Evitar la obsesión y el ridículo, perseguir la armonía
La importancia de mantener la armonía corporal y evitar la obsesión por cambios extremos que pueden resultar en lo ridículo.
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En los tiempos que corren no está claro qué es realidad y qué es ficción, ya que nuestra cotidianeidad pasó de lo real a lo virtual, producto de la globalización y la masividad de los medios de comunicación, incluido el auge de las redes sociales, potenciado por el aislamiento debido a la pandemia. Asimismo, la accesibilidad a la cirugía plástica y a los procedimientos estéticos aumentó, ya que bajaron los costos, se puso de moda y se incrementó la expectativa de vida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor todo ello, la demanda de procedimientos por parte de los pacientes aumentó drásticamente, al igual que la oferta, impulsada por su rentabilidad y la falta de controles sanitarios. Las proyecciones indican que esta tendencia continuará, con un marcado crecimiento de los procedimientos postbariátricos, de contorno corporal y de modificación de caracteres sexuales secundarios, debido a la epidemia de la obesidad y el sobrepeso, y a la aceptación de la diversidad de género.
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Para contrarrestar demandas a veces desmesuradas, es importante que los profesionales cuenten con conceptos de estética y armonía. Mejor aún si poseen habilidades artísticas y consideran la proporción áurea, presente en la naturaleza y representada por el número phi, que debería guiar cada estructura corporal: labios, mamas, contorno corporal y glúteos, entre otros.
Esta es una representación simplificada de lo que se observa en la actualidad, producto del desconocimiento de la anatomía y de las proporciones áureas. Esta proporción es de aproximadamente 1,6. Como se mencionó anteriormente, puede observarse en los labios: por cada 1 centímetro de labio superior, deberían existir 1,6 centímetros del inferior. Sin embargo, en la práctica cotidiana, muchos casos no respetan esta relación, lo que genera un aspecto artificial.
Muchas veces esto no responde al desconocimiento del profesional, sino a la presión de pacientes que buscan determinados resultados. Esto se replica en mamas, glúteos o procedimientos como la lipo HD en personas que no presentan contextura atlética, lo que refuerza un resultado artificial.
Por ello, es fundamental aconsejar al paciente y proponer procedimientos armónicos, que ofrezcan buenos resultados tanto a corto como a largo plazo. En algunas ocasiones, los pacientes no aceptan una negativa o sugerencia profesional, e inician una recorrida por distintos consultorios hasta encontrar a alguien que acceda a realizar el procedimiento.
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A veces, el paciente queda conforme, pero en muchos casos, una vez alcanzado ese objetivo, aparece un vacío existencial al no tener nuevas metas. En ese contexto pueden surgir distintos fenómenos: aceptación del resultado, inconformidad posterior, conflictos legales con el profesional o la búsqueda de un nuevo objetivo igualmente irreal.
Como médicos, es necesario identificar a pacientes con dismorfia corporal y derivarlos a un tratamiento con un profesional de la salud mental, para abordar esa obsesión y favorecer una vida plena, alejada de cambios corporales extremos.
El envejecimiento debería ser aceptado con naturalidad y orgullo, procurando verse y sentirse mejor sin perder la identidad personal.