje destacado de la época, alguien que desafiaba los límites y que mostraba una faceta de un país que se posicionaba a nivel global con su propia industria aeronáutica", explicó.
El raid, que unió Nueva York con Buenos Aires, no solo fue un desafío técnico, sino una prueba de carácter y capacidad de improvisación. Junto a su copiloto Bernardo Dugan y el mecánico Campanelli, Olivero enfrentó condiciones extremas sin las herramientas actuales. "Ellos no tenían GPS, no tenían radio y no tenían manera de comunicarse. Lo destacable es el espíritu de alguien que desafía los límites", subrayó el magíster.
Un legado con raíces en Tandil
Uno de los aspectos que más destaca Ferrari Nicolay es el origen humilde de Eduardo Olivero, hijo de inmigrantes italianos de la zona de La Movediza que trabajaban como picapedreros. A pesar de las adversidades, como un grave accidente en el hipódromo de Tandil, logró insertarse en la élite de la aviación mundial. "Me parece destacable que alguien con ese origen haya llegado a volar tan alto", afirmó.
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El vínculo con la ciudad se mantiene vigente gracias a la última voluntad del aviador, quien dispuso que todas sus reliquias fueran donadas al Museo Histórico Fuerte Independencia. "Él nunca se olvidó de su origen tandilense", recordó el invitado, quien convocó a la comunidad a visitar la sala dedicada a Olivero y a participar de la conferencia, donde se proyectará un video inédito sobre la recepción popular en Puerto Madero tras el histórico vuelo.
La capacidad de enfrentar lo imprevisto
Más allá de los datos técnicos y las cartas de navegación que aún conserva la familia, el historiador enfatiza que el mayor valor de Olivero fue su aptitud para gestionar situaciones imprevistas. "Toda esa capacidad de improvisar frente a situaciones inesperadas es algo muy interesante como forma de encarar la vida", concluyó, destacando que el raid no solo abrió una ruta aérea comercial que se utiliza hasta el día de hoy, sino que dejó una lección de perseverancia para las nuevas generaciones.