TOMATE: los mates a pedido de Guadalupe Ochandorena
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTomate nació en plena pandemia, cuando Guadalupe Ochandorena cursaba el último año del secundario. No tenía mucho para hacer en su casa, y empezó comprando algunos mates de madera para decorar y regalar o vender a conocidos y familiares. El asunto fue un poco más allá y los mates pintados a mano por esta tandilense gustaron tanto que decidió armar su emprendimiento y ponerle nombre.
Hoy, Guada tiene 19 años y estudia Medicina en Olavarría, en la facultad de Ciencias de la Salud. Los tiempos de los que dispone ya no son los mismos que hace dos años cuando arrancó. Pero, en cuanto puede, encuentra un hueco y se pone a preparar pedidos.
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Como la facultad está en proceso de construcción, Guadalupe tiene permitido cursar de manera virtual los primeros años, así que, mientras tanto, vive en Tandil con su familia.
En pleno confinamiento, Tomate tenía muchos pedidos por mes; Guada se levantaba y se ponía a pintar. Hoy, los tiempos que le dedica son un poco más acotados, pero se acomoda para cumplir con los encargues y tiempos prometidos y también se organiza para poder disfrutar y desconectar con ese cable a tierra que para ella es pintar. La prioridad hoy, sabe, es la facultad.
A Guada le gusta que sus mates sean únicos y, por eso, no repite nunca los detalles. Vende más de 20 unidades por mes. Hace la gran mayoría a pedido y también produce mates para tener en stock, por si le piden.
Tomate vende sus productos a través de las redes sociales. La mayoría de sus clientes son de Tandil y tiene algunos en la provincia de Buenos Aires.
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Si bien en su casa nadie le transmitió esta pasión, desde muy chica a Guadalupe le gusta pintar y aunque hoy es su emprendimiento, lo sigue haciendo un poco como un hobby o un juego. Se define como perfeccionista y detallista y eso puede verse en los trabajos que hace. Desde mascotas a ídolos de todo tipo, pasando por frases y dibujos de lo que se les pueda ocurrir, los mates de Tomate sorprenden con sus motivos tan bien logrados.
Le lleva de una o a dos horas aproximadamente hacer cada uno; siempre dependiendo del diseño que le pidan. Los pinta con acrílico y en cada mate esconde un tomate chiquitito para que su marca siempre esté presente.
¿Objetivo? Vender sus mates en algún local.
¿Desafío? Lograr una identidad que distinga sus productos.
¿La Vedette de Tomate? Los mates personalizados.
En Instagram: @tomate.mates_
Si querés mostrar tu emprendimiento, escribime a @sofiarojo.tandil o a sofiarojo@eleco.com.ar